Joan Brossa. Intermedi. Instalación, medidas variables.

Joan Brossa

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Los objetos de Brossa

Existen ciertos elementos que se repiten a lo largo de la producción plástica de Brossa. Son, en su mayoría, objetos cotidianos y de poco valor material, cercanos al arte pobre. Intenta elegir objetos antiguos, para que la fuerza de la imagen sea más dura o más violenta. También abundan los objetos casi intemporales, como zapatos, paraguas, bombillas, imanes, boquillas, pintalabios, cordeles, billetes, dedales, agujas o sellos, entre muchos otros. Son generalmente objetos de poca belleza estética, que encontramos a todas horas en nuestro día a día, y que Brossa selecciona para expresar su visión del mundo. Muchos de los elementos que componen sus poemas no tienen nada que ver entre sí, y Brossa los elige para producir un efecto sorpresa en el espectador.

Joan Brossa. Poema-objecte [Llibertat], 1967. Madera, metal y tinta, 2 x 9 x 1,8 cm.Joan Brossa. Poema objecte, 1968. Pintalabios, latón y madera, 7 x 9 x 1,5 cm.

Aficionado a la magia y los juegos de ilusionismo, empleó numerosos objetos propios de este mundo, como naipes, dados o chisteras, manipulándolos para crear con ellos poemas cargados de simbolismo.

Joan Brossa. Sense atzar, 1988. Poema-objeto. Papel y metal sobre madera, 12,5 x 24,8 x 24,8 cm; 8 x 23,8 x 23,8 cm.Joan Brossa. Espanya 75, 1975. Material gráfico. Serigrafía sobre papel, 48,9 x 37,9 cm.

Junto con los juegos de azar, Brossa era un gran aficionado al mundo del espectáculo y el carnaval. Admirador del transformista italiano Leopoldo Fregoli (1867-1936), se dedicó a coleccionar diverso material sobre su figura, y le dedicó varios de sus libros. Incluyó así elementos como máscaras, antifaces o confeti, no sólo para provocar contrastes chistosos, sino también para burlarse o reflexionar sobre el ser humano y el mundo.

Joan Brossa. L’altre, 1988. Poema-objeto. Escayola y madera. Vitrina 16,4 x 20,8 x 30,8 cm; Obra 12,5 x 19,7 x 29,9 cm.Joan Brossa. Jardiner, 1985-1988. Poema-objeto. Barro cocido, corcho, madera y tejido, 29,5 x 25,8 x 25,8 cm; 25 x 24,9 x 24,9 cm.Joan Brossa. Antifaz, litografía, numerada 60/90 y firmada a lápiz, 50 x 38 cms.

Las letras también han jugado un papel fundamental en la obra de Joan Brossa. No podemos obviar que se considera fundamentalmente poeta, y el alfabeto es la herramienta básica con la que plasmar y compartir su vida interior. Brossa aprecia las letras porque, de alguna manera, son la síntesis simbólica del lenguaje; toda la vida y la poesía están contenidas en el alfabeto. Pero además, las letras son para Brossa seres vivos, que pueden expresar cualquier idea.

Joan Brossa. Tren de lletres, 1989. Material gráfico. Litografía sobre papel, 38 x 50 cmJoan Brossa. Ruixat de lletres, 1994. Poema objeto, medidas diversas.

Las letras pueden expresarlo todo, desde el nacimiento a la muerte. Así, en su instalación del velódromo de Barcelona, la A marca el nacimiento, y tras un itinerario lleno de interrogantes, comas y puntos suspensivos, aparece rota al final del camino. Las letras pueden representar la escritura, pero pueden convertirse en simples mariposas disecadas, como en su obra Insectario. En sus poemas urbanos, las letras son las protagonistas absolutas, adquieren corporeidad, pasan de las dos dimensiones del papel a ocupar el espacio, se pueden tocar, sentir, rodear.

Joan Brossa. Insectario, s.d.

Joan Brossa. Poema visual transitable en tres temps, 1984. By Canaan - Own work, CC BY-SA 4.0