El manantial de la doncella

Ficha técnica

TÍTULO ORIGINAL: Jungfrukällan

TÍTULO: El manantial de la doncella

NACIONALIDAD: Suecia

AÑO: 1960

DIRECTOR: Ingmar Bergman

GUIÓN: Ulla Isaksson

MÚSICA: Erik Nordgren

FOTOGRAFÍA: Sven Nykvist

GÉNERO: Drama

DURACIÓN: 89 min

INTERPRÉTES: Max von Sydow, Birgitta Valbert, Birgitta Pettersson, Gunnel Lindblom

PREMIOS: Óscar a la mejor película de habla no inglesa en 1961; Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa en 1961, y Mención especial en el Festival de Cannes de 1960

 

Sinopsis

Bergman explica la historia de Karin, Hija del rey Töre y de la reina Mareta. Como cada verano, una doncella debe hacer la ofrenda de las velas en el altar de la Virgen. El rey Töre envía a Karin acompañada de Ingrid, una muchacha acogida en casa de Töre que odia a Karin secretamente. Antes de cruzar el bosque, Ingrid se detiene y deja a Karin sola. Karin prosigue su camino encontrándose a unos pastores, aparentemente afables, que la invitan a compartir su comida. Confiada, se sienta con ellos pero en el transcurso de la comida la atacan salvajemente, violándola y asesiándola. Ingrid presencia la escena desde su escondite, Töre al enterarse de lo sucedido se venga matando a los pastoresy al levantar el cuerpo de su hija del lugar donde yace muerta brota un manantial de agua pura.

La película

La película El manantial de la doncella posee una fuerte carga espiritual y religiosa, propia del director sueco Ingmar Bergman. En este film ahonda en la cuestión religiosa que ya había plasmado con anterioridad en películas como El séptimo sello o Prisión.

El marco en el que se desarrolla la acción sitúa a los personajes en la Edad Media, en el punto exacto en el que el cristianismo que emergía con fuerza se confundía con retales de antiguas creencias escandinavas. El contraste entre ambas religiones es constante. Esta característica está presente desde el inicio del film cuando Ingeri suplica a Odín mientras que sus amos rezan ante Jesucristo.

Inicia la historia presentando a Ingeri, una joven embarazada relegada a realizar todo tipo de labores domésticas y a servir a sus amos. Su fuerte carácter provoca en ella constantes enfrentamientos con el resto de los personajes, altiva y soberbia mantiene una actitud chulesca que evolucionará a medida que se desarrollen los acontecimientos. Trabaja para el rey Töre y la reina Mareta, y prestará sus servicios a la hija de ambos, la joven y dulce Karin. Ingeri, hija bastarda del rey Töre es acogida en su casa, y aún embarazada se ve obligada a realizar todo tipo de tareas domésticas.

Ingeri representa a una joven alocada y descarada, embarazada no sé sabe de quién, y que es constantemente comparada con la dulce Karin, algo que, lógicamente, provocará en la joven un estado constante de furia y recelo. Las personas más críticas con ella son la reina Mareta y la otra criada con la que comparte las tareas. La otra criada reprocha constantemente a Ingeri su actitud y crítica sus formas. La reina Mareta no da tregua a la joven a quien increpa por su soberbia y no hace más que compararla con su hija, lo que provoca en Ingeri rabia y odio hacia Karin.


 

Frente a la actitud que Mareta tiene con Ingeri, ésta muestra con su hija Karin una dulzura desmedida, es la única hija que le queda y como su propio marido le reprocha es demasiado flexible con la joven. Se presenta a Karin como una encantadora jovencita, consentida, ultraprotegida por una madre fervientemente religiosa. Lo que hace que Karin sea víctima de su propia inocencia. Karin debe llevar a la iglesia unos cirios, pero el exceso de la noche anterior provoca que ésta se duerma. Aquí Bergman vuelve a plasmar la fuerte religiosidad que caracteriza al matrimonio, que a su vez envuelve la educación de Karin. Tal rigidez hará que la reina Mareta despierte a su hija para que lleve los cirios a la iglesia, como marca la costumbre una doncella debe llevarlos, y en esta ocasión Ingeri acompañará a la inocente Karin. Mareta siempre defiende a su hija frente a las respuestas de su marido. Ésta la disculpa afirmando que la niña se no encuentra bien, cuando realmente lo que le ocurre es que tiene sueño.

Finalmente, Mareta consigue desperezar a su hija. Las escenas son muy tiernas, Mareta mima con celo a su hija, la peina cariñosamente, y la ayuda a vestirse para la ocasión sacándole un bonito vestido. La reina ayuda a su hija a prepararse para ir a la iglesia. Mientras la reina peina a Karin le cuenta por qué ésta debe ser obediente y responsable en sus obligaciones para con la iglesia.

En cierto modo, con sus consejos no intenta sino atemorizar a la joven para que así ésta sea cristianamente responsable. El diablo, afirma la reina, seduce a los inocentes y pretende destruir el bien desde la infancia. Cuando llega su padre Karin muestra su cara más dulce acepta su responsabilidad y pide a su padre que Ingeri le acompañe. Una vez preparada, Karin emprende junto a Ingeri el camino hacia la iglesia, provistas de comida y de los cirios que deberá entregar al capellán.

Ingeri, por sus palabras es más ruda y pícara, Karin sin embargo refleja el lado más puro de la inocencia, sueña con un futuro ideal según sus convicciones y su religión. Prosiguen su camino, y llegan a un río allí un viejo qua guarda en una caseta ayudará a Karin a atravesarlo, Ingeri, por el contrario, en su estado deberá atravesarlo arrastrando al caballo. Al llegar a este punto del camino Ingeri grita desconsoladamente que no quiere proseguir el camino, algo la atemoriza, no se sabe qué pero por alguna extraña razón la joven suplica a Karin detenerse, pero sus intentos son en vano, y la joven doncella decide seguir su camino sola. Ingeri se quedará descansando en la cabaña próxima al río. Ingeri tras hablar brevemente con el hombre de la cabaña sale despavorida bosque adentro. Algo presiente que ocurrirá, algo que ella misma desea y presencia al mismo tiempo.

Karin sin miedo alguno se encamina hacia la iglesia, pero antes de llegar conocerá a tres cabreros con los que decidirá compartir su comida. Ocasión que Bergman aprovecha para mostrarnos unos modales más refinados por parte de la doncella y una actitud vulgar y sin ningún tipo de educación por parte de los cabreros, los presenta como hombres rudos, cuyas costumbres nada tienen que ver con las refinadas formas de la joven, ejemplo ilustrativo de esto es cuando Karin se dispone a bendecir la comida que va a compartir con ellos, éstos la miran extrañados. El punto más dramático de la película está por llegar, de repente, los hombres cambian de actitud con la joven, la miran de forma obscena, y terminan violándola acabando con su vida. La crudeza de las escenas se acentúa por la dulzura e inocencia que emana el personaje de Karin. Ingeri quien presencia este hecho inmóvil huirá.

La reina Mareta y el rey Töre esperan la llegada de su hija, Mareta muestra su angustia mientras que Töre más paciente confía en el próximo regreso de su hija. Pero antes de que esto suceda llegan a su hogar tres hombres que se dirigen hacia el sur en busca de trabajo, huyen del norte donde las enfermedades y el hambre acucian a la población. El rey les hospeda en su hogar dándoles cobijo y compartiendo su comida con ellos.

A media noche cuando todos duermen Mareta escucha unos gritos, y se levanta. Camina hasta donde se encuentran sus invitados y observa como al más pequeño de ellos le han pegado, sorprendida por lo ocurrido decide retirarse sin darle más importancia, ya que hay algo que le resulta extraño. Pero, antes de regresar a su habitación, uno de los huéspedes le ofrece una prenda valiosísima, un vestido algo roto que según parece perteneció a una hermana suya recientemente fallecida. Pero cual no es su sorpresa cuando reconoce que el vestido que le acaban de ofrecer es el de su hija Karin, roto y manchado de sangre. Mareta parece no tener consuelo, pero aún rota de dolor encierra a los tres huéspedes en un habitáculo y regresa a sus aposentos donde se lo cuenta todo a su marido.

Cuando el rey Töre es capaz de asimilar lo acaecido, sin dudar venga a los asesinos de su hija sin piedad. Aunque su fe le procura cierto malestar e incertidumbre no duda en acabar con aquellos que hicieron daño a Karin. Presenta así Bergman la delgada línea que separa al hombre de sus instintos más primarios, en este caso de venganza, de la resignación que en ocasiones inculca la religión. Constantemente pide explicaciones a Dios, no comprende si tan poderoso es como ha permitido que su hija muera a manos de unos desalmados, espera y suplica su perdón, pero sin ninguna muestra de arrepentimiento, aunque si promete construir una iglesia con sus propias manos en el lugar donde ha fallecido su hija.


Los padres de Karin inician la búsqueda de la joven, Ingeri conoce el lugar en el que los cabreros acabaron con su vida y les guía hasta allí. Cuando la madre abraza el cuerpo de su hija, y lo retira del suelo, del huequecito comienza a emanar agua cristalina, concediendo este final nombre a la propia película, El manantial de la doncella.

De esta forma concluye Bergman otro de sus films en el que la religión es uno de los temas principales. La película está plagada de pequeños y evidentes detalles que reflejan una vida dedicada a su Dios, en el fondo quizás pueda explicarse como una necesidad absoluta de creer que Dios existe para aliviar las angustias terrenales. Es decir, la religión se conformaría como el bálsamo a las cuestiones que en este mundo el ser humano no es capaz de entender o dar explicación.

Recursos

 

 

Recursos en línea

"Persona grata: Ingmar Bergman" [Recurso electrónico]. Cannes Festival. Dirección URL: <http://www.cannes-fest.com/bergman.htm> [Consulta: 3 de junio del 2015].

*Página web que recoge un artículo sobre Ingmar Bergman y su trayectoria como director de cine.

Puigdomènech López, Jordi. "Esperanza en la filosofía de la esperanza de la Existencia de Ignmar Bergman" [Recurso electrónico]. Dirección URL: <http://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/1748/TOL37.pdf;jsessionid=F731F3069B05DCF1D573F9B92A655770.tdx2?sequence=1> [Consulta: 3 de junio del 2015].

*Página web que recoge la tesis doctoral de Jordi Puigdomènech López, abarcando distintos aspectos de la obra y pensamiento del director sueco Ingmar Bergman.

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