Francisco Ruiz de Infante

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Obra

La formación y trayectoria vital [+su vida] de Francisco Ruiz de Infante ha hecho que, a lo largo de su carrera, haya mostrado interés por diferentes disciplinas artísticas, haciendo uso de una u otra en función de sus necesidades narrativas. Si bien creía que en la universidad se decantaría por una especialidad, en realidad le sirvió para ratificarse en su idea original de no acotarse a ninguna disciplina.

Su paso por el estudio parisino de Christian Boltanski [+info] mientras disfrutaba de una beca Erasmus marcó un hito en su carrera, ya que la obra de este artista francés ha tenido gran influencia en su trabajo posterior.

Catalogado como artista “hors format”, fuera de formato, Ruiz de Infante muestra especial interés por las instalaciones, en las que mezcla elementos de “bricolaje de emergencia” con vídeos monocanal, imagen y sonido. Habitualmente se trata de obras efímeras, concebidas para un espacio expositivo concreto. Como explica el propio artista, una característica del arte “hors format” es que no se puede medir ni pesar, sino que está formado por ideas que se plasman adaptándose al entorno y momento en el que se va a desarrollar un proyecto.

Es una constante de sus obras el hecho de que trabaje en muchos territorios diferentes al mismo tiempo, y una misma serie puede estar compuesta de manifestaciones artísticas paralelas en función de las necesidades narrativas que tuviera en cada momento. Sus grandes proyectos compaginan varias disciplinas. Así, es muy habitual que cree instalaciones, vídeos monocanal, imágenes, sonidos o texto, tanto como elementos independientes o integrados dentro de una misma instalación.

Siempre ha mostrado interés por el terreno del audiovisual, y, de hecho, esta fue una de las especialidades que eligió cuando estudiaba bellas artes.  En este sentido, su obra ha evolucionado a la par que la tecnología. En un primer momento realizaba sus grabaciones en películas de super-8 o diaporamas, e iba experimentando con los nuevos medios como el vídeo o el formato digital en cuanto tenía oportunidad, para incorporarlos después a su trabajo.

Francisco Ruiz de Infante crea instalaciones in situ, concebidas para un espacio y un tiempo concretos. Emplea en ellas materiales efímeros, que no están pensados para perdurar en el tiempo, logrando así instalaciones de aspecto frágil. En ellas es capaz de integrar numerosos objetos, generalmente cotidianos, creando puestas en escena en las que cada cosa parece no estar en el lugar que le corresponde. Esa aparente desorganización de elementos está íntimamente relacionada con el mundo de las ideas y de las imágenes que constantemente asaltan nuestro pensamiento.

La figura del espectador es parte fundamental en sus trabajos, son los que “completan” la obra al visitarla. Sus instalaciones están concebidas como lugares de paso, de “tránsito” [+info], con recorridos marcados por pasillos, recovecos, túneles o puertas, que el propio espectador debe abrir en su visita por el circuito diseñado por el artista. De esta forma, sus instalaciones no están completas hasta que el visitante las ha recorrido. En muchas ocasiones, la visita suele ser una experiencia “agresiva” para el espectador, ya que emplea sonidos a gran volumen, iluminación potente o imágenes que le causan desasosiego y hacen que el recorrido transcurra de forma incomoda.

Además, hace uso de imágenes, texto y literatura para poder entender, y explicar, lo que está ocurriendo a su alrededor. Así, su último trabajo, Carmen/Shakespeare [+info], está inspirado en los “Sonetos de amor” del escritor inglés. Esta aparente “dispersión” conforma la esencia de la obra de Francisco Ruiz de Infante.

Al igual que en nuestra vida diaria nos relacionamos e interactuamos con diferentes personas, es habitual que Francisco Ruiz de Infante colabore con comisarios o artistas de otras disciplinas, tanto del mundo de la literatura, la música, la danza o el cine, para desarrollar muchos de sus proyectos, en un proceso de mestizaje constante.

Francisco Ruiz de Infante se autodenomina artista posconceptual pero, sobre todo, artista temático. De hecho, todos los proyectos que ha desarrollado giran alrededor de grandes temas, que se han ido repitiendo e integrando unos dentro de otros.

En su obra está presente la idea del paso de una etapa de la vida a otra: de la infancia a la adolescencia, y más tarde a la edad adulta, marcando este paso también por el recorrido a través de sus instalaciones. Abundan en su universo plástico los espacios claustrofóbicos y oscuros que sumergen al espectador en una experiencia de pesadilla y le conducen en un viaje a través de los recovecos de la memoria y del subconsciente. Las ausencias, la familia, el aprendizaje de la violencia o el miedo a la pérdida de la inocencia son algunos de los temas que articulan su trabajo.

Por otro lado, los problemas de comunicación también son una cuestión que preocupa a Ruiz de Infante. El hecho de haberse mudado a un país extranjero le hizo ser consciente de los problemas derivados de los fallos de comunicación: lo que quieres decir no es siempre lo que dices, ni mucho menos lo que entiende tu interlocutor.

Hoy en día, el interés de Francisco Ruiz de Infante se centra en la forma de transmitir el arte, en la dicotomía existente entre el estereotipo de glamour que rodea al arte contemporáneo y el verdadero trabajo del artista, que busca generar nuevas imágenes críticas del mundo para que éste siga avanzando.