Historia del libro

 

La comunicación humana comenzó a desarrollarse desde los primeros tiempos a partir de formas gestuales y orales. Pero para que se inventara la escritura, debieron darse una serie de condiciones.  La más importante fue el asentamiento del ser humano, es decir, tuvo que pasar del nomadismo al sedentarismo, a la agricultura y a la domesticación de animales. La necesidad de intercambiar y almacenar productos complicó la estructura social y el sistema de comunicación debió también adaptarse y evolucionar.
La escritura fue el instrumento que mejoró la comunicación que a su vez propició la invención del libro escrito. Antes de la creación de la escritura, se utilizó otras formas para conservar y transmitir mensajes, como las pinturas rupestres, los monumentos pétreos o distintos métodos nemotécnicos.
El libro puede considerarse como uno de los grandes inventos. Ha permitido conservar y difundir la historia, la cultura, la ciencia, la filosofía… Ha facilitado el intercambio de información y ha permitido desarrollar la comunicación entre las personas.
La forma material del libro se ha ido adaptando a las características de las nuevas situaciones sociales y de las civilizaciones, de acuerdo con las diversas necesidades de información, los materiales disponibles, el avance de la ciencia y de la tecnología. La evolución de la escritura y de los soportes que se han ido utilizando nos van a ir dando la historia del libro:

 

Tablillas de arcilla

 

Para llegar a los primeros libros fijados en un soporte material tenemos que remontarnos a Mesopotamia. Surgen las primeras grandes sociedades urbanas con todo lo que conlleva: necesidad de defenderse, de abastecerse de mercancías, de legislar, de fijar unas normas,… Con estas actividades se crea una gran cantidad de datos, de información y aparece la necesidad de confiar todos estos datos –al menos los administrativos y legislativos–  a soportes físicos externos para preservarlos.   

 

 

ESCRITURA CUNEIFORME

Hacia el IV milenio a. C surge el primer sistema de escritura, la escritura cuneiforme, por su forma de trazos triangulares. La escritura se realizaba grabando en moldes mojados de arcilla, en forma de placas, con la punta de una caña hueca, que producía marcas en forma de cuña. Una vez secas, las placas eran muy duras y por eso todavía subsisten. Las formas de las tablillas fueron variando y diversificándose con el tiempo.

 

MATERIALES

Aunque las tablillas de arcilla eran las más habituales, porque esta materia abundaba en Mesopotamia, también se usaron otros materiales dependiendo de la importancia de los documentos como madera, marfil o diferentes metales. Las inscripciones reales se grababan en materiales más duros y resistentes, como el mármol o la diorita.

TEXTOS

Los antiguos escribas no escribían exclusivamente, también leían. Los escritos se caracterizaban por su brevedad, su escasa circulación y anónimos. Trataban preferentemente temas administrativos y económicos. Aunque también había textos épicos, jurídicos, religiosos, sobre astronomía, medicina y matemáticas.
Las cartas fueron los textos más abundantes. Las cartas no se limitaban únicamente a aquellas oficiales, también estaban las que enviaban entre sí quienes comerciaban, mercaderes, navieros y transportistas de la zona. Además de los comunicados oficiales y los acuerdos comerciales, también se redactaban cartas personales, e incluso íntimas. En cuanto a los textos que podemos considerar como literatura recogían historias morales, mitos o aventuras épicas de reyes legendarios. Eran historias ya difundidas con anterioridad de forma oral. 

 

Entre los textos épicos tenemos el Poema de Gilgamesh, una narración en verso sobre las peripecias de este legendario gobernante de Uruk y su búsqueda de la inmortalidad. Se exalta el amor, la amistad y la debilidad de la persona frente a los dioses. Es la obra épica más antigua conocida. La versión más completa que se conserva aparece en un conjunto de doce tabletas de arcilla pertenecientes a la biblioteca del siglo VII a. C. del rey asirio Asurbanipal. Las once primeras tabletas narran la Epopeya de Gilgamesh, y la duodécima contiene un poema independiente sobre la bajada de Enkidu, un hombre salvaje destinado a enfrentarse a Gilgamesh, a los infiernos.

 

 

 

Un ejemplo de documento oficial grabado en diorita lo tenemos en el Código de Hammurabi creado hacia el 1750 a. C. Es el código más importante de la Antigüedad. Consta de 300 artículos en los que se regulan los derechos y los deberes de las personas. Ha sido estudiado desde múltiples perspectivas. Es un código penal, comercial, civil,… Se encuentra en el Museo de Louvre

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LAS BIBLIOTECAS
Las primeras acumulaciones de estas tablillas dieron lugar a las bibliotecas más antiguas. Las más famosas de esta época fueron las de Ebla y los templos de Babilonia y Nínive (S. VII a. C.).  Los documentos se apilaban en recipientes de barro como tinajas, en estanterías  de madera o en cesta de mimbres.
En los cantos de las tablillas se grababan datos significativos con el que indicar qué contenían. Podríamos decir que nos encontramos ante el primer sistema de ordenar o de clasificar en un archivo. 
El monarca asirio Aššur-bāni-apli (Asurbanipal, 668-627 a.C.) poseía una biblioteca impresionante en Nínive, que contenía alrededor de 30.000 tabletas clasificadas por género. En la actualidad, este repositorio, que está conservado principalmente en el Museo Británico, es la más rica fuente documental para comprender las culturas de Súmer, Babilonia y Asiria.

 

Con el paso del tiempo, el material utilizado para escribir fue cambiando, de las tablillas se pasó al papiro y después al pergamino lo que llevó a la segunda forma del libro, el rollo. El rollo papiro se impuso en todo el ámbito mediterráneo, especialmente gracias a su adopción por Grecia hacia el siglo VII a.C, por los estados helenísticos orientales después, y por Roma. El papiro tenía la ventaja de que era un soporte más ligero que la arcilla y por lo tanto más fácil de transportar.

 

 

 

 

Rollo de papiro o pergamino

EGIPTO

La cultura egipcia fue la primera que contó con un soporte, el papiro, que tenía algunas características del posterior papel como: su ligereza, aspecto exterior, flexibilidad, capacidad de absorción, etc. 

La planta de la que se obtenía el papiro (Cyperus papyrus) era muy abundante en todo el territorio egipcio. La planta era cortada en pequeñas tiras que maceradas y engomadas formaban los famosos rollos de papiro egipcio de 20 a 40 m. de longitud. El tallo de esta planta se cortaba en tiras finas que se disponían en capas que se iban superponiendo, se encolaban, se secaban al sol y se pulían hasta formar una especie de tejido. Después se pegaban en largas fajas con las que se formaban los rollos. La adherencia entre las capas era sumamente resistente, como lo demuestran las hojas de papiro que se conservan en la actualidad y que todavía permanecen unidas.
El papiro era un material muy flexible que permitía ser enrollado fácilmente. Para manejar mejor los rollos y facilitar su almacenamiento y preservación se les pegaba al final de la última hoja un cilindro de madera, hueso o marfil y alrededor de él se envolvía la tira. En principio se escribía por una sola cara y para leerlo era preciso desenrollarlo. Todos estos papiros se conservaban en vasijas de barro, cajas de madera, estuches de cuero, etc. o simplemente se acumulaban en archivos o bibliotecas situados en templos o palacios. La mayor parte de los papiros se han conservado gracias a la costumbre religiosa de depositarlos en las tumbas.

Para escribir, en Egipto, utilizaban herramientas construidas con caña. Las cañas eran cortadas de forma oblicua en el extremo y luego se masticaban este extremo para separar las fibras. Al realizar esto se creaba una punta parecida a un pincel que permitía que la caña capturara el pigmento. El extremo cortado era humedecido en agua y luego pasado sobre el pigmento. La tinta se preparaba con hollín o carbón vegetal, extraído de los utensilios de cocina, y tratado con una ligera solución de cola. La tinta roja se utilizaba para los títulos y los comienzos de capítulo.

Otra de las aportaciones de esta época fue la inclusión de ilustraciones como complemento explicativo de los textos o simplemente como ornamento.

Los rollos de papiro, por su fácil manejo y transporte, superaron rápidamente a las tablillas de arcilla mesopotámicas.

En la cultura egipcia también se emplearon otros materiales y soportes como tablas de madera recubiertas con yeso, piedra caliza, recipientes de arcilla, pieles, etc., aunque de forma más marginal.

El contenido
El contenido de los papiros era muy diverso. La literatura funeraria fue una de las más importantes: himnos a dioses y textos funerarios. Aquí destaca el Libro de los muertos. Era parte de una tradición de textos funerarios iniciada por los más antiguos Textos de las Pirámides y Textos de los sarcófagos, que se inscribían sobre los muros de las tumbas o en los ataúdes. Más tarde el Libro de los muertos se introducía en el sarcófago o en la cámara sepulcral de la persona fallecida. A partir del año 1500 a. C. el Libro de los muertos se escribió en rollo de papiro.


 

El Papiro de Ani fue creado en Egipto alrededor de 1250 a. C. Representa el ejemplo mejor conservado, más largo, más ornamentado, y bien ejecutado de los conocidos como Libro de los Muertos.

 

 

 

 

 

También había una especie de género de educación moral o consejos de comportamiento. La estructura solía ser: una persona adulta dando consejos a un hijo o hija. Fueron utilizados como libros didácticos en las escuelas.
La literatura narrativa y poética era muy común encontrarla. Se trataba de transcripciones de aquellas historias más populares o tradicionales. Los textos poéticos elogiaban a un dios o a un faraón, por ejemplo un himno al río Nilo.
Literatura científica y técnica era, fundamentalmente, repertorios de diferentes conocimientos, donde los más abundantes fueron los libros de medicina con diagnósticos.

 

 

Fragmento de los Papiros de Lahun.

Papiro de Lahun VI, tratado médico. Han sido datados hacia el año 1800 a. C., durante el final de la dinastía XII del Imperio Medio. 

 

 

 

 

 

Instrucciones de Amenemhat, llamadas Enseñanzas del rey Ammenemes a su hijo Sesostris, es un poema escrito en Egipto durante el Imperio Medio (c. 2000 - 1800 a. C.). Está escrito como un monólogo que el espíritu del asesinado rey Amenemhat I dirige a su hijo Senusert. 

 
 
 
 
 
 
Los escribas
La persona que dominaba la lectura y la escritura fue objeto de una gran consideración en Egipto. Le correspondía una posición clave en la sociedad. Prueba de ello es el tratamiento artístico que recibían, como parte de la segunda clase social, después de quienes gobernaban y sus familiares. Podemos distinguir entre escriba secular y sacerdotal. Escriba secular formaba parte de la administración del Estado. Escriba sacerdotal tenía a su cargo el culto de los dioses y en una sociedad tan religiosa como la egipcia, tenía un poder inmenso.

 
Mastaba de Ti (Saqarah), relieve de escribas.
Las mastabas eran un tipo de tumba egipcia antigua. La mayoría aparecen decoradas con bajo relieves que muestran escenas de caza, del campo y en general de la vida cotidiana. En este caso, aparecen una serie de escribas que comprueban las cuentas del pan que se acaba de recibir. Es un testimonio más de la importancia que la vida de ultratumba tiene para esta cultura.
 
 
 
 
 
 
 
Bibliotecas
Las bibliotecas de Egipto eran denominadas casas de la vida y se encontraban en templos y palacios. Las más conocidas se cree que estaban en Karnak, Tebas y Tell-El-Amarna, aunque ha quedado registro arqueológico de ninguna de ellas ni de los materiales que albergaban debido a su escasa resistencia a los agentes físicos. Se tenía mucho interés por la protección de los documentos ya que se conocía sobradamente los enemigos del papiro: el tiempo, la humedad y toda clase de bichos. A diferencia de la tablilla de arcilla mesopotámica, cuya durabilidad ha permitido a la arqueología moderna descubrir archivos y bibliotecas muy completos, el papiro no ha sobrevivido al paso del tiempo, y solamente el azar ha permitido que una mínima parte de la documentación creada haya llegado hasta nuestros días. La mayoría de documentos hallados provienen de tumbas del Alto Egipto, y suelen estar relacionados con el culto funerario, mientras que prácticamente han desaparecido los archivos y bibliotecas de templos y palacios.
 
 
GRECIA
Los rollos de papiro siguieron usándose en Grecia y Roma.
El rollo de  papiro se impuso en todo el ámbito mediterráneo, especialmente gracias a su adopción por  Grecia, primero, y, finalmente, por Roma.  Para satisfacer esta demanda la producción en Egipto del papiro se “industrializó” de tal manera que se hizo posible ofrecer una gran variedad de tipos de hojas de papiro, adaptados a diferentes calidades y usos.
La cultura griega se escribió y transmitió también en rollos de papiro pero ahora el libro va a adquirir por primera vez su verdadera dimensión, debido principalmente a la aparición de la escritura alfabética, procedente de los fenicios, que facilitaba en gran medida la técnica de escribir, y a la democracia griega, sistema político inédito hasta el momento que permitía a cualquier persona libre que supiera leer y escribir participar en el gobierno.
En Grecia, va a surgir el pergamino. Existe una leyenda que cuenta  que Tolomeo V Epífanes, Rey de Egipto (203-181 a.c.) prohibió la exportación del papiro para dificultar la expansión de la Biblioteca de Pérgamo y así esta ciudad se viero obligada a buscar nuevos materiales. Se comenzó a escribir los libros sobre un material hecho a partir de las pieles de animales. El pergamino presentaba ciertas ventajas sobre el papiro, ya que se podía escribir en ambos lados, borrar y rescribir. Pero el proceso de elaboración del pergamino era complejo y costoso. No obstante, el formato seguía siendo el mismo, el rollo.
El contenido se diversifica, ya no sólo incluye textos burocráticos, sino también obras filosóficas, literarias, etc., además, las obras dejan de ser anónimas y se reconoce la autoría.
 
Bibliotecas
Las bibliotecas dejan de ser patrimonio de los templos. Aparecen bibliotecas en casas particulares, como es el caso de la biblioteca de Ulano, cerca de Pompeya, situada en la casa de un noble, que se ha conservado después de enterrarse en ceniza. Aunque, sin duda, en Grecia debemos destacar dos bibliotecas, la de Alejandría y la de Pérgamo.
  • La Biblioteca de Alejandría fue fundada por los Ptolomeos. Era en realidad un centro de estudios superiores, donde se dieron cita las personas más sabias de la época. La Biblioteca estaba destinada a albergar la obras  de la literatura griega, y contaba con traducciones al griego de las literaturas egipcia, babilónica y otras de la Antigüedad. Estaba formada por dos colecciones: una instalada en el templo de Serapis y otra instalada en el de las Musas. Se cree que pudo llegar a albergar 200.000 volúmenes (rollos). Sufrió numerosos avatares.
  • La Biblioteca de Pérgamo fue fundada, en esta ciudad de la costa de Asia Menor, por Átalo I, aunque no se desarrolló totalmente hasta el reinado de su hijo en el siglo II a. C. Esta biblioteca estaba organizada alrededor de un templo en honor a Atenea. Según Plutarco, acogía unos 200.000 volúmenes, y llegó a rivalizar con la Biblioteca de Alejandría. La tradición atribuye a esta biblioteca el empleo del pergamino como material de escritura.

 

ROMA

Las fluidas relaciones comerciales entre Roma y Egipto aseguraron la provisión de papiro en el mundo romano, aunque también se usaron otros materiales como las tablillas enceradas, los “Codex”. Empiezan a aparecer durante  los siglos I y III d.C.  Estas tablas de madera o marfil con un fino reborde realzado, como si de un marco se tratara, se ahuecaban y se cubrían de cera o yeso sobre el que se escribía con un estilete o un buril. En uno de los bordes de la tablilla solían hacerse dos agujeros por los que se pasaba un alambre o una cinta para sujetarlas, y se protegían con dos placas metálicas.
En Roma se usaron estas tablillas enceradas  no solo para documentos oficiales, sino también como borradores, libretas de notas, cuadernos de estudiantes, etc.  Entre las tabletas de madera se intercalaban hojas de papiro y posteriormente de pergamino. Con el tiempo fue aumentando la proporción de papiro o pergamino, hasta que terminaron por confeccionarse casi exclusivamente de estos materiales. 

Se comenzó la comercialización del libro, que dará lugar a la aparición de librerías editoriales, talleres donde se fabricaban y vendían los libros, donde los esclavos copiaban los textos. Además, se organizaban lecturas públicas, a modo de campañas de publicidad para dar a conocer las novedades.
Pero el libro escrito en formato rollo adolecía de un problema fundamental de portabilidad, y esto en dos ámbitos fundamentales. Por un lado, era difícil su lectura, al tener que disponer el lector de sus dos manos para desenrollar y enrollar al mismo tiempo, lo que exigía un espacio físico o un mobiliario específico para tal facilitar tal labor manual. Y por otro lado, no era fácil viajar con ellos. Además eran muy frágiles. Al principio, el códex encontró cierta resistencia como alternativa al volumen (rollo de papiro) pero su facilidad de consulta hizo que finalmente se impusiera su uso.

 

Retrato de Paquio Próculo, anónimo, 20-30 d. C.

Fue encontrado en la "Casa de Pansa" en las excavaciones arqueológicas de Pompeya. El fresco muestra a un matrimonio de burgueses pompeyanos. El hombre representado sostiene un rollo de papiro mientras que la mujer tiene en la mano una tabla de cera y un estilo para escribir. La pintura sugiere que el hombre participa en la actividad pública o cultural y que la esposa se ocupaba mientras tanto de la administración de la casa y los negocios. 

 

 

Se puede decir  que en todo el espacio mediterráneo se desarrollaron dos formatos: el rollo, como soporte de una escritura “definitiva”, y las tablas, como el soporte empleado para los usos de una escritura “efímera”. En un determinado momento (siglos I antes y después de nuestra era) ambos formatos se mezclarán y nacerá el códice.

Bibliotecas

En la Roma Imperial se crearon las bibliotecas públicas, de titularidad estatal, a las que tenía acceso cualquier persona. Asinio Polión inauguró la primera biblioteca pública en el año 39 a.C. Las más importantes fueron las bibliotecas Octaviana y Palatina creadas por Augusto, y la mayor de todas fue la biblioteca Ulpia por encargo del emperador Trajano. Durante el desarrollo del cristianismo, en los últimos tiempos del Imperio romano, también se crearon importantes bibliotecas cristianas, como la Biblioteca de Cesarea. En el Imperio romano de Oriente, Constantino fundó una gran biblioteca, la de los Embajadores, con obras tanto de la literatura cristiana como de la pagana. Ya en la época bizantina, Bizancio contaría con importantes bibliotecas privadas e institucionales.

 

 

 

 

 

 

Códice

 

De la unión del rollo y de las tablillas, que habían sobrevivido al ser destinadas a una escritura efímera, nació el códice. Nos encontramos con un libro cuyas hojas de papiro o pergamino estaban comprimidas entre dos tapas de madera. 

Tras la caída del Imperio romano, Occidente se vio sacudido por las sucesivas invasiones bárbaras de pueblos con una cultura inferior a la romana. Europa Occidental sufrió una época de recesión económica y cultural. En este periodo histórico la Iglesia desempeñó un papel predominante y realizó una misión esencial como conservador de la cultura. El libro dejó de ser un fenómeno civil. Los monasterios fueron los auténticos centros culturales donde se promovía la lectura, la copia y conservación de manuscritos. Los talleres donde se hacía la copia e iluminación de los manuscritos se llamaban scriptorium.

Hacia los siglos XI y XII la economía empezó a recuperarse, se restableció el comercio y la agricultura se volvió más próspera. Apareció una nueva clase social más rica, culta e independiente, la burguesía. Las nuevas profesiones necesitaban libros para ejercer sus trabajos. Surgieron nuevas estructuras y nuevas instituciones culturales, como las escuelas catedralicias, primer paso para acabar con la exclusividad de la cultura por parte de la Iglesia, que pronto se transformaron en las primeras universidades. Y además apareció el papel en Europa.
Entre los siglos XII y XIII el monopolio monástico en la producción de libros llegó a su fin. Van a ser las profesiones laicas quienes se ocuparon de la producción de códices. La demanda universitaria dio lugar a un comercio de libros.

Del siglo V al XV, el libro evolucionó lentamente de modo parejo a la mentalidad de las personas. Pasó de estar mediatizado por la religión a convertirse en una herramienta para el trabajo y el estudio. Este formato de libro muere con la invención de la imprenta en el siglo XV, cuando los libros dejan de copiarse a mano.

EL CÓDICE

Los rollos de papiro se utilizaron de manera habitual hasta comienzos del siglo II cuando el códice de papiro empezó a reemplazarlos. Hubo una serie de características del material que propició el paso del rollo al códice: poca flexibilidad, difícil manejo, complicado desplazamiento,… Es decir, sus defectos motivaron su fin. Tal y como analiza José Luis Gonzalo Sánchez-Molero, de la Universidad Complutense de Madrid, en "El tránsito del rollo al códice: un viaje a los orígenes del codex", el códice constituyó una ingeniosa y útil adaptación romana de las tablillas enceradas para servir como libros de viaje. De la unión del rollo y de las tablillas, que habían sobrevivido al ser destinadas a una escritura efímera, nace el códice. Nos encontramos con un libro cuyas hojas de papiro o pergamino estaban comprimidas entre dos tapas de madera. 

Al principio se realizaron indistintamente en papiro o pergamino. El códice de pergamino se impuso por una serie de ventajas: se podía consultar más fácilmente, podía contener más texto porque se podía escribir en ambas caras, era más fácil de transportar y almacenar, y se conservaba mejor por su encuadernación. Se convirtió en el formato preferido.
El rollo de papiro fue cayendo en desuso hasta que desaparece a comienzos del siglo V d. C.

  • Portabilidad. Durante los siglos I a. C. y III d. C., la principal preocupación era solucionar los problemas de portabilidad que representaban los rollos.  En Roma había altas tasas de alfabetización. Las tablillas de pequeño formato, que se habían usado para la escritura provisional, se fueron transformando en soportes para oraciones, conjuros mágicos o poemas. Por otro lado, los cónsules estaban obligados a remitir informes de sus campañas militares. Julio César modificó la forma de sus informes para convertirlos en propaganda política. Pretendía que sus informes fueran leídos en sitios públicos y para facilitar esta lectura los enviaba divididos en hojas cosidas entre sí. Para protegerlos se les añadía tapas de madera que se ataban con correas.
  • Extensión. A partir del siglo IV se buscó que estos libros aumentaran de tamaño para que pudieran albergar obras de mayor extensión. Para ello se empezaron a emplear tablas de mayor tamaño. El cristianismo adoptó el códice de pergamino para transmitir su nueva literatura religiosa, siendo ésta otra de las causas, según algunas investigaciones, que explican el éxito del códice de pergamino frente al tradicional rollo de papiro.
  • Consolidación. Ya entre los siglos VI y VIII se buscó mejorar el nuevo formato para la lectura. Fue entonces cuando se estableció sistemas de copia y de encuadernación. Dentro de las nuevas bibliotecas monacales, se produjo la copia de las viejas obras, conservadas en rollos hasta entonces, al nuevo formato del códice.

 

La población romana participaba de una variedad de cultos y creencias. A partir de la época imperial, los emperadores eran considerados dioses. Surge el cristianismo que declara el amor a un solo Dios. Las y los cristianos se vieron pronto enfrentados al recelo de las autoridades romanas por su negativa a rendir culto al emperador. Pero a pesar de las represiones hacia el siglo III gran parte del Imperio romano era cristiano.
El emperador Teodosio declaró el cristianismo religión oficial del Imperio romano en el año 380.  A la muerte de Teodosio, 395 d. C., el Imperio se dividió entre Honorio y Arcadio, que establecieron sus capitales en Roma y Constantinopla. El Imperio romano de Oriente, en posesión del legado cultural griego y menos afectado por las invasiones bárbaras, pudo conservar mejor sus características sociales y culturales e incluso mantener un aceptable grado de prosperidad. Pero el Occidente, se vio sacudido por sucesivas invasiones bárbaras de pueblos con una cultura inferior a la romana. Europa Occidental sufrió una época de recesión económica y cultural.

La Iglesia

En este periodo histórico la Iglesia desempeñó un papel predominante y realizó una misión esencial como conservador de la cultura. Casi nadie sabía leer, la cultura del pueblo era oral. La práctica desaparición del comercio y la decadencia económica tuvo consecuencias para el libro ya que los pergaminos escaseaban. La incomunicación entre los diferentes centros culturales y la desaparición de la unidad romana dio como resultado la desaparición de la unidad lingüística y las lenguas del germano empezaron a remplazar al latín.

El libro dejó de ser un fenómeno civil. Adquirió una gran importancia como garante de la cultura, que quedó en manos de la Iglesia, y con ello también la lectura, copia y conservación de los manuscritos en los monasterios, que ya habían surgido para dar respuesta a aquellas personas que deseaban dedicarse enteramente a Cristo. Los monasterios eran autosuficientes. Criaban su propio ganado, del cual obtenían los pergaminos para los libros. Los monjes se encargaban de la copia, encuadernación y decoración de los libros. Los talleres donde se hacía la copia e iluminación de los manuscritos se llamaban scriptorium. Un monje experto dirigía el trabajo y además solía encargarse de la biblioteca. Otras veces existía una persona encargada exclusivamente de la biblioteca, el librarium.

El libro en sí era un objeto artesanal que requería una alta cualificación y el concurso de especialistas por la utilización de distintos materiales: pergamino para el soporte; tinta para escribir; pigmentos de distintos colores y pan de oro para decorarlo; y cuerda, madera, hilo, cuero y broches metálicos para encuadernarlo. Cada manuscrito se escribía en hojas sueltas que se ensamblan luego para encuadernarlas. 

La mayoría de los textos eran de temática religiosa, aunque dentro de estos existían una gran variedad de manuscritos. Algunos de ellos se consideran vestigios del arte religioso medieval, especialmente los Libros de Horas, hechos para los reyes y la alta nobleza. Contenían oraciones distribuidas por las horas en que debían ser leídas y también servían como muestra de la religiosidad, riqueza y buen gusto de quienes los tenían. 

 

Comentarios al Apocalipsis de San Juan (776), también denominados Beatos por ser obra del monje Beatus del monasterio de Liébana. Más información: 

 

 

 

 

 

The Book of Kells, una copia de los evangelios hecha en Irlanda o Escocia entre los siglos VII y IX. 

 

 

 

 

 

La letra

A finales del siglo VIII destaca la figura de Carlomagno, que se propuso, entre otras cosas, la unificación cultural de Europa. Fue el impulsor del resurgimiento de la civilización antigua, dentro de un espíritu cristiano. Fundó varias escuelas para la formación de la prole de los nobles, se rodeó de personas sabias que le asesoraban e intentó la recuperación de obras de autores clásicos. Creó una letra, la carolina, que se hizo obligatoria en todos los documentos oficiales. Tenía formas redondas, pausadas y elegantes y fue la letra más usada entre los siglos IX y XII.

Después se introdujo la escritura gótica, que sustituirá a la letra carolina. Con la gótica se difundió también una presentación del texto más clara y legible: mejor separación de las palabras, signos de puntuación, muchas abreviaturas que agilizaban la lectura, división del texto en dos columnas en cada página...

 

El papel

Llegó el papel a Europa entre los siglos XII y XIV traído por el mundo árabe. Aunque el papel se había inventado en China hacia el año 105 d. C. 
Era un material bastante resistente y económico. Al principio, el nuevo soporte fue acogido con recelo, pero al perfeccionar su fabricación y obtener mejores acabados, se hicieron  cada vez más evidentes sus ventajas sobre los otros materiales: era más resistente que el papiro y mucho más barato y rápido de fabricar que el pergamino. De modo que su uso se generalizó a partir del siglo XV, sustituyendo definitivamente los otros dos soportes.

Contenido de los libros 

Entre los siglos XII y XIII el monopolio monástico en la producción de libros llegó a su fin. Van a ser las profesiones laicas los que se ocuparon de la producción de códices. La demanda universitaria dará lugar a un comercio de libros en el XIII que pasará a manos de talleres urbanos profesionales, que alimentarán las necesidades de quienes estudiaban y de un estamento laico acomodado y cada vez más culto.
El contenido del libro se aleja de la religión para empezar a preocuparse por otras materias: las ciencias, el derecho, la literatura... Comienzan a escribirse textos literarios en las distintas lenguas vernáculas, con nuevos géneros y temas: libros de caballería, de poesía, de viajes, de contenido satírico e incluso blasfemo, etc.

Tal y como recoge Beatriz Porres en “Libros y lectores en la Europa medieval”, “Si los más cultos leen a San Agustín y a Plotino y se interesan por las matemáticas, no faltarán a partir de ahora lectores de libros de caballerías como el Roman de toute Chevalerie de Thomas of Kent o los relatos artúricos de Chrétien de Troyes o Geoffrey de Monmouth; de lírica religiosa, como las Cantigas de Alfonso X; de poesía amorosa como el Roman de la Rose; de fábulas indias, como el Calila e Dimna, difundidas gracias a los árabes; de cuentos como los Canterbury Tales de Chaucer; de relatos supuestamente históricos sobre míticos héroes y batallas, como la Historia Destructionis Troiae de Guido delle Colonne, la Eneide de Heinrich von Veldeke (una adaptación de la Eneida de Virgilio) o el Speculum historiale de Vincent de Beauvais, una historia del mundo desde la Creación hasta el 1250; de textos concebidos para la devoción privada, como vidas de santos o libros de horas; de poesía moralizante como la de Berceo; de poemas épicos como el Nibelungenlied, el Poema de mío Cid o la siciliana Chanson d'Aspremont, rápidamente puestos por escrito y traducidos (existe un Rolandslied del 1170); de libros de viajes como Li Livres du Graunt Caam de Marco Polo, por no hablar de obras maestras como la Divina Comedia. No carecían de público las obras inmorales, las de contenido satírico, blasfemo u obsceno (se dice que uno de los motivos por los que el Roman de la Rose fue tan tremendamente popular en la Edad Media estriba en lo subido de tono de algunos pasajes) y las opuestas a la doctrina cristiana (obras de brujería o magia, textos paganos), generalmente prohibidos.”

 

     Roman de toute Chevalerieen la en la biblioteca digital Gallica de la Biblioteca Nacional de Francia.

 

 

 

 

 

 

Roman de la Rose, en la en la biblioteca digital Gallica de la Biblioteca Nacional de Francia.

 

 

 

 

 

 

 

 

Calila e Dimna, en la Biblioteca Digital Mundial.

 

 

 

 

 

 

 

 

Canterbury Tales, en el Catálogo de Manuscritos Iluminados en The British Library.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La divina comediaen la Biblioteca Digital Mundial.

 

 

 

 

 

 

 

El libro y la imprenta manual

El libro impreso constituye un paso más en la historia de la forma del libro. La historia moderna sería inconcebible sin la invención de la imprenta ya que su uso cambió por completo la cultura occidental y posteriormente, la historia del mundo.

Aproximadamente en el año 1440 en Estrasburgo Johannes Gensfleich Gutenberg creó la imprenta moderna. Nos encontramos con una revolución. Hasta ahora los libros, se preservaban y difundían realizando copias manuscritas que en la mayoría de las ocasiones eran realizadas por monjes. La Iglesia tenía total control sobre los textos publicados y quienes lo leían. El 90% del pueblo era analfabeto.  Con la imprenta, el trabajo de copista se amplió y entraron en juego las empresas que manejaban las imprentas. Estas se regían por los temas que más se demandaban e imprimían por encargo. Una vez la Iglesia y las monarquías absolutas perdieron el poder de controlar absolutamente todo lo que se imprimía, la difusión de ideas contrarias al feudalismo y a la religión establecida corrieron por toda Europa. Revolucionó la cultura al ampliar el número de lectores potenciales al multiplicar el número de libros y reducir su coste, por lo que la alfabetización recibió un impulso enorme.

La imprenta revolucionó el libro como forma universal de comunicación al pasar del manuscrito al ejemplar múltiple, lo que permitió una difusión del conocimiento humano desconocido hasta la época. Hacia 1510 la mayor parte de los libros hechos en Europa eran ya impresos.  

Primeras aproximaciones o intentos

Ya en Roma hubo sellos que imprimían inscripciones sobre objetos de arcilla.
En China en el siglo II a.C., se inventó la xilografía, que consistía en rebajar en una plancha de madera las partes que iban a quedar en blanco (letras, figuras). Una vez grabada la madera, se entintaba y se aplicaba directamente sobre el papel o sobre trapos, utilizando una prensa plana.
Entre 1041 y 1048, Bi Sheng inventó en China, donde ya existía un tipo de papel de arroz, el primer sistema de imprenta de tipos móviles, a base de complejas piezas de porcelana en las que se tallaban los caracteres chinos.


La xilografía llega a Europa en la Alta Edad Media. Al principio se usó para publicar panfletos publicitarios o políticos, etiquetas y trabajos de pocas hojas. Se trabajaba el texto en hueco sobre una tablilla de madera, incluyendo los dibujos. Una vez confeccionada, se acoplaba a una mesa de trabajo, también de madera, y se impregnaban de tinta negra, azul o roja. Después se aplicaba el papel y con un rodillo se fijaba la tinta. El desgaste de la madera era considerable por lo que no se podían hacer muchas copias con el mismo molde. Los primeros libros que se imprimieron con esta técnica en Europa son del siglo XV. No superaban las cincuenta páginas y se imprimían por una cara, las hojas se pegaban entre sí por la cara no impresa de manera que parecía impreso por las dos caras. Pero se trataba de una técnica lenta y laboriosa, que no podía satisfacer la importante demanda de libros.

 

 

 

 

El primer libro xilográfico europeo es la denominada Biblia Pauperum de 1462. En total, en Europa, el número de libros impresos con esta técnica apenas superó la treintena de títulos. Más información en la Biblioteca Digital Mundial

 

 

 

 

 

Libro tipográfico

Aunque como se ha comentado el primer sistema de imprenta de tipos móviles apareció en China ya en el siglo XI, la imprenta moderna se creó a mediados del siglo XV en Europa Central.  Era un sistema que se intentaba materializar en distintas partes de Europa desde hacía tiempo porque la xilografía no podía satisfacer la demanda de libros.
Parece que aproximadamente en el año 1440 en Estrasburgo, Johannes Gensfleich Gutenberg creó la imprenta moderna a partir de la adaptación de una prensa de uvas renana y utilizando tipos móviles de plomo. Los tipos móviles o letras sueltas constituían las imágenes a imprimir, se combinaban para formar palabras y podían reutilizarse para componer otros textos.

Gutenberg estuvo trabajando en su invento durante años en el más absoluto secreto. Incluso se cree que vendía libros impresos por manuscritos, cobrándolos más caros. Pero la difusión de la imprenta fue muy rápida por toda Europa, sobre todo, gracias a tipógrafos ambulantes que, desde Alemania, llevaron el invento a diferentes lugares.

 

Entre 1454 y 1456 realizó la Biblia de las 42 líneas, primera obra completa realizada con esta nueva técnica. Más información en la Biblioteca Digital Mundial.

 

 

 

 

 

 

Los incunables

Se considera incunable a cualquier libro impreso con tipos móviles realizado entre el año de invención de la imprenta y el año 1500 incluido. En los países donde la imprenta se introdujo más tarde el periodo incunable llega hasta el 1550.

Estos primeros libros impresos responden a unas características formales muy similares al libro manuscrito debido a que este fue el único referente que había. Le imitaba en tamaño, formato, encuadernación, etc.


El primer libro impreso se caracterizó por:

  •  Formato grande.
  •  Generalmente carecía de portada. Al final del volumen se colocaban los datos de impresión: quien imprimía, lugar y fecha.
  •  Ilustraciones: Se dejaban espacios en blanco para iniciales, orlas y epígrafes que luego rellenaban quienes ilustraban.
  • Se numeraban las hojas pero no las páginas. En los pliegos se ponían asteriscos o letras correlativas para facilitar el trabajo de la encuadernación.
  •  Falta de signos de puntuación.
  • Uso exagerado de abreviaturas.
  • Falta de división del texto, ya que no solía haber capítulos.
  • Se utilizaba la letra gótica para los libros religiosos y la letra romana para los clásicos.
  • Se adoptó definitivamente el papel.
  • Se protegía con tapas de madera revestidas de piel o tejidos valiosos, y adornadas con ornamentos de hierro.

 

En cuanto a las temática de estos libros, la mayoría eran de tipo litúrgico y eclesiástico (misales, breviarios, diurnales, etc.).  También se imprimieron las primeras biblias en lengua vulgar y las principales obras medievales de san Agustín, san Alberto el Magno, san Buenaventura, san Bernardo, etc.

 

 

Meditationes seu Contemplationes devotissimae de Juan de Torquemada que salió de las prensas de Ulrich Han el 31 de diciembre de 1467. Más información en la Biblioteca Nacional de España

 

 

 

 

 

 

Sinodal de Aguilafuente. Recoge las normas para la vida de los clérigos establecidas en el sínodo celebrado en Aguilafuente (Segovia) entre el 1 y el 10 de junio de 1472. Más información en la página web de la Catedral de Segovia

 

 

 

 

 

 

Hypnerotomachia Poliphili está impresa en el taller de Aldo Manuzio en 1499. Más información en la Biblioteca Nacional de España

Se trata de una visión medieval, un poema alegórico de carácter enciclopédico con gran cantidad de conocimientos arquitectónicos, arqueológicos, científicos y de todo tipo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Evolución del libro impreso

El período comprendido por los siglos XVI, XVII y XVIII se caracterizó por los importantes acontecimientos que tuvieron lugar y que también influyeron en la evolución del libro: la Reforma de Lutero, la Contrarreforma iniciada en el Concilio de Trento y la Ilustración, movimiento cultural europeo del siglo XVIII.

Según Engelsing, hasta 1750, los que leían lo hacían “intensivamente” –tenían pocos libros, muchos de ellos devocionales, los leían muchas veces, unas veces en silencio, otras en voz alta -; pero a finales del XVIII se empezó a leer “extensivamente” –nada más acabar un libro se pasa al siguiente, la lectura empieza a ser solitaria, introspectiva y se deja de leer en voz alta -.

Por otro lado, durante esos años, se empezó a publicar principalmente en lenguas vernáculas.

La tirada media de los libros no pasó de 1.000 ejemplares hasta mediados del siglo XVI. En el siglo XVII oscilaba entre 2.000 y 3.000. Hacia 1775 se publicaban al año en Francia 4.000 títulos, entre legales y clandestinos. La mayoría tenían tiradas modestas, pero algunos se convirtieron en grandes éxitos. No obstante, los libros seguían siendo caros, casi un objeto de lujo.

 

Este óleo del pintor flamenco Léonard Defrance, realizado en 1780, muestra el ajetreo que había a la entrada de una librería de la ciudad de Lieja (Bélgica). La obra pretende transmitir el mensaje de que gracias a los libros se habían difundido ideas modernas, como la tolerancia religiosa que acababa de decretar el emperador José II.
En primer plano en el centro, un ministro protestante y un sacerdote católico se dan la mano. En la librería, en la pared de la fachada, hay carteles de libros de autores como D'Alembert, Rousseau, Montesquieu... También aparece el edicto del emperador José II proclamando la libertad de culto "Mandatum Tolerantiae".

 

 

 

 

 

 

Siglo XVI

Siglo XVI

En el siglo XVI se produjo una gran crisis en la Iglesia católica, quedando dividida en dos: la Iglesia católica y la protestante.  El máximo exponente de la Reforma protestante fue Lutero que en 1517 proclamó sus tesis con una copia impresa en alemán en la puerta de la iglesia de Wittenberg. Se afirma que la Reforma protestante triunfó gracias a la existencia de la imprenta por proporcionar un instrumento de divulgación. Hasta ahora, la fe católica controlaba todos los canales tanto de producción como de distribución de libros. Con la imprenta y la Reforma todo esto cambió. El catolicismo intentó defenderse de la Reforma con la Contrarreforma y la publicación en latín.

Hasta mediados del siglo XVI, el libro impreso convivió con el manuscrito. Pero poco a poco las obras fueron adquiriendo características que las iban diferenciando de los incunables:

  • Formatos más pequeños.
  • Encuadernación y decoración renacentistas (motivos heráldicos, medallones, candelabros, etc.). La encuadernación hecha con piel y cartón.
  • Mayor uso de la portada.
  • Preferencia por la letra romana en vez de la gótica.
  • Empleo de la calcografía en lugar de la xilografía en las ilustraciones. Se trata de una nueva técnica de grabado que consiste en hacer surcos -que forman el dibujo a imprimir- en una plancha de metal, que luego se rellenan de tinta y se imprimen sobre el papel.

 

Los talleres dejan de ser itinerantes y se establecen en ciudades. La producción de libros pasa a ser masiva. Al frente de ellos se encuentra personas influenciadas por el espíritu humanístico y renacentista de la época. El centro de atención pasa a ser el humano y su vida dejando de lado a la Iglesia. El aumento de la producción de libros, el dominio de las lenguas vernáculas frente al latín y que los libros ya no se destinen únicamente al clero y la nobleza produce un aumento de la lectura.

 

 

Sin embargo, los temas siguen siendo predominantemente religiosos. Se realizaron importantes ediciones de las llamadas biblias políglotas, donde se reunían textos en varias lenguas (latín, griego, hebreo, árabe, etc.). Junto al libro religioso, destacó el judicial.

Biblia Políglota Complutense, 1514-1517.

 

 

 

 

(Fuente: http://www3.uah.es/imagines_cilii/Anticuarios/Textos/Manuzio.htm)

 

 

Entre los libros laicos destacan los dedicados a la enseñanza: diccionarios, manuales, gramática, etc.

Aldo Manutio publicó en Venecia una Ortographiae ratio, un tratado que pretendía la normalización de la lengua latina, para el que manejó diversos manuscritos y ediciones anteriores sobre dicha materia.

 

 

 

 

 

 

 

Juan Martín Cordero, clérigo valenciano, cura de Santa Catalina de Valencia, escribió la obra gramatica La manera de escrevir en Castellano (1556), que el autor justifica por ser esta la lengua más divulgada en el mundo y en la que peor se escribe. 

 

 

 

 

 

 

 

Entre los libros no religiosos, algunas fuentes afirman que Orlando Furioso de Ariosto de 1532 puede ser considerado un best seller.  Fue el libro más vendido de la época junto con los escritos de Erasmo y Lutero. Su principal característica es que asimiló el romance caballeresco al estilo y los modelos del clasicismo. Su única intención fue hacer un romance que agradara tanto a él como a su generación.

 

 

 

 

 

Se editan los clásicos latinos (Virgilio, Homero, Aristóteles, Ovidio, etc.) en formato pequeño. Para ello Aldo Manuzio, el editor más importante del Renacimiento, crea una tipografía especial que se ha dado en llamar aldina, consistente en caracteres estrechos e inclinados hacia la derecha a fin de poder incluir más texto en cada página. Son los  famosos "octavos", que contenían obras clásicas o tratados destinados al estudio de los humanistas (hasta entonces, solo se destinaba el formato reducido a los libros de horas). Esta innovación de Manuzio constituyó una auténtica revolución no solo tipográfica, sino también cultural, ya que, a partir de la producción masiva de "octavos", el legado de los clásicos quedaba al alcance de más lectores. 

Aldo ManuzioCopia del Virgilio Aldino de 1501, primer libro impreso de tamaño reducido.

 

Este formato transforma los hábitos de lectura, se deja  de leer en atril  y aumenta las tiradas medias, se llegan hasta los 3.000 ejemplares. El nuevo objeto se convierte en un elemento habitual en los retratos ya que los libros de bolsillo de Manuzio eran un lujo. (Fuente: Aldo Manuzio y el Renacimiento en Venecia, de Kosme de Barañano).

 

 

Tiziano Vecellio. Ritratto di gentiluomo (Jacopo Sannazaro?). 1514-1518 circa. Londres, Royal Collection Trust.

El caballero, que sostiene en su mano derecha un pequeño libro de Manuzio, fue identificado como Jacopo Sannazzaro (1455/56-1530), una de la figura más significativa del humanismo y considerado el fundador de la novela pastoril.  

 

 

 

 

 

 

Medidas restrictivas 

Las disputas religiosas entre la Iglesia  y Lutero van a traer consigo medidas que influirán muy negativamente en la imprenta en los países católicos. En el Concilio de Trento (1545-1563) se estableció la necesidad de elaborar una lista de libros prohibidos, es decir,  recopilar todos los libros perniciosos para la fe. 

 

 

 

Portada de la primera edición del Index librorum prohibitorum, impreso en Venecia en 1564.

 

 

 

 

 

 

Pero también se va a limitar aspectos civiles: el establecimiento de talleres de imprentas, número de máquinas,… Tal y como recoge Elvia Carreño Velázquez en “El control del libro impreso durante el siglo XVI”, los sucesivos reyes de España del siglo XVI - los Reyes Católicos, Carlos V, Felipe II- dictaron sucesivas leyes para controlar la lectura y el comercio del libro. 

Bibliotecas

El siglo XVI significó un gran impulso para las bibliotecas. Aparecieron importantes bibliotecas reales: la biblioteca de Blois (Francia), la de Viena, la Biblioteca del Monasterio del Escorial. Estas bibliotecas serán el  germen de muchas de las bibliotecas nacionales de hoy . También surgen bibliotecas privadas, universitarias  (Biblioteca de la Universidad Complutense, fundada en Alcalá de Henares) y públicas.
Francia fue el primer país que estableció el depósito legal, es decir, la obligación de depositar en una o más bibliotecas ejemplares de las publicaciones editadas en un país. En 1537, el rey de Francia Francisco I promulgó la Ordenanza  de  Montpellier en la que se ordenaba que todos los libros impresos debían ser depositados en su biblioteca de Blois. Siglos después, esta biblioteca sería la Biblioteca Nacional de Francia, ubicada en París.

 

 

 

Siglo XVII

El siglo XVII fue un siglo de crisis económica  y de lucha por la hegemonía de las grandes potencias en Europa. La mala situación económica se agravó con las plagas de peste que asolaron Europa.  Los reyes europeos intentaron imponer un nuevo sistema político: el absolutismo, caracterizado por el poder ilimitado del monarca. Pero también es un siglo notable para el desarrollo del pensamiento, de la ciencia y la creación literaria. El siglo XVII trajo el cambio de orientación más importante en la historia de la ciencia. Se empieza a pregunta cómo ocurren las cosas.
Como estilo artístico surge el Barroco. El arte se volvió más artificial, más recargado, decorativo y ornamentado.


Toda esta situación política-económica-social  se ve reflejada en el libro.

  • Se publican libros con muy mala calidad, tratando de abaratar precios.
  • Las monarquías absolutas no favorecieron la industria del libro, más bien destacaron por la imposición de trabas: una rígida censura  y altos impuestos.
  • El estilo barroco domina la ornamentación de los libros. Hay una mayor decoración en las obras que en siglos anteriores. La encuadernación de tipo artesanal y artística es  realizada por libreros o en las propias bibliotecas.
  • Apareció la calcografía y se impuso el grabado sobre el metal. La plancha de cobre es en hueco y no puede realizarse a la vez que el texto que estaba hecho en relieve. Si un libro tiene que ser ilustrado con grabados en cobre debe ser impreso en dos etapas: primero los grabados y después el texto, o al contrario.
  • Portada muy abundante: incluía títulos largos, nombre del autor, marca de la imprenta,…
  • Los formatos lujosos venían de manos de mecenas reales y nobles. Se caracterizaban por portadas arquitectónicas, en gran papel, conmemorativos de bodas, funerales, procesiones o de temas relacionados con la equitación, el arte militar, la esgrima, etc. En este caso en las portadas se incluían frases laudatorias.

 

  • Aparecen nuevos formatos:
    • Los folletos o relaciones de sucesos: de carácter informativo o polémico, procedió al periodismo propiamente dicho. 

 

 

 

Más información: Portal sobre relaciones de sucesos en la Universidad de Sevilla.

 

 

 

 

  • Las revistas científicas debido a la gran revolución científica europea con figuras como Kepler, Galileo, Bacon o Harvey. 

  • El esplendor de las literaturas nacionales, en lenguas vernáculas: Cervantes, Lope, Calderón y Quevedo en España; Shakespeare, en Inglaterra; y Corneille, Racine y Molière en Francia, por ejemplo.

      

 

Isaac Jacggard publicó en 1623 una edición de las obras dramáticas de Shakespeare llamada First Folio por su formato. Mr. William Shakespeares Comedies, histories, & tragedies. Published according to the true originall copie  en la Beinecke Rare Book & Manuscript Library, Yale University.

 

 

 

 

 

 

 

 

En Madrid, en el taller de Juan de la Cuesta se realizó la primera edición de El Quijote de Cervantes en 1605.

 

 

 

 

 

  • La decadencia del negocio de las ediciones de los clásicos, de los Padres de la Iglesia, también de la Biblia y de los libros de rezos, escritas en griego o en latín. 

 

Bibliotecas
El aumento de las colecciones de las bibliotecas que ya existían hizo necesario la aparición de un personal específico y cualificado y el asentamiento de las técnicas bibliotecarias para organizarlas.
Las guerras destruyeron muchas bibliotecas, pero  también aparecieron importantes bibliotecas nacionales europeas y universitarias (Oxford, Harvard). Ciertas bibliotecas privadas se convierten en públicas cuando deciden abrir las puertas al público interesado.

 

 

 

 

 

 

 

 

Siglo XVIII

El siglo XVIII es llamado Siglo de las Luces debido al nacimiento del movimiento intelectual conocido como Ilustración, un movimiento caracterizado por la reafirmación del poder de la razón humana frente a la fe y la superstición. Se inicia la Revolución industrial y el despegue económico de Europa.


El siglo XVIII es una de las etapas más brillantes de la historia del libro: la Ilustración revaloriza el libro, las bibliotecas pasan a considerarse como un servicio público de uso gratuito, con la Revolución francesa se proclama la lectura como uno de los derechos de las personas, comienzan a reconocerse legalmente los derechos de autor y editor Copyright Act (Ley de Propiedad Intelectual) en Inglaterra en 1709.

  • Se impone un estilo rococó: ligero, alegre y elegante.
  • Las portadas son más ligeras que las del siglo anterior.
  • El papel de mejor calidad, más liso y blanco.
  • Tuvo lugar un amplio resurgimiento del arte tipográfico y una mayor preocupación por la calidad del libro.
  • Las ilustraciones, que se hacían en la técnica del grabado en metal y del grabado al aguafuerte, predominaban claramente sobre el texto.

 

Enciclopedias y diccionarios

Se produce un gran desarrollo de las enciclopedias y los diccionarios ya que la sabiduría era considerada la base para la felicidad. La multiplicación de diccionarios científicos y técnicos nos indica el proceso de popularización que tuvo la ciencia en toda Europa a medida que el latín fue sustituido por las lenguas vulgares y el desarrollo científico se extendió a nuevas ramas del conocimiento.

 

 

Cyclopaedia, o Diccionario Universal de Artes y Ciencias fue una de las primeras enciclopedias publicadas en inglés, editada por Ephraim Chambers en Londres, 1728. La Cyclopedia fue digitalizada por el Digital Collections Center de la Universidad de Wisconsin y está disponible en Internet.

 

 

 

 

 

 

 

Pero la obra  más representativa de la Ilustración fue L’Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers, publicada por Diderot y D'Alembert entre 1751 y 1772. Contiene gran parte del saber del siglo XVIII. La edición de Diderot fue lujosa y tenía un precio muy elevado.  Pero se hicieron ediciones más baratas que recorrieron toda Europa. Una versión digitalizada puede consultarse en Gallica, la biblioteca digital de la Biblioteca Nacional Francesa.

 

 

 

 

 

 

En Gran Bretaña, entre 1768 y 1771, se publicó la Encyclopaedia Britannica.

 

 

 

 

Más información en "La Enciclopedia, faro del conocimiento de la Ilustración" de Víctor Muñoz Fernández.

 

Prensa

La prensa periódica conoció también un gran desarrollo en el siglo XVIII, tanto los diarios de información general como las revistas. Muchos se basaron en el sistema de la suscripción. The Times nació en Inglaterra a finales de este siglo.

 

La lectura 

A lo largo del siglo XVIII, el gusto por la lectura se extendió y la producción de libros se incrementó notablemente.

Según el historiador alemán Rolf Engelsing hacia finales del siglo XVIII tuvo lugar una revolución de la lectura. Según Engelsing, hasta 1750, quienes leían lo hacían “intensivamente” –tenían pocos libros, muchos de ellos devocionales, los leían muchas veces, unas veces en silencio, otras en voz alta, de modo que llegaban también a audiencias analfabetas-; pero que a finales del XVIII se empezó a leer “extensivamente” –nada más acabar un libro se pasa al siguiente, la lectura empieza a ser solitaria, introspectiva y se deja de leer en voz alta de modo que la gente analfabeta verá aumentar la dificultad para acceder a las ideas.

Por otro lado, durante esos años, se empezará a publicar principalmente en lenguas  vernáculas, de modo que las mujeres, que no dominaban el latín, empezarán a tener acceso al mundo de la lectura. No obstante, los libros seguían siendo caros, casi un objeto de lujo. No solo a causa de la mano de obra, casi artesanal, sino también por los impuestos y trabas burocráticas.

El sentimentalismo dieciochesco va a ser expresado por medio de la técnica epistolar.

 

 

El inglés Samuel Richardson fue uno de los autores con más fama por sus novelas escritas en formato epistolar: Pamela (1740), Clarissa  (1747-1748)  y Carlos Grandison (1753). Obras de Samuel Richardson en el proyecto Gutenbert. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rousseau, utilizando la misma técnica, publicó en 1761 Julie ou la Nouvelle Héloïse.  Las cartas que intercambian la pareja de amantes y otros personajes de la historia recogen los sentimientos y el análisis de los mismos, pero también comentarios sobre la vida social o reflexiones sobre asuntos filosóficos, religiosos y morales. Fue un auténtico éxito editorial en la época y anunciaba el Romanticismo del siglo XIX. 

 

 

 

 

A lo largo de la centuria se desarrolló la edición clandestina, de obras satíricas, pornográficas, antirreligiosas o políticamente radicales. Pese a su ilegalidad eran los más leídos. Entre los estudiados por Robert Darnton para su obra “Los best sellers prohibidos en Francia antes de la revolución” destacan: Thérèse filósofa, EL'an 2440 de Louis-Sébastien Mercier y Anécdotas sobre madame la condesa Du Barry

 

Tras pasar una velada con un amigo inglés y mantener un vivo debate filosófico con él, Mercier se duerme para despertarse 700 años después en un París profundamente transformado. La monarquía sigue vigente, pero atemperada con una organización social y económica más justa; no han desaparecido las diferencias entre ricos y pobres, pero las distancias se han atenuado y, dado que no hay clases parásitas, el trabajo se ha reducido notablemente. El autor dibuja así un futuro de avance y de progreso que descansa sobre convicciones humanistas, ilustradas y racionalistas, en el que apenas hay guerras y la sociedad está organizada de acuerdo con principios científicos.

 

 

 

 

 

(Más información: La pasión por la lectura en el siglo XVIII, publicado en National Geographic).

 

Bibliotecas

El concepto de biblioteca cambia, ya no es solo un lugar para almacenar libros, se convierte en un organismo vivo en continuo crecimiento y que está cerca de las necesidades de quienes leen. Para atender la demanda surgieron en las principales ciudades grandes bibliotecas públicas. También se abrieron al gran público muchas bibliotecas de colegios, conventos y universidades. Y surgen  las primeras bibliotecas de socios o suscriptores: la Library Company of Philadelphia, fundada en 1731 a instancias de Benjamín Franklin. Con otras cincuenta personas, Franklin creó un fondo para adquirir volúmenes en las librerías de Londres y formar con ellos una biblioteca. Quienes participaban podían tomar prestados libros gratuitamente, mientras que los demás debían depositar una fianza y abonar una pequeña tarifa por la lectura.
Una fórmula parecida fue la de las bibliotecas de préstamo, llamadas en Inglaterra circulating libraries. Eran una iniciativa privada, impulsada por los mismos libreros, que ofrecían a sus clientes la posibilidad de tomar prestadas las últimas novedades del mercado editorial a cambio de una cuota.

Poco antes del estallido de la Revolución francesa,  París contaba con 18 bibliotecas públicas. Entre ellas estaba la Biblioteca Real, antecedente de la actual Biblioteca Nacional de Francia. En 1720 se estableció que estaría abierta al público general un día a la semana.

En España, Felipe V, por Real Cédula de 15 de octubre de 1716, concedió a la Biblioteca Real (actual Biblioteca Nacional) el privilegio de recibir un ejemplar de cuantos libros y papeles se imprimiesen en nuestro país. Esta norma se mantiene desde entonces.  En 1761, se establece que los impresores deben entregar un ejemplar de todo .

 

 

 

 

 

El libro en la era mecánica

Desde el siglo XV el libro había ido evolucionando pero sin grandes transformaciones. Durante los siglos XIX y XX se va a producir un desarrollo social, económico y  tecnológico que va a suponer un radical cambio del mundo del libro. Este va a alcanzar un desarrollo desconocido hasta entonces.

 

  • Por un lado, los avances técnicos y su aplicación a los procesos productivos cambiaron definitivamente los métodos artesanos por sistemas mecanizados más rápidos y efectivos. Estos avances contribuyeron a abaratar el precio de los libros y aumentar su producción.

 

  • Por otro lado, el libro deja de ser patrimonio de unas minorías privilegias gracias a la ideología liberal, la generalización de la educación y el auge de la cultura.

 

  • La aparición y consolidación de la informática propició el nacimiento de nuevas tecnologías, entre ellas internet, y fue el detonante de los cambios más significativos en el mundo del libro. Surgen nuevos formatos y soportes que van a producir cambios en los hábitos de lectura.

 

 

 

Siglo XIX

El siglo XIX comenzó con tres grandes revoluciones y sus consecuencias: la Revolución francesa; la Revolución americana y la ideología liberal; y la Revolución industrial y los adelantes técnicos. En el pensamiento revolucionario de mediados del siglo XIX el libro llegó a ser un símbolo fundamental. El camino de la libertad pasaba por las conquistas culturales.
La burguesía fue la gran protagonista del siglo XIX, una burguesía generalmente dinámica, que impulsaba el capitalismo y, por este conducto, la industrialización. La clase obrera tenía todavía unas condiciones de vida muy precarias.

La introducción de máquinas automáticas, movidas por la fuerza del vapor en vez del esfuerzo humano, supuso una gran ayuda. Esto cambió definitivamente los métodos artesanos por sistemas mecanizados. Estos avances trajeron un aumento de la producción y un abaratamiento del precio de los libros. Antes de la industrialización, los costes de impresión eran muy elevados. A principios del siglo XIX, en Francia, una novela recién publicada valía un tercio del salario mensual de un jornalero o jornalera. Las librerías eran de tamaño modesto.

Entre los avances técnicos destacaron:

  • La utilización de la pasta de papel.
  • La fabricación de la hoja de papel continuo.  A finales de siglo XVIII el francés Nicolas-Louis Robert creó la máquina para la fabricación del papel, que permitía multiplicar los formatos del papel y por tanto, los de los libros.

  • Los nuevos procedimientos de composición mecánica de textos: linotipia y monotipia

 

 

En 1884, Mergenthaler patentó la linotipia.
La linotipia es una máquina productora, mecánicamente, de líneas enteras de caracteres tipográficos unidos y fundidos en un solo bloque. Distribuye, funde y justifica en su procesamiento. Realiza las tres funciones y funciona mediante un motor eléctrico. La linotipia de Mergenthaler podía hacer el trabajo de entre 7 y 8 cajistas manuales. La linotipia provocó un aumento repentino de la producción de publicaciones periódicas y los semanarios ilustrados.

 

 

 

 

 

 

En 1887, el estadounidense Tolbert Lanston inventó el monotipo, que fabricaba caracteres individuales con metal caliente. La monotipia es una máquina componedora-fundidora mecánica, productora de líneas justificadas de caracteres tipográficos movibles.

 

 

 

 

 

(Fuente y más información: "¿Qué es? Monotipia & linotipia")

  • Las nuevas prensas (prensa de vapor y prensa rotativa).  En 1810 se inventó la prensa de vapor; en 1816, la primera máquina que permitía imprimir al mismo tiempo las dos caras del papel; en 1840, la prensa rotativa que permitía imprimir 8.000 ejemplares por hora; y en 1871, ya se imprimía con papel continuo.

 

 

Corsario de Lord Byron anunció la era de las grandes tiradas. Vendió 10.000 ejemplares el mismo día en que apareció en 1814.

 

 

 

 

 

 

  • Las técnicas de ilustración: litografía, linotipia y fotograbado.
  • Los libros se encuadernan de forma moderna mediante procedimientos mecánicos. Las encuadernaciones artesanales se reservan para obras de lujo.

A todo esto hay que añadir:

  • Aumento de la riqueza.
  • La enseñanza llega a clases más amplias de la población, y por tanto se produce una mayor demanda de lectura.
  • Desaparición de las trabas de la censura y el privilegio.

 

La prensa

La escritura pasó a ser el instrumento de difusión de la información bien de carácter general o bien científico. Así aparecen las publicaciones periódicas
La política fue una de las obsesiones de la época. Los periódicos se fueron abarataron y sus ventas aumentando.
Según Marie-Eve Thérenty, doctora en Letras Modernas por la Université Paris 7, “el periódico se insertó en la sociedad en el siglo XIX. A principios del XIX la prensa estuvo restringida a las élites, pues la suscripción de un periódico durante un año costaba 80 francos y el salario de un obrero era de 2,50 francos diarios. Pero con la caída de Napoleón III en Francia, la crónica dejó de ser para las élites y se popularizó. Por ejemplo, en 1863 surge el periódico Le Petit Journal (El Periodiquito), que costaba 5 centavos”.  Entrevista completa de Jaimeduardo García “El siglo XIX, inicio de la era mediática”.

 

 

En el siglo XIX el periódico fue el principal medio de comunicación masiva. Le Petit Parisien tiraba 3 millones de ejemplares diarios. Biblioteca Digital de la Biblioteca Nacional de Francia.

 

 

 

 

 

 

El contenido del libro 

El libro dejó de ser para una minoría culta y poderosa. El contenido del libro cambió.
El siglo empezó con la literatura romántica que mira hacia atrás idealizando el pasado. Es época del romanticismo histórico impulsado por François-René de Chateaubrian y Walter Scott. Incluso autores y autoras que reniegan del romanticismo clásico, como Jane Austen, hacen de las relaciones sentimentales el centro de sus libros, como por ejemplo en Sentido y sensibilidad

Por otro lado, surgieron obras influenciadas por el progreso científico y por las leyendas populares del siglo XIX, criaturas, seres, monstruos que surgen a partir de métodos científicos: Frankenstein de Mary Shelley,  que se convirtió en un icono de la novela gótica; o El vampiro de John William Polidori. Estas novelas del siglo XIX pusieron sobre la mesa el papel del personaje de ciencia que juega a ser Dios y crea una criatura antropomorfa.

         

Por otra parte, se recuperaron relatos y cuentos populares y se inició así una literatura infantil, como las recopilaciones de los Hermanos Grimm. 

En los años 30, empezó a aparecer el realismo así tenemos a Honoré de Balzac. Si bien aparece el amor, el interés principal es retratar de manera fiel la realidad y los diferentes grupos sociales de la época. Así tenemos las novelas de Charles Dickens, como Oliver Twist. Se trata de la segunda novela del autor inglés. Se publicó originalmente como novela por entregas de aparición mensual en la revista Bentley's Miscellany, entre febrero de 1837 y abril de 1839. 

 

Durante los años treinta y cuarenta del siglo XIX se va seguir danto esta división: romanticismo y realidad.

A mediados del siglo XIX hubo un cambio en los gustos literarios. Se empezó a rechazar los excesos del romanticismo. El realismo triunfó a partir de 1850. Se describe de manera detallada lo que se ve, se siente y se hace personajes de psicología compleja. Un tema recurrente es la posición de la mujer.  Así tenemos a Madame Bovary (1857) de Gustave Flaubert y La dama de las camelias de Alexandre Dumas.

 

 

 

Madame Bovary  provocó controversia en Francia cuando fue publicada de forma seriada en La Revue de Paris (1856). Saltó el escándalo por la conducta libre de la protagonista, que violaba las leyes del matrimonio y de la Iglesia. Por ello, Flaubert y su editor acabarían siendo procesados por inmoralidad. El juicio terminó con la absolución del escritor y convirtió la novela en un best seller que se leía por las calles y en los salones.

 

 

 

El naturalismo surgió como evolución del realismo, como un intento de reflejar aún más objetivamente el mundo exterior. Los elementos característicos de la narrativa naturalista son la sátira, la denuncia social, el feísmo, el tremendismo, el anticlericalismo radical, las temáticas de enfermedad, suciedad, locura, pobreza, vicios y prostitución. El naturalismo  considera que las acciones de los personajes deben de explicarse por el ambiente que les rodea o por su herencia genética.

Pero frente a las pretensiones de compromiso social y los fundamentos estéticos de realismo y el naturalismo, la literatura de mayor difusión de la segunda parte del siglo XIX  fue la literatura de evasión: una  literatura de aventuras, misterio, intriga y sentimental. Estas obras estuvieron canalizadas a través de los periódicos, las denominadas novelas por entrega: aparición periódica, venta mediante suscripción y bajo coste en cada entrega.

Tal y como recoge Alejandro Gamero en “Escritores por entregas: novelas de folletín”, “aparentemente la única diferencia entre una novela editada como libro y una por entregas es la manera de presentarse y difundirse. Pero lo cierto es que la calidad de las novelas de folletín era por lo general muy escasa. Quien escribía, que recibía una cantidad estipulada por cada entrega según su extensión, no podía detenerse en cultivar un estilo cuidado. Había que escribir lo máximo posible y a toda velocidad. Pero también hubo autoras y  autores que consiguieron combinar las exigencias comerciales del género con la genialidad artística, dando como resultado algunas de las obras más importantes de la literatura de todos los tiempos”. Gamero cuenta como anécdota que Balzac, que escribió novelas por entregas, era consciente de la baja calidad de esa literatura, lo que le llevó a usar seudónimos en muchas de sus obras.
Según el mismo autor, las novelas eran concebidas según los gustos e intereses del público y la gran mayoría de quienes las escribían se comportaba como personal asalariado,  que escribía solo para ganarse la vida. Sin embargo, el hecho de que entre toda esa cantidad de obras aparezcan trabajos de indiscutible calidad (Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo de Alejandro Dumas; Los miserables de Víctor Hugo; Crimen y castigo y Los hermanos Karamázov de Dostoievski; y Guerra y paz de Tolstoy) es una de las grandes paradojas del género.

La novela Los tres mosqueteros fue publicada por primera vez en forma de serie para la revista Le Siècle entre marzo y julio de 1844. Crimen y Castigo de Dostoievsky fue publicada por primera vez en un diario llamado El mensajero ruso, en 1866, en doce partes, y publicada después como novela.

 

 

Anna Karenina es una novela del escritor ruso Tolstói. Había empezado a aparecer como folletín en la revista Ruskii Véstnik (El mensajero ruso), entre enero de 1875 y abril de 1877, pero su publicación no llegó hasta el final a causa del desacuerdo de Tolstói con su editor, Mijaíl Katkov, sobre el fin de la novela. La primera edición completa del texto apareció en 1877.

 

 

 

 

 

Guerra y paz es una novela del escritor ruso Lev Tolstói, que comenzó a escribir en una época de convalecencia al romperse el brazo cuando cayó del caballo en una partida de caza en 1864. La publicación de la obra empezó en la revista Ruskii Viestnik (El mensajero ruso) en el número de enero de 1865. Las dos primeras partes de la novela se publicaron en dicha revista en el transcurso de dos años. A finales de 1869 la obra se publicó entera. 

En el intento de escapar de la realidad cotidiana surgen también las novelas de aventuras, género en el que destacó Emilio Salgari y R.L. Stevenson, y la ciencia ficción, con Julio Verne.  Dentro de la novela policiaca, se desarrollaron productos como la serie de Sherlock Holmes.

 

 

La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson, fue publicada en Londres en 1883. Originalmente fue apareció por entregas en la revista infantil Young Folks, entre 1881 y 1882, con el título de The Sea Cook. (Fuente y  más información: http://library.sc.edu/zellatest/vicwriters/fiction.htm

 

 

 

 

 

Las bibliotecas

Se generalizan las bibliotecas públicas y nacen las primeras asociaciones profesionales del personal bibliotecario.
En Gran Bretaña se aprobó y promulgó en el año 1850 la Public Library Act (Ley de Bibliotecas Públicas) que permitía a los ayuntamientos de más de 10.000 habitantes establecer un impuesto de un penique por persona que revertiría en la biblioteca pública local.

 

 

 

Siglo XX

A pesar de estar marcado por las dos guerras mundiales y varios enfrentamientos civiles, el siglo XX fue el siglo del desarrollo social, económico y tecnológico. En la medida que avanza el siglo, la globalización se va a ir extendiendo a  todos los ámbitos de la sociedad. 
Respecto al libro, fue una época de avances y cambios espectaculares. Las mejoras en la producción permitieron su abaratamiento y el acceso por parte de millones de personas. Los nuevos formatos y soportes plantean grandes cambios en los hábitos de lectura.

Avances técnicos
El siglo XX supuso el triunfo total de la técnica. Los avances técnicos afectaron a todos los aspectos físicos del libro. El proceso de fabricación del libro se mecanizó definitivamente lo que supuso un aumento considerable del número de ejemplares y su abaratamiento. Pero la mecanización del proceso de fabricación del libro fue poco a poco siendo desplazado por la electrónica. La aplicación de la electrónica abría posibilidades jamás pensadas. La aparición y consolidación de la informática propició el nacimiento de toda una serie de nuevas tecnologías, entre ellas internet, y fue el detonante de los cambios más significativos en el mundo del libro.

 

 

La linotipia y la monotipia del siglo anterior se sustituyen por la fotocomposición, que utiliza métodos fotográficos para la composición de los textos. No utiliza caracteres de metal en relieve, se sustituyen por finas películas en negativo, es el método de producción de líneas o texto por medio de la luz sobre papel sensible.

 

 

 

 

 

La fotoquímica permite nuevos sistemas de producción como el huecograbado (procedimiento que graba en una plancha de cobre los textos e ilustraciones), el offset (la composición se transfiere a una plancha de cinc y de ahí a una goma), la autotipia (imprime ilustraciones en 3 ó 4 colores) y la fototipia (se imprime en una plancha de vidrio).
Todos los procesos utilizan una superficie fija de impresión que transfiere la misma imagen de tinta en cada uno de los ciclos de la prensa. Los sencillos mecanismos físicos de transferencia de tinta hacen que estos procesos puedan ejecutarse con mucha velocidad. Debido al elevado coste de fabricar un juego de planchas, montarlas en la prensa y tener esta en funcionamiento hasta que la impresión esté debidamente alineada y los colores sean los correctos, la tirada tiene que ser bastante grande para resultar rentable.

A partir de los años sesenta, los avances de la fotografía y la electrónica revolucionaron la impresión. Los nuevos materiales sensibles a la luz crearon superficies de impresión duradera por medios fotográficos y no mecánicos. Los sistemas informáticos permiten fabricar con rapidez películas para transferir imágenes a cualquier superficie de impresión. Las imágenes generadas en los ordenadores se almacenan en bases de datos y se transfieren directamente a las formas de impresión sin ningún paso intermedio.

 

 

La impresión pasa a realizarse mediante la técnica del computer to plate, que permite que las páginas pasen directamente del ordenador a la plancha, o mediante la impresión digital, que permite que la información del ordenador pase a un soporte directamente, sin necesidad de formas impresas intermedias.

 

 

 

 

 

Durante la última etapa del siglo XX surgieron nuevas formas materiales del libro. En primer lugar, vieron la luz las microformas (microfilm y microficha), basadas en la tecnología fotográfica y micrográfica. Los soportes magnéticos, como las cintas de casete, las cintas de vídeo o los disquetes de ordenador, supusieron en su momento un gran progreso desde el punto de vista del almacenamiento de la información. En los años 80 y 90 llegaron los soportes ópticos (CD-ROM, DVD, etc.), que protagonizaron una verdadera revolución en el ámbito de la informática y de la documentación, pero también en la sociedad en general, por su gran capacidad para guardar datos y por su ahorro de espacio. Pero, sin duda, el verdadero logro vino de la mano de internet, con las publicaciones en línea, accesibles desde cualquier punto del mundo con tan solo una conexión a la red.

A estos adelantos técnicos hay que sumarle dos factores más: la educación, cada vez más generalizada; y el auge de la cultura. La educación se democratiza y con el paso de los años se extiende la educación gratuita y obligatoria no solo al nivel primario sino también al secundario.

La cantidad de lectores potenciales creció de forma considerable. Para atender a la gran demanda de libros, aparecieron importantes editoriales que impulsaron nuevos métodos de comercialización y distribución de los libros: clubs de libros, la venta por correo y el libro de bolsillo.

El inglés Allen Lane, con su colección Penguin Books en 1935, está considerado el padre del libro de bolsillo. Se trata de un libro de pequeño formato, barato, que suele contener obras clásicas y modernas ya consagradas. El éxito de este formato se debe no solo a su tamaño, sino también a su precio y contenido. Según recoge Laura Novelle en “De la arcilla al E-book”,  “Los libros iban catalogados por colores (naranja para la ficción, azul para los biográficos, verde para el suspense,…) y el precio de cada ejemplar era de solo 6 peniques, el mismo precio que tenía un paquete de cigarrillos. En su primer año logró vender más de tres millones de ejemplares".
 

 

 

El libro se convierte en objeto de consumo masivo, especialmente después de la segunda mitad de siglo. El libro se comercializa en cualquier centro, especializado o generalista. Además del libro, los periódicos y revistas tuvieron una gran popularidad entre la población lectora desde el siglo anterior.

 

 

En cuanto al contenido, fue un siglo marcado por conflictos bélicos que sacudieron la conciencia de las y los escritores, por la influencia de la tecnología, por la ruptura de los límites estrictos entre géneros, y por el intercambio entre diferentes lenguas y culturas, que hicieron que las obras mostraran un grado de universalidad como en ningún otro periodo histórico anterior.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que el libro pierde la connotación de exclusividad cultural que había tenido desde su nacimiento al aparecer otros medios de cultura y entretenimiento como los audiovisuales: radio, cine, televisión y contenidos multimedia.

 

 

 

 

 

El libro electrónico

Los avances informáticos de los últimos años del siglo XX y primeros años del siglo XXI  han cambiado nuestra manera de vivir, de actuar y de relacionarnos. 
Ya en el siglo XXI nos encontramos ante un mundo totalmente global dominado por la inmediatez de la información - una información que puede ser leída en cualquier parte del mundo simultáneamente-  y por el avance y expansión de la digitalización. La informática e internet propician una sociedad basada en el conocimiento.

 

 

Pero la persona deja de ser una mera receptora de información, consumidora sedentaria de los medios tradicionales, y adopta un papel activo frente una oferta completa y heterogénea de contenidos que ella misma puede seleccionar según sus necesidades. Tal y como señala Luis Collado, director de Google Play Books en un artículo publicado en Deia “Antes, la cultura que estaba en los libros tenía una visibilidad reducida. Ahora con nuestro teléfono móvil tenemos acceso a un volumen de contenidos que era impensable”. 

 

 

 

Desde comienzos del siglo XXI, los teléfonos móviles han adquirido una prioridad en la vida cotidiana de las personas debido a su funcionabilidad, que va mucho más allá de limitarse a ser solo un dispositivo inalámbrico electrónico para acceder y utilizar los servicios de la red de la telefonía móvil, en su evolución han dado en denominarse teléfonos inteligentes, con mayores prestaciones de servicios para facilitar la vida moderna.

La tecnología de la imprenta ha ido evolucionado para adaptarse a los nuevos retos mejorando la calidad de reproducción de textos e imágenes y reduciendo los costes de producción significativamente  para adaptarse a las nuevas necesidades de comunicación.  Tal y como señala Alfredo Medina Chemor  en "Retos y Oportunidades en la imprenta del siglo XXI",  "En la actualidad las necesidades de impresión han cambiado de grandes tirajes para mercados masivos a tirajes cada vez más cortos orientados a mercados mucho más específicos. En la industria editorial la impresión bajo demanda permite que un solo ejemplar de un título de libro sea impreso después de que el cliente haga su pedido por internet".

Todos los medios de comunicación están en medio de una revolución tecnológica. Los grandes  periódicos  y revistas han reducido sus tirajes de prensa, principalmente porque el medio digital permite mucho mayor inmediatez de la información, es decir la noticia de ayer, hoy es casi obsoleta, y también porque gran parte de la información tradicional de un diario se consigue gratuitamente en la red. Vivimos en un mundo digital dominado por el teléfono móvil. La gente lee las noticias mientras camina por la calle, mientras espera el autobús, mientras hace cola en el supermercado... La mayoría de las personas, y especialmente las más jóvenes, reciben la información de manera digital y a través de las redes sociales.

Según datos recogidos por Jorge Batista Prats en el artículo "El desplome de la prensa de papel", en 2006, la suma de difusión diaria de El País, El Mundo, ABC y La Razón se situaba en torno a los 1.900.000 periódicos. En 2016, estaba en torno a los 500.000.
Pero si la red le ha quitado lectores a las versiones impresas de los diarios, también les ha dado mayor número de visitantes a sus sitios.
Según recoge el artículo citado, The New York Times, con una difusión de lunes a sábado de cerca de un millón de ejemplares, tiene 22 millones de usuarios únicos por mes en internet dentro de los Estados Unidos. The Guardian vende unas 300.000 copias por día en el Reino Unido pero su edición electrónica es vista por cerca de 36 millones de personas en todo el mundo. The Times de Londres tiene 673.000 compradores por día y 21 millones de visitas por mes.

La televisión abierta, por ejemplo, pierde espectadores a gran velocidad frente al consumo de televisión online.  Son los más jóvenes los que lideran la caída pero el trasvase de espectadores afecta a todas las edades. El aparato de televisión ha dejado de ser imprescindible y los smartphones, las tabletas o los portátiles permiten acceder a series, películas o programas deportivos.

EL LIBRO ELECTRÓNICO

El libro electrónico supone una revolución comparable al que supuso la aparición de la imprenta frente al manuscrito. Una vez más la irrupción de un nuevo formato trae consigo cambios en los hábitos de lectura y en los factores asociados a ella.

La verdad es que los libros electrónicos existen desde que los libros se editan con ordenadores pero no se publicaban en este formato.  El principal problema era leer dichos libros en los monitores de esa época, cuya resolución y calidad no eran suficientes como para leer documentos cómodamente y sin que la vista sufriese por ello.
La mejora en las pantallas de ordenador popularizó la aparición de documentos en formato digital que además se distribuían por red: correo electrónico, webs,...  La gente empezó a leer en pantalla y a no imprimir los documentos que le llegaban.
A finales del siglo XX, existían muchos dispositivos que podían ser utilizados como lector de libros electrónicos: PC, PDA, portátiles, y en general cualquier dispositivo que tuviera pantalla y memoria.

Sin embargo, en la primera década del siglo XXI comenzaron a aparecer dispositivos cuya función era servir exclusivamente para la lectura de libros electrónicos. Es decir, dispositivos móviles con bajo consumo de energía para permitir lecturas prolongadas sin necesidad de recarga, pantallas con dimensiones suficientes para mostrar documentos tradicionales y alto nivel de contraste incluso a plena luz del día.

Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), el término “libro electrónico” tiene  dos acepciones:

1. Dispositivo electrónico que permite almacenar, reproducir y leer libros.
2. Libro en formato adecuado para leerse en ese dispositivo.

 

Inicialmente los libros electrónicos se regían por las características del libro impreso: narración lineal y estaba compuesto principalmente por texto e imágenes estáticas. Empezaron siendo la digitalización de los libros impresos.  Eran considerados electrónicos únicamente por estar en un soporte digital: CD, DVD, etc.

 

En 1971, a un joven estudiante de la Universidad de Illinois llamado Michael Hart le fueron asignadas algunas horas de uso de la computadora universitaria para trabajo de investigación. Hart supuso que el gran valor de las computadoras no estaba solo en su poder de procesar números, sino en su capacidad para almacenar, recuperar y buscar texto. E inicia su proyecto de digitalización de libros impresos: el proyecto Gutenberg.

Hoy es considerada como la biblioteca digital más antigua del mundo y las colecciones que alberga son en su mayoría de dominio público, un formato libre y abierto que se pueda utilizar en cualquier equipo.
Según palabras de Hart: “Quería fomentar la creación y distribución de los libros electrónicos. Proporcionar la mayor cantidad de libros en varios formatos como sea posible para el mundo entero, para que los lean en tantos idiomas como sea posible”.

 

 

Según Jane Camargo en “El libro electrónico: La industria editorial en la era de la revolución digital”, “Con las nuevas tecnologías el libro electrónico ha encontrado la forma de mejorar a sus antepasados: interconectar unos con otros, incorporarle elementos incapaces de estar contenidos en un libro impreso (por ejemplo audio y vídeo), obtener rápidamente fragmentos, almacenar y trasladar gran cantidad de ellos de un lugar a otro, y permitirle a los lectores intervenir en la trama del libro (por ejemplo, los lectores a través de un foro en una página web pueden cambiar la historia de las obras)". Es decir,  “el libro electrónico es concebido inicialmente como la digitalización de los libros impresos y termina siendo, en la actualidad, un hipermedia (hipertexto y multimedia), que por su complejidad son obras en colaboración en las que participan diferentes profesionales (músicos, escritores, editor, diseñadores, ilustradores, entre otros) especializados en las distintas partes que componen un libro electrónico hipermedia”.

 

 

En 1981 sale a la venta el primer libro electrónico: Random House’s Electronic Dictionary. Pero fue en marzo de 2001 cuando el libro digital experimentó su máxima expansión gracias al novelista Stephen King, quien lanzó al mercado a través de la red su novela Riding the Bullet.
La obra, en apenas 48 horas, vendió más de medio millón de copias, al precio de dos dólares y medio la copia.

 

 

 

 

 

En el año 2002 aparece la tinta electrónica, una tecnología en blanco y negro con diferentes escalas de grises, que no tiene retroiluminación y que por tanto no cansa la vista. Las últimas investigaciones se dirigen a conseguir un sistema de tinta electrónica a color que permita presentar libros electrónicos a color. Las ventajas de usar pantallas con tinta electrónica son: no cansa la vista, consume poca energía, mayor duración de la batería, permite hacer dispositivos finos y de poco peso.

A partir del año 2007 se abre un nuevo periodo en la historia del libro electrónico con la consolidación en el mercado digital de plataformas globales de venta online: Amazon, Google, Apple Store,… Ese mismo año, la librería más grande del mundo, Amazon, sacó al mercado su primer dispositivo de lectura, Kindle, que utilizaba tinta electrónica. Tres años después, Apple lanzó el iPad y comenzó a vender también libros digitales.

 

Amazon popularizó el libro electrónico con una plataforma de ventas. Comenzó a ofrecer un catálogo de libros online de distintas editoriales. La persona interesada podía buscar con suma facilidad dentro de la oferta. Su llegada generó dificultades a las librerías, pero no por el e-book, sino por la capacidad de vender puerta a puerta con una logística espectacular y la posibilidad de vender libros a precios muy bajos.

 

 

 

Surge una nueva forma de leer el sistema de lectura digital por suscripción, pueden leer lo que quieras a cambio de una cuota mensual.

  • Acceso a un extenso y variado catálogo de libros que incluye novedades editoriales.
  • Tarifa plana por una cuota mensual asequible, acceso ilimitado al catálogo.
  • Lectura en la nube, sin necesidad de descargas.
  • Lectura sincronizada en distintos dispositivos.
  • Lectura social: compartir lecturas y opiniones.
  • Lectura con y sin conexión a internet.

(Más información sobre las plataformas de suscripción en España en "Del libro “a la carta” al “all you can read”, un repaso por las plataformas de suscripción en España")

Se ha pasado de un paradigma analógico a uno digital. De un paradigma analógico, que giraba en torno a la producción en masa, al almacenamiento físico y a la venta en librerías a un paradigma digital que gira en torno a internet, donde los objetos se producen a petición y  no se almacenan. Las nuevas tecnologías y dispositivos representan  este cambio de paradigma.

Lectura

Nuestra forma de leer libros está cambiando a medida que leemos libros electrónicos. La herramienta que utilizamos para leer y para escribir nos condiciona. Cada soporte va a asumir unas características de lectura.

Numerosos estudios indican que el comportamiento lector basado en la pantalla se realiza en forma de exploración, de escaneo, no se realiza una lectura lineal, sino centrada en la búsqueda de palabras clave. Se trataría de la lectura de páginas webs. Este tipo de lectura se asemeja a la que hacemos cuando pasamos páginas de algún periódico o revista en papel.

Pero, ¿qué sucede cuando leemos libros?

Cuando nos ponemos delante de un libro, tenemos una lectura lineal, reflexiva y en profundidad.

La mayor diferencia entre el libro electrónico y el libro tradicional se estableció  al incorporarse al electrónico los hipervínculos y lo audiovisual. Ya no se trata solo de leer sino también de navegar. Nuestra atención se ve fracturada por estos hipervínculos. El hipervínculo no sólo nos guía a obras relacionadas o complementarias sino que nos incitan a pulsarlos. Es decir, se rompe la lectura lineal. La cacofonía de estímulos que ofrece internet es muy estimulante a nivel intelectual, pero, a la vez, disminuye nuestra cuota de concentración y nuestra paciencia para profundizar en temas complejos.

Se advierte que esta nueva forma de leer puede terminar afectando a los tipos de libros que publicarán las editoriales. Se tenderá a publicar más libros ligeros que lecturas farragosas. La literatura tenderá a ser accesible a fin de que el lector no pierda el hilo.

 

Ventajas del libro digital:

  • No ocupan espacio físico.
  • Aunque se pierda el dispositivo pueden conservarse en un archivo.
  • Los libros son más baratos.
  • No existe impresión, lo que permite disponer con mayor rapidez de libros sobre temas de actualidad y, además, son fácilmente actualizables.
  • Pueden ser entregados casi al instante y se tiene una gran oferta en internet.
  • No tienen ediciones agotadas,el libro está siempre disponible y a nivel global.
  • Facilita el acceso a la lectura para personas con deficiencias visuales, y hay algunos lectores de libros electrócnicos que están diseñados especialmente para estas personas. De cualquier modo, todos permiten mostrar el texto en diversos tamaños de letra y algunos reproducen audiolibros.
  • Se puede buscar una palabra o frase instantáneamente; asimismo, la mayoría de los lectores de libros tienen diccionarios incorporados o permiten incorporarlos, y se pueden instalar otros diccionarios si se lee en diferentes idiomas. También tienen hipervínculos para buscar información adicional.
  • Socializan la lectura, pues fácilmente se comparten citas a través de Facebook, Twitter y otras redes.
  • Son portátiles, pesan muy poco.

Desventajas del libro digital:

  • Los libros electrónicos necesitan de un ordenador y también de una conexión a internet para comprar los libros.
  • El lector de libros electrónicos se puede estropear, es un equipo electrónico y como tal puede averiarse.
  • Requiere un conocimiento mínimo en tecnología. La persona que lo use necesitará ser capaz de conectarse a internet, buscar un libro, descargarlo y pasarlo al lector.
  • Los libros electrónicos no tienen olor y se pierde el tacto del papel. 
  • Los digitales pueden tener más facilidad de piratería.
  • Muchos autores y editores tienen temor de la pérdida de control comercial de la obra por las copias no autorizadas.
  • Supone un gasto inicial elevado. 
  • No todos los libros se han digitalizado. Hay ediciones antiguas o libros que ya se han descatalogado que no se pueden leer en el lector de libros digitales. 

 

¿Qué consecuencias tiene la irrupción del digital para el libro impreso?
Aunque la irrupción de los nuevos dispositivos electrónicos en la industria del libro hizo presagiar la desaparición del papel en un plazo relativamente corto, los datos de consumo de los últimos años indican la fortaleza del soporte tradicional.
Entre los años 2009 y 2013 se produjo un notable crecimiento del mercado del libro digital a nivel internacional, motivado principalmente por el salto de los primeros lectores a este formato  y las primeras campañas mediáticas.

  • A mediados de 2009 las ventas de libros electrónicos en Amazon, la compañía estadounidense de comercio electrónico, habían alcanzado un tercio de los resultados de los libros impresos. En diciembre de 2010 las ventas de libros electrónicos en la plataforma habían superado a las de los libros impresos.
  • En 2010 se vendieron en el mundo 17 millones de dispositivos de formato tableta, y casi el 90 % fueron iPads de Apple. Se vendieron 11 millones de lectores de libros electrónicos, de los que el 41,5 % fueron Kindles de Amazon.
  • En el año 2011 las ventas de libro electrónico se incrementaron en Estados Unidos un 201%.

Analizamos los las últimas cifras recogidas en el artículo de Ernest Arlós publicado en El Periódico  “El 'e-book' se queda lejos del 'sorpasso'” en junio de 2016.

El ‘Global eBook. A report of market trands and developments’ indica una estabilización del formato del libro digital. Esta estabilización deja a EEUU y Reino Unido, los pioneros en la adopción del libro electrónico, justo por debajo de la cuota de  mercado del 30%. En los países donde hay la cuota de mercado es más baja -Alemania con un 4,3%, España con un 5%, Francia con un 5,7%, Italia con un 3,4%-, el crecimiento aún no se ha detenido. Estas cifras se refieren al total del mercado editorial, incluyendo el libro de texto y otros sectores donde la presencia de lo digital aún es testimonial.
En EEUU, Nielsen, una de las fuentes líderes en información de mercado, señala que tras llegar el libro electrónico en el 2013 a un 28% de la cota de mercado en apenas cinco años, en el 2015, se había quedado en el 24%. Según un estudio publicado en la revista The Bookseller, los cinco grandes grupos editoriales de Reino Unido vieron por primera vez en el año 2015 un descenso en las ventas del libro electrónico, con una caída del 2,4%, tras el crecimiento del 15% del año anterior.

Esta caída de las ventas de los libros electrónicos señalada tiene que ver con la subida de precios digitales.  Los nuevos contratos que han firmado los grandes grupos editoriales han supuesto un aumento del precio  libro digital.

Estas cifras oficiales contabilizan solo los grandes grupos editoriales. Hay otros estudios que aseguran que estas cifras no son exactas y  que frente al descenso de ventas del libro electrónico publicado por el sector editorial se está produciendo un aumento de compras de libros autopublicados. El libro autopublicado suma el 22% del mercado editorial británico, mientras que en EEUU el 37% de los e-book no tienen registro ISBN.


Esta línea de evolución se refleja también en el caso del Estado español, donde la venta de libros digitales (excluidos libros de texto, académicos, técnicos y auto-publicados), según los datos de Libranda, en 2015 generó 30 millones de euros, un 16,9% más que en el año anterior, mientras el papel (excluidos libros académicos, técnicos y autoeditados) alcanzó los 900 millones. Con estas cifras, la cuota de mercado del e-book en España se sitúa a por debajo de un 5%.  Por otro lado, en el mercado hispano el aumento de ventas online de las editoriales independientes y la autoedición también obligaría a corregir las cifras al alza. Por último hay que añadir las estimaciones de la piratería. En este sentido, el último estudio de consumo de contenidos digitales del Observatorio de la Piratería señala que el 15% admitía en el año 2015 leer libros electrónicos pirateados, frente al 11% del 2014.


Con todos estos datos se tiende a llegar a la conclusión de  que las ventas de contenidos digitales siguen creciendo de forma sostenida año a año, pero sin grandes aspavientos. Si bien este crecimiento no se refiere a lo que se considera sector editorial tradicional, sino a los contenidos autoeditados, non traditonal publishing. El principal motivo del trasvase de compra de contenidos publicados por el sector editorial a contenidos autoeditados es el precio.

Es de suponer que el libro impreso tradicional convivirá con el electrónico.