Juan Hidalgo

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Obra

Juan Hidalgo.

Como ya hemos comentado, la pasión de Juan Hidalgo por la música viene desde su etapa juvenil. En sus comienzos estudió piano y composición musical de la mano de grandes profesores. Además, viajó por las principales capitales europeas, como París, Milán o Ginebra, donde pudo ampliar su formación musical clásica.

Dos factores importantes influirán en su carrera musical. Por un lado, su estancia en 1955 en Milán donde conocerá a Bruno Maderna, que era compositor y director de orquesta, además de codirector del Laboratorio de Fonología Musical de la RAI [+info], y que estaba dedicado exclusivamente a las músicas electrónicas y electroacústicas. Y, por otro, su viaje a París en 1961, donde empieza a trabajar para el Service de la Recherche de la Radio Televisión Francesa (RTF). Será en este periodo cuando Juan Hidalgo deje la investigación musical tradicional para experimentar con nuevos lenguajes musicales no solamente sonoros. En el trabajo de Juan Hidalgo estarán presentes ciertas reminiscencias de las primeras vanguardias como el dadísmo o el futurismo. Sus dos primeras composiciones vanguardistas fueron en 1957, Caurga y Uranga.

Juan Hidalgo. Aulaga, 1959.

1964 fue un año decisivo para el artista, ya que participa en la fundación del grupo Zaj, en parte surgido por las influencias de las primeras performances, y su relación con John Cage y con Fluxus. De esta etapa destacar performances como La lotería Maya, Vino y Galletas, o Uva y espíritu. Con Zaj, Hidalgo participa en conciertos y performances, actuando en galerías de arte, festivales internacionales y locales alternativos.

Juan Hidalgo. Concierto Zaj en Aquisgrán, 1968.

Durante esta etapa, y gracias a los estudios realizados en el Instituto para el Medio y Extremo Oriente de Milán y Roma, en sus obras se observa un marcado interés por las filosofías orientales y el budismo Zen.

La constante evolución de Hidalgo le lleva a dar un paso más. Sus performances van creando ambientes, como en El sobre verde o Mírate y verás. En estas performances la participación del público es fundamental, lo que le empuja a la improvisación creativa.

Juan Hidalgo. Mírate y verás, 1965.Juan Hidalgo. El sobre verde, 1965.

En estas primeras performances los denominados “ambientes” son de carácter no permanente, ya que una vez que el público se ha ido no permanece nada de lo acaecido en la performance. Esto cambiará, y a partir de 1972, el “ambiente-instalación” permanecerá, incluso sin la presencia del público. Hidalgo incorporará diferentes elementos a sus performances como sombrillas, sillas, o palmeras.

 Juan Hidalgo. Volcán, 1995.Juan Hidalgo. Scriabin dixit, 2002.

Estos objetos, ahora secundarios, irán evolucionando y pasarán a tener una mayor presencia. El origen de estos objetos será variado, unas veces son objetos que el propio artista ha encontrado, otras veces los ha comprado y transformado. La variedad de los mismos va desde espejos hasta flores o invitaciones etc. Será a partir de 1966 cuando los objetos que formaban parte de esas performances cobren “vida propia” y se independicen, resultando trabajos como Y después en bandeja o Balls (1966).

 Juan Hidalgo. Y después en bandeja, 1965.Juan Hidalgo. Balls, 1966.

 Juan Hidalgo. Akelarre, 1995.Juan Hidalgo. Ayacata, 1998.

El objeto aparece descontextualizado y adquiere un nuevo papel artístico, denominándose arte objetual. Este arte objetual será de nuevo utilizado por Juan Hidalgo en la década de los ochenta, siendo en este periodo los pianos los objetos que serán modificados por el artista, creando obras como Pianos-tesoro o Los cinco pianos, entre otros.

 Juan Hidalgo. Piano canario irregular, 1997.Juan Hidalgo. Piano republicano español, 1995.

A partir de 1969, Juan Hidalgo evolucionará hacia las denominadas acciones fotográficas, fusión de las acciones y el acto fotográfico. En estas acciones el soporte principal es la fotografía, pero no se trata de fotografiar acciones sino de una fusión de ambos géneros artísticos. De esta fusión acción-fotografía podemos destacar tres grandes series: Erótica, Testimonios y Un/una… más.

Así, en Testimonios, Hidalgo nos invita a compartir historias personales, momentos vividos por el propio artista. En esta serie predominan los autorretratos y el sentido del humor, que tanto caracteriza la obra del artista.

 Juan Hidalgo. Un gran canario. Serie Testimonios, 2003.Juan Hidalgo. Retrato. Serie Testimonios, 1990.

 Juan Hidalgo. El huevo de Colón. Serie Testimonios, 2001.Juan Hidalgo. La hostia de Choroní. Serie Testimonios, 1999.

En la serie Erótica, el sexo, el deseo y el cuerpo humano masculino son los elementos principales.

 Juan Hidalgo. Rosa, espejo y condón. Serie Erótica, 1981-1990.Juan Hidalgo. Hombre, mujer y mano. Serie Erótica, 1977.

Y por último, la serie, Un/una…más es la más reciente de las tres. Como el propio Hidalgo define, “es un recuento de cosas que se suman a otras ya existentes y conocidas… un sombrero más, un pan más, una cala más, un culo más….”

 Juan Hidalgo. Un peninsular más. Serie Un/una más, 1998.Juan Hidalgo. Una botella más. Serie Un/una más, 2000.

En definitiva si algo ha caracterizado la obra de Juan Hidalgo es la interdisciplinidad de las artes, concebidas como un todo. Música, performances, arte objetual, acciones fotográficas, poesía, telas pintadas o publicaciones de libros son una muestra de ese afán por descubrir nuevas cosas.

Juan Hidalgo. Un sombrero más, 2001. Juan Hidalgo. Calcetines blanco, un hombre y algo, 2001.