Obra en Artium

Serie escrituras, 1985. Óleo, barro cocido y acrílico sobre tela, 150 x 190 cm.  

Serie escrituras, 1985, es un jeroglífico donde se integra la abstracción de los signos geométricos con las grafías de la arcilla, sujetas con cuerdas a la tela, sobre un fondo monocromo. Esta gramática indescifrable, alude a lo que no puede ser significado, a una escritura sin palabras. El orden y el ritmo contrastan con el caos semántico, revelando el hermetismo del lenguaje, la entropía de los sistemas de comunicación. La musicalidad y la plasticidad de la obra crean un lenguaje autónomo, en el que no hay significado ni mensaje, pero que expresa y articula un texto propio: la escritura cifrada del arte.

 

El ruido de la lluvia lloró alto, 2003. Collage sobre fotografía, 170 x 120 cm.  

El ruido de la lluvia lloró alto es una obra en la que la autora reitera su particular forma de acercarse al arte, presentándonos objetos cotidianos e insertándolos dentro del mundo del arte. A través de este proceso, en el que comienza revolviendo en su memoria, rescatando una imagen de un antiguo retrato de una pareja de novios y en conjunción con otros elementos que, en este caso, anulan los rostros de los retratados convirtiéndolos en anónimos, es decir, en todos, nos propone una imagen entre tenebrosa (licantrópica) y nostálgica (retratos de salón) cargada de un posicionamiento crítico consciente de las reglas y roles sociales preestablecidos, que alienan sensaciones y experiencias. Al modo de artistas como Brossa o los surrealistas, Carmen Calvo crea objetos con una carga poética en la que podemos leer desde un punto de vista cercano a nuestra experiencia, renglones que nos hablan de la memoria, del paso del tiempo, de angustia, inocencia, et, por medio de un código simple, entre simpático y familiar, por el que fluye su mundo interior y sus pensamientos que reconocemos como propios.  

Soledad final, 2006. Fotografía, 48 x 50 cm.