Obra

 

 La obra de Jean-Michel Basquiat ha de ser contemplada haciendo caso omiso al mito y al estereotipo, a todo lo que le rodeó de polémica y a su trágico final, observando únicamente el trabajo del artista. Su meteórica carrera -con veintiún años ya participó en la Documenta de Kassel- contribuyó a generar una cierta desconfianza por parte de la crítica, que aún hoy perdura en algunos sectores.

 A pesar de su temprana muerte, Basquiat fue un artista muy fecundo que produjo en pocos años infinidad de obras, muchas de ellas inacabadas, y que tenía además cierta tendencia a firmar cualquier superficie, por lo que a menudo ha habido problemas para autentificar sus obras. Pintaba en puertas, ventanas, cajas, muros…

                         

 

 La estética casi infantil de su pintura, poblada de monigotes y garabatos, de grafismos, junto con el primitivismo presente en sus obras, propicia el uso de tópicos frecuentemente empleados a la hora de estudiar el trabajo de artistas afroamericanos. El aspecto infantil de sus obras no debe confundir sin embargo al espectador. Lo que en el niño es ingenuidad y despreocupación técnica, en Basquiat es intencionalidad, buscando la espontaneidad del dibujo infantil desde los parámetros de un adulto. Con respecto al primitivismo de su pintura, se trata de una característica que resalta lo intuitivo y primario de la pintura, en ningún modo ha de servir de descalificativo. Basquiat de hecho tenía un amplio conocimiento de la historia del arte a través de los museos neoyorquinos.

      

 

 Con respecto a los artistas que le influencian, en sus primeros trabajos hay una fuerte afinidad de sus obras con las de Jean Dubuffet, mostrando una sensibilidad similar. Otros artistas también inspiraron a Basquiat, como Pablo Picasso, Jackson Pollock, Cy Twombly y De Kooning. Sus orígenes haitianos y portorriqueños influyeron asimismo en su trabajo, así como el libro de anatomía del cuerpo humano de Henry Gray.

  

Sus inicios artísticos se desarrollan en 1977 junto a su amigo Al Díaz, con el que recorriendo el bajo Manhattan realizaba graffiti, escribiendo frases con spray en las paredes, y firmando como SAMO (Same Old Shit, la misma mierda de siempre). Eran frases como: SAMO as an escape clause (SAMO como cláusula de escape), SAMO as an end to Mindwash religion, nowhere politic and bogus philosophy (SAMO como fin a la religión comecocos, a la política vacía y a la falsa filosofía), o SAMO saves idiots (SAMO salva idiotas). Eran frases cortas, irónicas y provocadoras, aunque también tenían una carga poética y filosófica. Escritos como “Voy por ahí en la limusina de papá con el dinero del fondo fiduciario” aumentaban la ambigüedad de la posición de Basquiat hacia el mundo artístico.

 

 

 También vendía postales y camisetas dibujadas por él. En 1979 anunció en los muros del Soho: SAMO is dead (SAMO ha muerto), dando por finalizada esta etapa.

 

 En 1979 Basquiat desarrolla sus inquietudes musicales dentro del grupo musical Gray (el nombre del grupo estaba inspirado en el libro de anatomía de Henry Gray), que funda junto a Nick Marion Taylor y a Vincent Gallo. En este grupo Basquiat tocaba el sintetizador, el triángulo y en ocasiones la guitarra. La música, sobre todo el jazz, tiene una fuerte presencia en la obra pictórica del artista, y las referencias son frecuentes tanto en las imágenes como en palabras relacionadas con el tema.

   

     

 

 Basquiat abandona el grupo musical, y desde 1980 se dedica principalmente a la pintura.

 Richard Marshall apunta tres periodos en la trayectoria artística de Jean-Michel Basquiat. El periodo más temprano iría desde 1980 a finales de 1982, en que el artista emplea modos pictoricistas en sus lienzos, representando esqueletos y caras con aspecto de máscaras, dejando patente su obsesión por la mortalidad. Introduce imaginería procedente de su existencia callejera, como automóviles, edificios, policía, juegos callejeros infantiles, graffiti, etc.

 

      

   

 

 Un segundo periodo comprendería desde finales de 1982 a 1985, caracterizado por superficies densas y trabajadas en que incluye palabras escritas, collage, e imaginería aparentemente inconexa con profusión, evidenciando en sus obras un fuerte interés del artista por su identidad negra. En este periodo Basquiat recibe influencias de los trabajos de principios de los 60 de los iconos del Pop, con referencias a la historia del arte, anatomía, héroes del cómic, personajes de dibujos animados, personajes famosos…

 

                

 

 De este periodo es un retrato que Basquiat pinta de Andy Warhol, Brown Spots, representando al artista como un plátano, cuyo penacho plateado haría referencia a la peluca de Warhol. Richard Marshall ve en esta asociación una posible alusión a la homosexualidad de Warhol por la apariencia fálica de esta fruta, e incluso señala una también posible referencia a la edad de Warhol a través de las motas en el plátano, que podrían sugerir manchas de edad del artista. Pero lo que este autor apunta como más fiable, es que se trataría de un homenaje al álbum del grupo musical Velvet Underground & Nico (1966), diseñado por Warhol y que consistía en la imagen de un plátano.

 

                   

 

 El último periodo, desde 1986 hasta su muerte en 1988, Basquiat manifiesta un nuevo tipo de representación figurativa dentro de un nuevo estilo pictórico, con diferentes símbolos, fuentes y contenido. Parece romper con la imaginería anterior adentrándose en un nuevo territorio artístico, más complejo y sofisticado.

 

        

             

 

 En las pinturas de Jean-Michel Basquiat a menudo aparecen frases o palabras tachadas, no teniendo que ver esto tanto con la negación de estas palabras como con una llamada de atención sobre ellas, es un modo de que el observador fije su atención sobre ellas.

 

Las palabras y frases que incluye en sus obras no son fruto del azar, sino que son elegidas cuidadosamente, y algunas de ellas son muy frecuentes. Además estas palabras suelen tener múltiples lecturas e interpretaciones. Entre ellas, utiliza a menudo palabras como TAR, PESO NETO, NOTARY, OIL, PETROL, GASOLINE, o MILK, haciendo algunas de ellas referencia al petróleo y sus derivados, revelando el interés de Basquiat por los aspectos comerciales, aunque las palabras, como ya hemos comentado, sugieren varias lecturas. Por mencionar alguna, la palabra TAR (alquitrán), además de referirse al derivado del petróleo, evoca el color negro, e incluso es la palabra ART al revés. Otras palabras hacen referencia a las razas, los derechos humanos, la cultura popular, la herencia étnica, la opresión… En cualquier caso, las palabras y frases que incluye no son de ninguna manera fortuitas, sino que reflejan aquello que es fundamental para Basquiat.

 

 

 Los textos están escritos en inglés y español sobre todo, aunque también hay palabras en francés, italiano y alemán. En sus obras hay referencias a diferentes continentes y culturas, como África, Europa, el Caribe, la cultura egipcia, la griega y la romana. Su trabajo integra además la anárquica energía de la vida neoyorquina.

 Basquiat también emplea algunos símbolos profusamente, como el del copyright ©, que aparece junto a palabras e imágenes (aparecía por ejemplo acompañando a la palabra SAMO en los graffiti). Con este símbolo Basquiat sugiere propiedad y originalidad, aunque también emplea el copyright de modo irónico para cuestionar la idea de propiedad de las ideas. Otro elemento que aparece a menudo en sus obras es la corona, una corona de tres puntas, con la que se representa a sí mismo, y es además un símbolo del respeto y la admiración por la persona representada.

 

 

 En cuanto a los temas representados, en sus trabajos de 1980 y 1981 Nueva York le sirve de inspiración, sobre todo la vida urbana en las calles, de manera que en esas pinturas aparecen accidentes automovilísticos, signos comerciales en las fachadas de los edificios, aviones, la luna en el cielo… Sin embargo, pronto abandona este tema y la figura humana, en concreto el hombre negro, se convierte en el centro de su arte. En estas figuras a menudo se ve parcialmente o en su totalidad el esqueleto y los órganos internos, y sobre la cabeza en ocasiones pinta una aureola o una corona de espinas. Otro tema concurrente es su interés por transmitir su preocupación ante los problemas de las minorías étnicas.

 

            

                     

 

 

Colaboraciones con Warhol y Clemente

 

 Bruno Bischofberger, galerista y agente de Jean-Michel Basquiat, Andy Warhol y Francesco Clemente, fue el estímulo de estas colaboraciones. Bischofberger se sentía atraído por las colaboraciones entre artistas y le interesaba el fruto que podía surgir de este tipo de trabajos. Por ello ideó un proyecto de colaboración entre tres artistas. En primer lugar propuso su idea a Basquiat y Warhol, que aceptaron a pesar de las iniciales reticencias de Warhol, que en un principio no consideraba la obra de Basquiat de suficiente calidad. Aunque inicialmente se barajó la idea de que el tercer artista fuera Julian Schnabel, al final consideraron más apropiado para el proyecto la participación de Francesco Clemente.

 

 Cada artista trabajaba por separado y posteriormente pasaba su trabajo al siguiente hasta que los tres habían trabajado en la obra. En estos trabajos Warhol empleaba la técnica de la serigrafía que había estado empleando durante años. En tres de las obras, Basquiat también utilizó la serigrafía. Basquiat y Clemente se encargaron de poner títulos a estas obras.

 

 El fruto de estas colaboraciones se presentó en la galería de Bruno Bischofberger en Zúrich en septiembre de 1984.

 

 

 

 En 1985 de nuevo se produjeron colaboraciones, esta vez únicamente entre Warhol y Basquiat, y sin el encargo de Bruno Bischofberger. En este caso toda la colaboración de Warhol fue pintada a mano, por sugerencia de Basquiat. Éste por su parte utilizó muchas serigrafías para las obras.

 

 

 

 

 A finales de septiembre de 1985 las obras se expusieron en la galería de Tony Shafrazi en Nueva York. Las críticas fueron nefastas, y en ellas se opinaba que Warhol había utilizado a Basquiat como su mascota. Basquiat se disgustó con estas malas críticas y poco a poco ambos artistas se fueron distanciando. A pesar de este alejamiento Basquiat sintió profundamente la muerte de Warhol, en cuya memoria realizó la obra Gravestone en 1987.

 

 

 Una de las consecuencias más destacables de estas colaboraciones fue el intercambio de estilos entre los artistas. Como ya hemos comentado, Basquiat comenzó a utilizar la serigrafía y Warhol volvió al trabajo de sus etapas iniciales al pintar a mano, estimulado por Basquiat. Ambos lograron una gran compenetración tanto estética como personal. Los textos, imágenes y marcas de estas obras, a menudo misteriosas, se unen en piezas inteligentes y estimulantes, abundando las imágenes publicitarias y logos, las superposiciones pictóricas y las palabras tachadas.

 

 La colaboración entre ambos artistas resultó muy fecunda. Carlos Jiménez concluye que “el resultado final [de estas colaboraciones] tiene mucho más que ver con el ímpetu basquiano que con la irónica frialdad warholiana. Todo un logro para un joven que en un principio sólo pretendía hacer crecer su fama a la sombra de un maestro”.