Historia

 

Antecedentes: siglos XVII y XVIII

El arte de la ilustración enfocado específicamente a los niños es algo relativamente reciente, puesto que su verdadero auge no se produjo hasta el siglo XIX. Sin embargo, hay un momento clave en 1658 que se señala como el punto de partida: la publicación en Alemania del Orbis Sensualium Pictus, [1] el primer libro ilustrado para niños, obra de un filósofo y teólogo checo llamado Jan Amos Comenius (1592-1670). Se trata de un libro pionero y revolucionario por su valor pedagógico, ya que por primera vez se da importancia a los dibujos para llegar a un mejor entendimiento del texto, orientado en este caso a la enseñanza del latín. Comenius, reconocido en la actualidad como el padre de la pedagogía, estaba convencido de que a los niños había que mostrarles a través de imágenes lo que se les enseñaba con palabras. El Orbis Pictus, se publicó en cuatro idiomas y se convirtió en un libro de lectura infantil muy popular. Además, acabó siendo un modelo para futuras enciclopedias.

 

En el siglo XVIII, un inglés, Thomas Bewick (1753-1828), mejoró sustancialmente la técnica de la xilografía. Bewick era ornitólogo, grabador e ilustrador. Con 14 años comenzó a trabajar como aprendiz de grabador en un taller de Newcastle y desde entonces se dedicó completamente al grabado en madera, para el que descubrió un nuevo tratamiento: la xilografía a contrahilo o a contrafibra, que permitía más detalle en la ilustración y más duración de las planchas de impresión. Gracias a su conocimiento de los hábitos de los animales obtenido durante sus salidas al campo, Thomas Bewick ilustró sus Select Fables (1784), que contenían grabados técnicamente muy superiores a cualquier otro realizado hasta el momento. También realizó unos libros que fueron muy populares entre los niños ingleses: A General History of Quadrupeds (1790), y su gran obra, The History of British Birds en dos partes, Land Birds (1797) y Water Birds (1804). En 1818 ilustra las Fábulas de Esopo. Bewick era un ilustrador cuidadoso, preciso en la reproducción de los animales y que añadía detallados fondos con los que componía escenas con gran poder evocador. Ejerció gran influencia en ilustradores posteriores como Beatrix Potter.

En la misma época aparece un artista que será visionario y precursor del Romanticismo en Inglaterra: el singular William Blake (1757-1827), poeta, pintor y grabador, creador de una forma de poesía única acompañada de ilustraciones. Sus poemas [2] más conocidos y admirados fueron los que se incluían en Cantos de inocencia (1789) y Cantos de experiencia (1794). Para Blake, la inocencia y la experiencia son dos estados opuestos del alma humana: la inocencia de la niñez y la corrupción y la represión de la vida adulta.

William Blake adornó los Cantos con dibujos basados en visiones fantásticas de rico simbolismo, que requieren grandes dosis de imaginación por parte del lector, debido a la complejidad de las relaciones entre dibujo y poesía, pero inseparables para poder apreciar correctamente su obra. Se desconoce exactamente qué método utilizaba para la estampación, pero lo más probable es que primero escribía el texto y después grababa los dibujos de cada poema sobre una plancha de cobre, usando algún líquido insensible al ácido, por lo que quedaban en relieve cuando se aplicaba. Entonces, le daba una capa de tinta de color, lo estampaba, y retocaba los dibujos a mano con acuarela.

Aunque la obra de Blake no está dirigida a los niños, su aportación al mundo de la ilustración y la literatura infantil es muy importante. Su visión de la infancia como medida de todo lo bueno y su modo de integrar el texto y el dibujo, harán de él una figura que inspirará a muchos autores posteriores como Lewis Carroll o los ilustradores del Art Noveau.

 

 

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[1] En Biblioteca: Comenius, Johann Amos. Joh. Amos Comenii orbis sensualium pictus = Joh. Amos Comenius's visible world : or a nomenclature, and pictures, of all the chief things that are in the world The twelfth edition, corrected and enlarged. Ed. facsímil. La Vergne: [s.n.], 2011. LIT 218

Jan Amos Comenius [Vídeo]: (1592-1670): father of mothern education. Worcester : Gateway Films, 1983. DVD VAV-OT 1

[2] En Biblioteca: Blake, William. Poesía completa. Tomo I. Libros Río Nuevo, 1984. LIT 23 1

Blake, William. Poesía completa. Tomo II. Libros Río Nuevo, 1984. LIT 23 2

Damon, S. Foster. A Blake dictionary: the ideas and symbols of William Blake. Hanover; London: University Press of New England, 1988. LIT 24

Principios del siglo XIX: Inglaterra, Estados Unidos y Francia

 

La Época Victoriana en Inglaterra y el siglo XIX en general es el verdadero clímax de la ilustración en los libros. Debido a la industrialización e introducción de nuevas técnicas en la producción, los libros pasan de ser un artículo de lujo a poder ser consumidos por un público con menores recursos económicos y nivel cultural.

Al demostrarse el atractivo comercial de la ilustración de calidad, empiezan a proliferar los libros infantiles o toy books. El panorama seguía dominado por la ilustración en blanco y negro, pero pronto se introduce el color en las ilustraciones (en un comienzo a mano) lo que facilita la aparición del llamado picture book, que se compone en su práctica totalidad de imágenes.

Uno de los primeros libros infantiles ilustrados es El baile de la mariposa, un cuento de William Roscoe (1753-1831) con dibujos de William Mulready (1786-1863), que se publica en Londres en 1808.

Entre los ilustradores más importantes de la primera mitad del siglo XIX se encuentran H. K. Browne (1815-1882), conocido como Phizz, y George Cruikshank (1792-1878) [1]. Ambos adquirieron gran popularidad sobre todo debido a su trabajo con los cuentos de Charles Dickens. Phizz era ilustrador y grabador y supo recoger la atmósfera de los relatos de Dickens con detallismo, ingenio y espontaneidad. Cruikshank era ilustrador y caricaturista. Creó un estilo nuevo, imaginativo y con toques de humor y llegó a convertirse en el ilustrador más reclamado de su época. Era un gran profesional que adaptaba su estilo a la técnica del grabador. Su carrera profesional abarcó todo un siglo. Entre otras muchas cosas, Cruikshank ilustró también los Cuentos de los hermanos Grimm en 1820.

Edward Lear (1812-1888) era escritor y dibujante. Se crió en el seno de una familia muy numerosa, y desde niño estuvo muy familiarizado con versos infantiles y rimas cómicas. Su obra es muy extensa, pero lo que le ha dado fama son sus libros de nonsense, publicados por primera vez en 1846 bajo el título A book of nonsense. Estos consisten en una sucesión de poemas de cinco versos o limericks humorísticos y absurdos, donde abundan afirmaciones disparatadas, "palabras-maleta" y todo tipo de caprichos verbales [2].

 

En esta época destacan en Estados Unidos F.O.C. Darley (1821-1888), un ilustrador y pintor de acuarelas conocido fundamentalmente por ilustrar a grandes escritores del siglo XIX como Charles Dickens o Washington Irving. En 1848 Darley realizó los dibujos de la primera edición totalmente ilustrada del Rip Van Winkle de Dickens.

Unos años más tarde aparece Winslow Homer (1836-1910). [3] Fue aprendiz en una imprenta y en 1859 comenzó a trabajar por su cuenta. En 1873 empezó a pintar acuarelas y su trabajo derivó hacia las escenas de vida al aire libre. Llegó a ser un acuarelista excepcional y demostró tener un talento particular para captar escenas llenas de movimiento y dinamismo, de cazadores, pescadores, o marineros en acción. Algunos de sus primeros trabajos fueron ilustraciones-grabados para relatos infantiles, pero también colaboró con revistas juveniles. Su importancia se debe a la influencia que tendrá en otros ilustradores y a la identificación de su obra con el mundo de niños y jóvenes que refleja la literatura norteamericana de la época como Mujercitas y Tom Sawyer.

Aunque el centro neurálgico de la ilustración infantil en estos momentos es Inglaterra, merecen especial atención dos figuras muy importantes que aparecen en Francia: Gustav Doré y Louis Maurice Boutet de Monvel.

Gustav Doré (1833-1883) despuntó desde muy joven como un extraordinario dibujante y grabador. Sus obras ilustradas tienen un estilo barroco característico que le han consagrado como el más famoso de los ilustradores. Entre los muchos libros que ilustró están las Fábulas de La Fontaine, y las de Samaniego, los Cuentos de antaño de Charles Perrault y Gargantúa y Pantagruel, de François Rabelais. [4]

 

Louis Maurice Boutet de Monvel (1851-1913) se dio a conocer como pintor en 1874. Fue un conocido ilustrador que publicó muchos trabajos en la revista norteamericana Saint Nicholas. Puso imágenes a textos de otros escritores e ilustró sus propios libros. Su obra más conocida es Juana de Arco (1896), donde cuenta la vida de la heroína francesa con sobriedad y ajustándose a los datos históricos. Sus ilustraciones están ejecutadas a modo teatral, con un dibujo muy limpio y colores planos y suaves.

 

 

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[1] En Biblioteca: Cruikshank, George. Graphic work of George Cruikshank. New York: Dover Publications, 1979. AR CRU-GE 1

[2] En Biblioteca: Lear, Edward. El cuento de los cuatro niños que dieron la vuelta al mundo: (y algunos limericks). Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora, 2010. INF 725

Lear, Edward. Disparatario. Barcelona: Tusquets, 1984. LIT 215

[3] En Biblioteca: Winslow Homer [Vídeo]: an american original. [S.l.]: Devine Entertaiment Corporation, 2002. DVD LYN-GR 1

[4] En Biblioteca: Perrault, Charles. Cuentos de Perrault. México: Editorial Tomo, 2007. INF 712

La Fontaine, Jean de. Fábulas de La Fontaine. Edimat Libros, 2003. INF 713

Taylor Coleridge, Samuel. Una visión en dos sueños: La balada del viejo marinero ;  Kubla Kahn. México D. F. Fondo de Cultura Económica, 2005. LIT 212

Doré, Gustave. Gustave Doré: obras de la colección del Musée d'Art Moderne et Contemporain de Strasbourg. Caja Duero, 2004. AR DOR-GU 1

Rabelais, François. Gargantúa y Pantagruel. Edimat Libros, 2010. INF 724

 

La Edad de Oro de la ilustración infantil

En Inglaterra, John Tenniel (1820-1914) inaugura lo que se conoce como la Edad de Oro de la ilustración de libros infantiles. Tenniel dejó una huella muy importante, ya que siempre será recordado como el autor de las ilustraciones clásicas de Alicia en el país de las maravillas (1866) y Alicia a través del espejo (1872). [1]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Arthur Hughes (1832-1915) estuvo influenciado por los pintores prerrafaelitas, un grupo de artistas creado en 1848 cuyo estilo evoca a los antiguos pintores del Renacimiento anteriores a Rafael, con una temática medieval, incluso clásica. Hughes ilustró, entre otros, un libro de poemas para niños titulado Sing-song, de Christina G. Rossetti, hermana del artista y poeta Dante Gabriel Rossetti, uno de los fundadores de la hermandad prerrafaelita junto con John Everett Millais y William Holman Hunt.

 

Los ideales del prerrafaelismo, inspirados en las ideas de John Ruskin de abogar por un renacimiento del gótico en contra de la revolución industrial, despertaron el interés de muchos artistas por el dibujo y la artesanía medievales, lo que condujo a la aparición en 1880 del movimiento Arts and Crafts, una escuela artística encabezada por William Morris y Walter Crane, que se caracteriza por un retorno a la naturaleza a través de formas onduladas y delicadas. Este movimiento tendrá mucha influencia en la ilustración de libros.

Richard Doyle (1824-1883) era dibujante y acuarelista londinense, sobrino del escritor  sir Arthur Conan Doyle. Desde 1843 colaboró en Punch, una revista británica de humor y sátira para la que trabajaron como caricaturistas políticos, ilustradores de la talla de John Tenniel, Arthur Rackham, E. H. Shepard y Quentin Blake. Doyle fue durante años autor de la ilustración de su cubierta. Cuando dejó la revista en 1850 se dedicó a ilustrar libros. Entre sus trabajos se encuentra En el país de las hadas, [2] publicado a todo color en 1870 por el impresor británico Edmund Evans (1826-1905).

 

Evans fue una de las figuras clave en Inglaterra. Fue aprendiz de grabador y, con veintiún años, puso en marcha su propia imprenta. Inventó métodos nuevos para la impresión en color, y gracias a su incesante perfeccionismo consiguió que sus libros tuvieran una calidad sin precedentes. Publicó los libros infantiles de Walter Crane, Kate Greenaway y Randolph Caldecott.

Como hemos mencionado anteriormente, Walter Crane (1845-1915) es uno de los máximos exponentes del Arts & Crafts. Sus ilustraciones llevan el sello de las artes decorativas de su época, y están sumamente influenciadas por los prerrafaelitas y los grabados japoneses. Crane llevaba unos años ilustrando libros anónimamente, hasta que Edmund Evans le orientó hacia los libros infantiles. Fue seguidor de William Morris, para quien ilustró varios libros. Entre sus obras más importantes se encuentran El príncipe rana (1874), Cuentos infantiles de los hermanos Grimm (1882), La reina de las hadas (1894-96) y Esopo para niños (1887). También publicó algunos abecedarios como The Absurd ABC (1872), Baby's own alphabet y Noah's Ark alphabet (1874).

Walter Crane concebía el libro como un todo, desde las cubiertas, la dedicatoria, la tipografía de las letras hasta el aspecto que ofrecían las dobles páginas con el libro abierto. Su influencia será muy grande.

 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Randolph Caldecott (1846-1886) [3] es considerado el padre del libro-álbum moderno porque fue el primero que analizó en serio la relación entre texto e imagen. Alcanzó la fama por sus idealizadas escenas costumbristas, divertidas, con sentido del detalle, y llenas de movimiento, que han llegado a ser representativas de la vida británica en el campo. Ilustra una edición de La casa que construyó Jack, impresa en color en 1878 por Edmund Evans.

 

Kate Greenaway (1846-1901), [4] gracias a la influencia de William Morris y el movimiento Arts & Crafts, y al interés del impresor Edmund Evans, se hizo una experta en dibujos florales y en representaciones de niños que obtuvieron una enorme difusión y popularidad. Sus ilustraciones sentimentales y evocadoras tendrán gran influencia posterior. Se considera que su mejor obra es la edición ilustrada de El flautista de Hamelín, de Robert Browning.

 
 

 

El trabajo conjunto de Caldecott, Greenaway y Crane, junto con la colaboración de Edmund Evans jugó un papel considerable en los artistas del Arts & Crafts. Su influencia tardó poco tiempo en llegar a América, donde la ilustración empezaba a prosperar con figuras tan importantes como Howard Pyle (1853-1911).

Este ilustrador y escritor norteamericano se dedicó a escribir y a ilustrar sus propios libros. Fundó y dirigió una escuela de ilustradores, con sede en Pensilvania, donde tuvo importantes alumnos con grandes facultades técnicas como Maxfield Parrish, Jessie Wilcox Smith y N. C. Wyeth, que recibieron el nombre de "Escuela de Brandywine".

Pyle publicó, entre otros relatos, Las alegres aventuras de Robin Hood (1883), El rey Arturo y sus caballeros (1903), y El libro de los piratas (1921).

 

El movimiento Arts and Crafts va poco a poco derivando hacia el Modernismo o Art Nouveau, una corriente artística que se estableció en la mayor parte de Europa y Estados Unidos y que tuvo su mayor auge entre los años 1892 y 1902. Su rasgo más característico sigue siendo el uso de líneas asimétricas basadas en formas vegetales, pero hay ahora una intención de renovación y mejora, apostando por aplicar las técnicas artesanales a la máquina.

Fue un arte decorativo, que se extendió de manera muy profusa en las artes gráficas, a través del diseño de cubiertas de libros, ilustraciones de publicaciones de todo tipo o diseño de tipografías para imprenta. Así, los artistas de este momento, alternaban de forma natural su dedicación a la pintura, el grabado, el cartelismo, la publicidad, el humor gráfico y la ilustración de libros infantiles.

Merece especial atención el británico Aubrey Beardsley (1872-1898) [5], uno de los más originales exponentes del modernismo gráfico, con un estilo muy personal e irreverente. Sus controvertidas obras, con ilustraciones sexualmente escandalosas para la época, mostraban mundos mágicos de hadas, duendes y otros seres fantásticos. Beardsley es importante por la influencia de sus refinados dibujos, claramente deudores de los grabados japoneses, que se dejará sentir en colegas de su misma época y posteriores, como Arthur Rackham, Edmund Dulac y toda una nueva generación de ilustradores de fábulas infantiles y cuentos clásicos.

Beardsley está influido por el simbolismo y el esteticismo. Incorporó el pavo real en sus ilustraciones para La muerte de Arturo, de Sir Thomas Malory y Salomé, de su amigo Oscar Wilde, ambas de 1893, como símbolo de decadencia e inmortalidad que desarrollarían posteriormente sus discípulos, convirtiéndolo en el icono del fin del siglo XIX.

 

 

En España, el Modernismo catalán adquiere una personalidad propia y diferenciada. En el campo de la ilustración infantil, el pionero es el polifacético Apeles Mestres (1854-1936), poeta, escritor, músico, humorista gráfico y dibujante. Su concepción del libro era como una forma de arte global. Con sus ilustraciones infantiles creó un mundo fantástico personal, de bosques habitados por hadas y gnomos. Ilustró ediciones de cuentos de Andersen y Perrault, y más tarde publicó sus Cuentos vivos (1882) [6], a los que luego siguieron Más Cuentos vivos (1891). Eran historias dibujadas, que se pueden considerar las primeras historietas españolas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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[1] En Biblioteca: Carrol, Lewis. Alicia para niños. Madrid: Edaf, 2008. INF 697

Dickens, Charles. Cuentos de Navidad. Barcelona: Edhasa, 2007. INF 411

[2] En Biblioteca: Doyle, Richard. A tale of Fairyland: (the princess nobody). New York: Dover Publications, 2000. INF 694

[3] En Biblioteca: Caldecott, Randolph. Randolph Caldecott's picture books. San Marino (California): Huntington Library, 2008. INF 707

[4] En Biblioteca: Greenaway, Kate. Mother goose. San Marino (California): Huntington Library, 2009. INF 695

Greenaway, Kate. Illustrations. New York : Dover Publications, 2008. AR GRE-KA 1, CD-ROM 422

[5] En Biblioteca: The age of enchantment: Beardsley, Dulac and their contemporaries: 1890 - 1930. London: Dulwich Picture Gallery, 2007. EC 4472

[6] En Biblioteca: Mestres, Apeles. Cuentos vivos. Barcelona: Glènat, 2007. COM MES-AP 1

La primera mitad del siglo XX

En Europa, el siglo XX arranca con las llamadas vanguardias históricas, una serie de movimientos artísticos que buscan reinventar y renovar radicalmente el arte respecto a movimientos anteriores.

Con el nuevo siglo empieza también una época marcada por las innovaciones en la tecnología de la impresión a cuatro colores. Esto propició un auge de la acuarela y la aparición del libro como regalo o gift book. Durante los primeros años del siglo XX continúa el predominio inglés, y entre los ilustradores más notables e influyentes se encuentran Arthur Rackham, Edmund Dulac y Beatrix Potter.

Arthur Rackham (1867-1939) [1] se convirtió en un ilustrador muy popular. Fue quien empezó a obtener el máximo provecho de la impresión en color, después de los pioneros Walter Crane, Caldecott y Greenaway. Obtuvo su primer gran éxito cuando ilustró una edición de los Cuentos de Grimm en 1900. Imaginativo y detallista, puso imágenes a multitud de obras clásicas. Mientras ilustradores como Pyle o Dulac intensificaban los colores con el fin de obtener unos resultados satisfactorios al imprimir sus trabajos, Rackham eligió el camino contrario: usar colores apagados para mitigar los defectos de la impresión. Su misteriosa capacidad para dotar de vida a sus creaciones y recoger el espíritu propio de cada relato, está en el origen de la vocación profesional de muchos ilustradores posteriores.

 

 

Edmund Dulac (1882-1953) nació en Toulouse, Francia. Se fue a vivir a Inglaterra muy joven y se nacionalizó inglés. Desde que puso imágenes en 1907 a una versión de Las mil y una noches, su trabajo fue muy reclamado para ediciones de lujo. Sus ilustraciones estaban influidas por los prerrafaelitas, el arte modernista, los grabados japoneses y la miniatura persa. [2]

 

La escritora Beatrix Potter (1886-1943) [3] se considera la creadora de los primeros "clásicos" para niños. De pequeña se entretenía contemplando durante horas a los animales que tenía en su casa, estudiando su comportamiento y luego dibujándolos. Publicó en color, en 1902, El cuento de Perico el conejo travieso. Debido al éxito, continuó publicando hasta dos libros por año. En 1920 dejó de escribir. Sus extraordinarias ilustraciones son deudoras de Bewick y Caldecott.

 

Beatrix Potter es pionera de un nuevo tipo de autor-ilustrador, precedente de los álbumes ilustrados, y renovadora de las historias de animales antropomorfos que Disney popularizará años después. Potter conjuga talento para narrar, imaginación para estudiar los argumentos, capacidad de observación, calidad artística y sentido práctico. Sus cuentos son dulces y elegantes, y en ellos mezcla con gracia fantasía y realidad en un tono irónico y de comedia.

Sus argumentos provienen de las fábulas tradicionales y de la observación de sus propios animales, a los que a menudo dotaba de cualidades humanas. La novedad que aporta es la ruptura con modelos narrativos anteriores porque no usa un lenguaje infantil. Dibujaba a la acuarela todo tipo de animales. Además de conejos, ratones, raposos y cerditos, se interesó también por arañas, abejas y ciempiés, copiados de la naturaleza con minucioso detalle. Estos dibujos han influido en muchos ilustradores posteriores.

William Nicholson (1872-1949) comenzó como grabador e impresor, y posteriormente se convirtió en un famoso pintor e ilustrador. Utilizó el grabado en madera para ilustrar libros, con colores simples y dominio de las formas.

En 1899 hizo los grabados de un libro para niños, The Square Books of Animals, y las ilustraciones para la primera edición de la obra de Margery Williams Bianco, El Conejo de terciopelo. Dibujó y escribió libros que anuncian el moderno álbum ilustrado: Clever Bill (1926), y The Pirate Twins (1929).

 

Nicholson rompe la tendencia dominante de decorar toda la página que habían popularizado Walter Crane y otros ilustradores "Art Nouveau". Además, escribe el texto a mano y lo trocea en párrafos que se ajustan a la ilustración correspondiente, y así crea sentido de movimiento y de anticipación. Esa innovación, conocida como running text, supone un gran paso adelante hacia los álbumes ilustrados tal como los conocemos hoy.

A.E.H. Shepard (1879-1976) fue uno de los principales caricaturistas políticos de la revista Punch desde 1907. Su trabajo más conocido son las ilustraciones de El mundo de Puff (Winnie the Pooh) [4] de A. A. Milne, en 1926, reilustrado en color en los años cincuenta. Su estilo fresco y espontaneo, le ha convertido en uno de los ilustradores más apreciados por el público y uno de los más influyentes entre sus colegas.

 

En España, en el primer tercio del siglo XX (1900-1936) se alcanza la modernidad, y al igual que en otros países, las artes gráficas y la industria editorial experimentó un gran desarrollo. Esto favoreció la difusión de la obra de muchos artistas, entre ellos, los precursores de la ilustración de libros infantiles.

En las décadas anteriores a la Guerra Civil se aprecia en los ilustradores su vinculación con las corrientes vanguardistas de la época como el cubismo y el futurismo, a través de unas imágenes que evidencian una clara intención de educación estética para los niños. Los grandes centros de producción editorial eran Madrid y Barcelona. Entre los muchos artistas de esta época, destacaremos a tres: Salvador Bartolozzi, Joan Junceda y Lola Anglada.

El madrileño Salvador Bartolozzi (1882-1950) [5] fue uno de los dibujantes más importantes de su tiempo. Su padre trabajó en el taller de vaciado y reproducciones de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, y allí se formó como artista. Vivió unos años en el París de principios de siglo, donde se desarrolló definitivamente. Cuando volvió a España, en 1906, colaboró estrechamente con la editorial Calleja [6] durante muchos años. En 1912 ilustró una edición de las Aventuras de Pinocho. En 1925 popularizó al personaje de Collodi a través de un semanario infantil, Pinocho, donde desarrollaba historietas de una forma muy personal. En 1928 dejó de trabajar para la editorial Calleja, e inició una nueva serie de aventuras que se publicaron en el semanario Estampa hasta 1936, las Aventuras de Pipo y Pipa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Joan G. Junceda (1881-1948) fue uno de los precursores del diseño gráfico en España. Ilustró muchos clásicos juveniles como los Viajes de Gulliver y La isla del tesoro. Fue uno de los creadores de En Patufet (1904), la primera revista revista infantil en catalán, que gozó de gran popularidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lola Anglada (1893-1984) [7], escritora e ilustradora de cuentos infantiles, publicó mucho en revistas infantiles. Aprendió de Joan Llaverías a dibujar animales y plantas con mucha destreza. Entre sus obras destacan las historias de niños como En Peret (1924), Margarida (1930), Narcis (1930), y el lagarto Monsenyor Llangardaix (1929). Uno de sus trabajos más populares fue una adaptación de Alicia en el País de las Maravillas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El siglo avanza y el predominio inglés sobre la ilustración empieza a verse relegado por Estados Unidos, debido a la aparición de artistas de fuerte personalidad y formación cultural variada como Ludwig Bemelmans (1898-1962), de origen austríaco, ilustrador de los cuentos de Madeleine.

 

En Europa del Este también comienza a florecer una nueva tradición de libros infantiles. El artista del constructivismo ruso El Lissitzky (1890-1941) comenzó su carrera con ilustraciones de libros infantiles en yidis, en un esfuerzo por promover la cultura judía en Rusia.

 

En Francia, Jean de Brunhoff (1899-1937) es un destacado predecesor de los autores de álbumes ilustrados, pues es el primero que diseña un cuento dando primacía a ilustraciones amplias que ocupan casi toda la página y que van acompañadas de textos breves, con lo que consigue introducir fácilmente al lector en la narración. Es el autor de Los libros de Babar (1931), una serie de seis álbumes sobre un rey-elefante llamado Babar, de mucha popularidad y enorme influencia posterior. [8] Es el primer autor que trata temas de actualidad en un cuento para niños, pues habla de cuestiones como el gobierno, la convivencia entre los pueblos, la guerra y la paz. En ese sentido, sobrepasa los contenidos de los cuentos protagonizados por animales humanizados como los de Beatrix Potter.

 

En España, la riqueza artística alcanzada en las tres primeras décadas del siglo XX se vio truncada por el estallido de la Guerra Civil. Durante estos años las creaciones quedaron al servicio de ambos bandos, que llevaron a cabo una clara labor ideológica dirigida a la infancia y la juventud. Los años de la posguerra y la dictadura se caracterizaron por la escasez y la falta de calidad, con alguna excepción como Mercé Llimona y Juan Ferrándiz.

Mercé Llimona (1914-1997) estuvo muy influenciada por Arthur Rackham y los ilustradores ingleses de finales del siglo XIX y principios del XX. Sus ilustraciones fueron muy populares. En 1942 publicó Tic tac: las horas del día de una niña, el álbum ilustrado con que se consagró, y El muñeco de papel, un libro de gran valor histórico, considerado el mejor de sus trabajos. Además, ilustró muchos clásicos, entre ellos, una versión adaptada de Peter Pan y Wendy.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Ferrándiz (1918-1997) se especializó en cuentos infantiles y postales navideñas. Es conocido internacionalmente por la candidez de sus dibujos, generalmente representando niños en actitudes de la vida cotidiana. Ferrándiz creó una amplia colección de postales navideñas que se hicieron famosas en España en los años sesenta y que fueron reeditadas en el año 2006 en un libro recopilatorio titulado La Navidad de Ferrándiz [9]. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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[1] En Biblioteca: Rackham, Arthur. The Arthur Rackham treasury: 85 full-color illustrations. New York : Dover Publications, 2005. AR RAC-AR 2

Rackham, Arthur. Arthur Rackham: a life with illustration. London: Pavilion Books, 2010. AR RAC-AR 1

[2] En Biblioteca: Dulac, Edmund. El libro mágico de Edmund Dulac. Palma de Mallorca: José J. de Olañeta, 1987. LIT 217

[3] En Biblioteca: Potter, Beatrix. El cuento del travieso Perico y el conejito Benjamín: una aventura en pop-up. Barcelona: Beascoa; Random House Mondadori, 2008. INF 588

Potter, Beatrix. Cuentos completos. Barcelona : Beascoa, 2002. INF 216

Potter, Beatrix. El mundo de Perico el Conejo: incluye las historias de Perico el Conejo, Jeremías Peces y el gato Tomás. Barcelona : Beascoa, 2004. INF 186

[4] En Biblioteca: Shepard, Ernest H. Winnie de Puh; El rincón de Puh. Madrid: Valdemar, 2009. INF 705

Shepard, Ernst H. Winnie the Pooh's giant: lift the flap book. New York : Dutton Children's Books, 2009. INF 663

[5] En Biblioteca: Bartolozzi, Salvador. Salvador Bartolozzi: (1882-1950): dibujante castizo y cosmopolita. Madrid: Museosdemadrid. Arte Contemporáneo, 2007. AR BAR-SA 1

[6] En Biblioteca: Fernández de Córdoba y Calleja, Enrique. Saturnino Calleja y su editorial: los cuentos de Calleja y mucho más. Madrid : Ediciones de la Torre, 2006. M 1887

[7] En Biblioteca: Anglada, Lola. Exposición Lola Anglada: catálogo. [S.l : s.n.], 1973. AR ANG-LO 1

[8] En Biblioteca: Brunhoff, Jean de. Historia de Babar el elefantito. Madrid: Alfaguara Infantil, 2009. INF 717

[9] En Biblioteca: Ferrándiz, Joan. La navidad de Ferrándiz. Barcelona: Planeta, 2006. INF 702

Ferrándiz, Joan. Mantenga limpio el corazón. Barcelona: Planeta DeAgostini, 2009. INF 762

Ferrándiz, Joan. Minus y los ratoncitos. Barcelona: Planeta DeAgostini, 2009. INF 761

Ferrándiz, Joan. El urbano Ramón. Barcelona: Planeta DeAgostini, 2008. INF 760

El nacimiento del álbum ilustrado

En las décadas de los 50 y 60 se pone de moda un estilo más expresivo y pictórico, favorecido por los nuevos avances en la tecnología de la impresión. Es el nacimiento del álbum ilustrado, que se caracteriza por aunar en una misma página texto e imagen, que se complementan, aportando conexión, coherencia y contenido a la obra.

Richard Scarry (1919-1994). Se especializó en álbumes ilustrados dirigidos a niños de hasta 6 o 7 años de edad con una intención pedagógica. Dibujaba animales para crear pequeñas enciclopedias sobre oficios, máquinas de la vida cotidiana, países, y sus costumbres, letras y números. La serie de libros infantiles más famosa de Scarry se sitúa en la ficticia ciudad de Busytown, algo así como "Ciudad Laboriosa", habitada por animales con apariencia y comportamiento humanos, que explican los mecanismos de la vida diaria.

 

En Estados Unidos destaca Maurice Sendak (1928- ), que ha ilustrado más de setenta libros de otros autores y ha publicado varios álbumes propios muy innovadores.

A lo largo de los años cincuenta Sendak aprendió distintas técnicas y estudió a fondo el trabajo de dibujantes clásicos. Le ayudó tener que trabajar junto a los escritores para los que comenzó ilustrando libros.

A principios de los años sesenta empezó a publicar álbumes propios. A lo largo de su carrera ha publicado pocos pues es muy perfeccionista y tarda mucho tiempo en estar plenamente satisfecho con el texto, las ilustraciones y la integración entre ambos. Su obra más conocida, Donde viven los monstruos (1963) [1], es el primer álbum propio en color del autor que resultó modélico, no sólo por la calidad del argumento y de las ilustraciones, sino también por la magnífica integración de textos, imágenes y diseño del libro. Forma parte de una trilogía junto con Cocina de noche y Outside over there. Los tres cuentan viajes de ida y vuelta a mundos extraños y hablan de las respuestas de los chicos en situaciones de conflicto emocional. Sorprendió en su día por la rebeldía de sus protagonistas.

 

En su trayectoria ha mantenido un estilo propio reconocible en el que, sobre todo al principio, procuraba reproducir el efecto de los antiguos grabados coloreados, al modo de ilustradores de los siglos XVIII y XIX como William Blake, Thomas Bewick, George Cruikshank o Randolph Caldecott. Pero, según el momento y los temas, también ha mostrado influencias de pintores como Antoine Watteau, Marc Chagall, Francisco Goya, Pablo Picasso o Henri Matisse.

Otro artista peculiar es Eric Carle (1929- ) y sus collages. Su primer libro ilustrado para niños es Oso pardo, oso pardo, ¿qué ves ahí? Desde entonces ha ilustrado y publicado varias decenas de libros.

En todos sus álbumes el autor emplea unas ilustraciones montadas en forma de colage hecho con pintura de ceras sobre recortes de papel, influido por el color del expresionismo alemán. Sus álbumes tienen un enfoque didáctico, enseñan palabras, colores, nombres, de animales, las horas, etc. Usa como protagonistas pequeños animales poco comunes, a veces en actitudes no muy simpáticas como La oruguita glotona, La mariquita gruñona o El grillo silencioso [2].

 

John Burningham (1936- ) es uno de los más reconocidos autores de álbumes ilustrados [3]. Saca el máximo partido a la interacción entre texto e ilustraciones, anticipando al lector a la vez que le detiene para contemplar las imágenes, donde concentra el peso de la narración. Ganó en 1963 el premio Kate Greenaway con su primer álbum ilustrado, Borka: The Adventures of a Goose With no Feathers. Otro álbum que fue muy premiado es Mr. Gumpy Outing, con ilustraciones basadas en dibujos con líneas de colores y elaboradas con una técnica mixta. Recurre a la ironía o al buen humor según lo pida la historia y accede por igual tanto al mundo del niño como al del adulto.

 

 

Contemporáneos suyos son John Lawrence (1933- ), autor de This little chick, y uno de los grandes autores del libro-álbum del S. XX. También Raymond Briggs (1934- ), que se caracteriza por su peculiar mezcla de cómic e ilustración [4]. Y Victor Ambrus, especialista en historia militar y en ilustrar caballos, consiguió una obra vistosa y modélica en su género con Horses in Battle (1975), que no es un álbum ilustrado sino una sucesión de ilustraciones, grandes, realistas y pictóricas, con mucho movimiento.

 

En Alemania, podemos mencionar a Marlene Reidel (1923- ), que publica El viaje de Eric, (1960) y a Reiner Zimnik (1930- ), [5] autor de novelas que ilustra él mismo y también de álbumes ilustrados como Jonás el pescador (1956), con ilustraciones muy logradas y expresivas.

 

En España, a partir de 1960 se puede hablar del comienzo de una nueva época. Se recupera el libro infantil ilustrado que iniciaron los precursores a principios de siglo. Junto a los nuevos creadores que surgen en estos años, forman los ya considerados clásicos de la ilustración infantil española. Se consolida el Premio Lazarillo, creado en 1958, en sus tres categorías: creación literaria, ilustración y mejor labor editorial.

Pablo Ramírez (1926-1966) fue diseñador de portadas, ilustrador y escritor de cuentos infantiles. En 1954, inició su colaboración con las editoriales Juventud y Molino, labor que duró buena parte de su trayectoria profesional. A partir de ese momento se especializó en la ilustración de cuentos infantiles, desarrollando una importante labor de renovación estética de los cuentos clásicos. Complementó su trabajo con la realización de portadas e ilustraciones para libros juveniles de Enid Blyton, Malcolm Saville y Richmal Crompton, novelas de aventuras de Emilio Salgari y Karl May; novelas del Oeste de Zane Grey y novelas policíacas de Agatha Christie, John Dickson Carr y Erle Stanley Gardner, entre muchos otros.

 

En 1959 escribió e ilustró su primer cuento, Wa O'Ka [6]. Desde entonces compaginó el trabajo de ilustrador con el de escritor, obteniendo importantes reconocimientos. Uno de sus mejores trabajos fue la realización de las ilustraciones del libro Color de Fuego, escrito por Carmen Kurtz, galardonado con el Premio Lazarillo en 1964.

 

La década de los 70 fue uno de los momentos más importantes de la ilustración infantil en España, llegando a alcanzar el reconocimiento internacional. Entre los ilustradores de estos momentos se encuentran Miguel Ángel Pacheco, Asun Balzola, José Manuel Sánchez, Miguel Calatayud, Viví Escrivá, Manuel Boix, Karin Schubert, Carmé Solé, Ulises Wensell, Montse Ginesta, Luis de Horna y José Antonio Alcázar.

Miguel Ángel Pacheco (1944- ) trabaja como ilustrador y diseñador gráfico desde los años 60. Tiene un estilo muy personal, marcado por la influencia de Andy Warhol y el Pop art, que más tarde evolucionará hacia un realismo más expresionista. Realizó una importante labor pedagógica junto con el escritor y cineasta José Luis García Sánchez, desarrollando un nuevo concepto de álbum ilustrado donde se conjugaba la fuerza narrativa y didáctica de las imágenes con la de los textos. Durante mucho tiempo trabajó para diversos programas de televisión dirigidos a los más pequeños. Obtuvo numerosos premios a lo largo de su trayectoria, entre ellos, el Premio Lazarillo de Ilustración 1973 por Maestros de la Fantasía, una compilación de textos clásicos, el Premio Lazarillo de Creación 1996 por Los zapatos de Murano, y el Premio Nacional de Ilustración en dos ocasiones, en 1980 por la colección Gracias a… y en 1983 por La bella y la bestia.

La casa que creció (1976) y Los zapatos de Murano (1996), fueron consideradas en el año 2000 dos de las cien mejores obras de la Literatura Infantil española del siglo XX durante el VI Simposio sobre literatura Infantil y lectura, organizado por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

La ilustradora y escritora bilbaína Asun Balzola (1942-2006) [7] es la autora, entre otras cosas, de la colección Algunas veces Munia, según ella misma, obra con la que mejor supo transmitir los sentimientos a los niños, que se identificaban fácilmente con el personaje, lleno de ternura y encanto. Esta colección le valió el Premio Apel.les Mestres en 1980 y el Premio Nacional de Ilustración en 1985.

 

Miguel Calatayud (1942- ) [8] comenzó su carrera en 1970, realizando ilustraciones para libros infantiles y juveniles además de carteles, cubiertas, imágenes para prensa y cómics, campañas institucionales. Entre otros premios cuenta con el Premio Lazarillo de Ilustración en 1974 por la obra Cuentos del año 2100 y en tres ocasiones el Premio Nacional de Ilustración, en 1989 por Una de indios y otras historias, en 1992 por Libro de las M'alicias, y en 2009 por el conjunto de su obra. Colaboró en numerosas ocasiones con el artista valenciano Manuel Boix (1942- ), reconocido especialmente por los grabados al aguafuerte que realizó para su versión de Tirante el Blanco. En 1980 ganó el Premio Nacional de Artes Plásticas.

 

Otra valenciana, Viví Escrivá (1939- ), compagina su labor de ilustradora con la elaboración de marionetas. Ha realizado numerosas exposiciones en España y en el extranjero. Obtuvo el Premio Lazarillo de Ilustración en 1980 por la obra Dos cuentos de princesas. Otros álbumes ilustrados suyos son Cuando Lía dibujó el mundo (1991), una historia que intenta transmitir a los niños el amor por el arte, y Un hatillo de cerezas (1984), con ilustraciones muy vistosas y expresivas.

Carme Solé (1944- ) comenzó a ilustrar libros infantiles en 1968. Hoy en día cuenta con una amplia producción y es muy conocida en España y en ámbitos internacionales. En algunas ocasiones, también es autora de los textos de sus libros ilustrados. Ha obtenido el Premio Nacional de Ilustración 1979 por Pedro y su roble, El niño que quería volar y Peluso y la cometa y el Premio Lazarillo 1981 por Cepillo

Ulises Wensell (1945- ) abandonó la carrera de ingeniería para dedicarse a la pintura y la ilustración. Ha ilustrado una gran cantidad de libros y ha obtenido numerosos premios a lo largo de su trayectoria. Obtuvo en 1978 el Premio Nacional de Ilustración por Don Blanquisucio y en 1979 el Premio Lazarillo de Ilustración por Cuando sea mayor seré marino

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[1] En Biblioteca: Sendak, Maurice. Donde viven los monstruos. Madrid: Alfaguara Infantil, 2009. INF 690

Sendak, Maurice. Piztiak bizi diren lekuan. Pontevedra: Kalandraka, 2009. INF 582

Donde viven los monstruos [Vídeo]. [S.l.]: Warner Bros. Entertainment, 2010. DVD JON-SP 4

Hartz txiki [Vídeo]. Bilbao: Eitb, 2005. DVD INF 1-3

Hartz txiki [Vídeo]. Bilbao: Eitb, 2005. DVD INF 1-4

Hartz txiki [Vídeo]. Bilbao: Eitb, 2005. DVD INF 1-5

[2] En Biblioteca: Carle, Eric. La pequeña oruga glotona. Madrid : Kókinos, 2010. INF 701

Carle, Eric. Papá, por favor, consígueme la luna. Madrid: Kókinos, 2004. INF 326

Carle, Eric. El mensaje secreto de cumpleaños. Madrid : Kókinos, 2005. INF 316

[3] En Biblioteca: Burningham, John. ¿Qué prefieres... Madrid: Kókinos, 2000. INF 687

[4] En Biblioteca: Magic pencil: children's book illustration today. London: The British Council: The British Library, 2004. PA 30

[5] En Biblioteca: Zimnick, Reiner. The bear & the people. New York : New York Review Book, 1985. INF 714

[6] En Biblioteca: Ramírez, Pablo. Pablo Ramírez y el libro ilustrado en los años 50-60. Barcelona: Museu Valencià de la Il.lustració i de la Modernitat, 2006. AR RAM-PA2 1

Ramírez, Pablo. Wa o'Ka. Jaén: Universidad de Jaén, 2007. AR RAM-PA2 2

[7] En Biblioteca: Balzola, Asun. Historia de un erizo. [S.l.]: Ediciones el Jinete Azul, 2010. INF 689

Landa, Mariasun. Amona, zure iholdi. Donostia: Erein, 2005. INF 287

Landa, Mariasun. Izeba txikia. Donostia: Erein, 2005. INF 270

Balzola, Asun. Asun Balzola: irudiak. Bilbao: Fundación Bilbao Bizkaia Kutxa Fundazioa, 1998. AR BAL-AS 2

Balzola, Asun. Asun Balzola: ilustraciones. Bilbao: Departamento Cultural de la Caja de Ahorros Vizcaína, 1984. AR BAL-AS 1

[8] En Biblioteca: Calatayud, Miguel. Libro das m'Alicias. Pontevedra: Kalandraka, 2009. INF 711

Calatayud, Miguel. La diosa sumergida. Madrid: Dibbuks, 2005. AR CAL-MI 2

Calatayud, Miguel. Miguel Calatayud: l'aventura del dibuixant. Valencia: Sala Parpalló, 1995. AR CAL-MI 1

Actualidad

En la actualidad, el mercado de la ilustración infantil, cada vez más internacionalizado, ofrece una calidad artística y una variedad excepcionales. Los artistas poseen formación académica en dibujo y diseño, además de una gran capacidad inventiva y mucho talento. La ilustración infantil hoy en día es un campo que ofrece numerosas posibilidades a la creación.

La artista checa Kveta Pacovská (1928- ) está considerada como una de las grandes figuras de gran influencia. En sus comienzos ilustró algunos libros para otros autores y en 1990 empezó su producción propia. Su obra es variada, original e imaginativa. Destaca El pequeño rey de las flores (1991) y Teatro de medianoche (1992). En 1992 ganó el Premio Andersen.

Sus ilustraciones son sencillas, con mucho colorido que gusta a los niños. Pero la autora vuelca su interés en el valor estético de sus álbumes experimentales, libros arquitectónicos o libros-objeto, por eso la composición de las ilustraciones y los diseños de los libros son complejos.

La producción de Kveta Pacovskáo no se limita a los libros infantiles. Como muchos ilustradores del siglo XXI, expone su obra en museos de todo el mundo, y está considerada como una de las grandes.

J. Otto Seibold (1960- ) fue uno de los primeros artistas en crear sus imágenes de un modo totalmente digital. Sus libros son muy ingeniosos y es uno de los ilustradores de la actualidad más imitados.

Lane Smith (1959- ) es autor de álbumes infantiles propios o en colaboración con el escritor Jon Scieszka (1954- ). Sus libros, con una importante carga irónica, están muy influenciados por el cine. Aportan una novedad, y es que rompen con las convenciones tipográficas y de composición que normalmente se respetan en un libro. Entre ellos están ¡La auténtica historia de los tres cerditos!, por S. Lobo (1989), [1] una versión diferente de la famosa historia, contada esta vez por el lobo, y El apestoso hombre queso y otros cuentos maravillosamente estúpidos (1992), una serie de versiones posmodernas de cuentos populares.

La ilustradora austríaca Lisbeth Zwerger (1954- ) empezó a interesarse por los ilustradores ingleses clásicos cuando conoció la obra de Arthur Rackham, y desde entonces le sirven de inspiración. Realiza unas ilustraciones refinadas y elegantes en tinta y acuarela, combinando una técnica y un dibujo impecables. Reinterpreta y moderniza con un característico estilo ensoñador los cuentos populares de siempre, como los clásicos de Grimm y Andersen, las obras de Dickens y Wilde, o las Fábulas de Esopo.

Quentin Blake (1932- ) hace las delicias de los niños con sus libros. Fue dibujante de humor, antes de ser autor también de los textos de cuentos. Entre otros escritores conocidos, para los que ha ilustrado relatos, destaca Roald Dahl, con cuyo sarcasmo conecta perfectamente. [2]

Blake está influido por caricaturistas de prensa como Daumier, los dibujos animados, distintos autores ingleses y, sobre todo, por el teatro. Esto se nota tanto en el modo de plantear cada ilustración como una escena llena de acción, como en la facilidad para conseguir una secuencia de ilustraciones muy narrativa.

Sus temas son muy variados y sus dibujos espontáneos poseen una enorme capacidad de transmitir todo tipo de emociones. La obra de Blake ha contribuido mucho a concienciar al público sobre el aspecto artístico y técnico de la ilustración. Su álbum más completo es Clown, un relato sobre juguetes que cobran vida.

En España, al inicio de los años 80 se volvió a producir una revitalización del libro infantil, lo cual favoreció la incorporación de nuevos ilustradores que lograron su consolidación en los últimos años del siglo XX. Se trata de un amplio colectivo que desarrolló una rica variedad estilística adoptando diferentes tendencias y actitudes. Entre todos, cabe destacar los nombres de Luis de Horna (1942- ), Jesús Gabán (1957- ), Gusti (1963- ), Francis Meléndez (1964- ), Javier Serrano, Jokin Mitxelena (1962- ), Antton Olariaga (1946- ), Pablo Amargo (1971- ), Noemí Villamuza (1971- ) y Oscar Villán (1972- ) [3].

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[1] En Biblioteca: Smith, Lane. ¡La auténtica historia de los tres cerditos!. Barcelona: Thule, 2007. INF 692

[2] En Biblioteca: Dahl, Roadl. Cuentos en verso para niños perversos. Madrid: Alfaguara, 2003. INF 52

Dahl, Roadl. Las brujas. Madrid: Alfaguay, 2001. INF 53

Dahl, Roadl. James y el melocotón gigante. Madrid: Alfaguara, 2004. INF 54

Dahl, Roadl. Matilda. Madrid: Alfaguara, 2004. INF 55

Blake, Quentin. Clown. New York: Henry Holt and Company, 1995. INF 755

[3] En Biblioteca: Horna, Luis de. Luis de Horna: constelaciones y senderos. Valladolid: Junta de Castilla y León, Consejería de Educación y Cultura, 1996. AR HOR-LU 1

Poe, Edgar Allan. Relatos de terror. Barcelona: Vicens-Vives, 2007. INF 674

Gusti. La bella durmiente. Barcelona: Círculo de Lectores, 2002. INF 673

Meléndez, Francis. El verdadero inventor del buque submarino por Annibal Gobelet, su fiel criado. Barcelona: Ediciones B, 1989. INF 719

Kifuko Yep-yep Nami-gú: (*Yep-yep, el primer Homo sapiens): un manual de antropología para jóvenes y adultos. Vitoria: Ikusager, 1992. EDU 14

Aguirre Bellver, Joaquín. El lago de plata y otros cuentos. Madrid: Anaya, 2007. INF 666

Mitxelena, Jokin. Ama erraldoia. Vitoria-Gasteiz: Gobierno Vasco, Departamento de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, 2008. INF 560

Mitxelena, Jokin. Olentzero larri. Villaba-Atarrabia: Pamiela, 2007. INF 366

Zubizarreta, Patxi. Urrezko giltza. Donostia: Erein, L.G. 2005. INF 299, CD 385 1, CD 385 2

Kazabon, Antton. Gure amona Lutxi. Bilbao: Gero/Mensajero, 2005. INF 271

Mitxelena, Jokin. Jokin Michelena: irudiak = ilustraciones. Bilbao: Fundación Bilbao Bizkaia Kutxa Fundazioa, 2000. AR MIT-JO3 1

Olariaga, Antton. Zangozikin. Pamplona: Igela, 2009. INF 532

Lertxundi, Anjel. Aizak eta aizanelkarrekin dantzan. Donostia: Elkar, 2002. INF 280

Cleary, Beberly. Ramona la valiente. Boadilla del Monte: SM, 2007. INF 700

Amargo, Pablo. El monstruo de la lluvia. Boadilla del Monte: SM, 2007. INF 699

Ventura, Antonio. ABCdario. Madrid: Nórdica Libros, 2010. INF 651

Los cuentos de Mingabe: 25 mujeres unidas para aliviar el dolor. Vitoria-Gasteiz: Asociación Vasca de Divulgación de Fibromialgia, 2010. INF 653

Núñez, Marisa. Kamila Zebra. Pontevedra: Kalandraka, 2000. INF 124

Ballesteros, Xosé. Untxitxo txuria. Pontevedra: Kalandraka, 2000. INF 38