Ella dice (o el Ignacio besado por la lengua moral). Ignacio Sáez

15/06/2005 > 23/10/2005 (Sala Norte)

Artista: Ignacio Sáez 

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Bajo el título ella dice, se presenta en ARTIUM un proyecto que va mucho más allá que una exposición al uso. Se podría calificar como una radiografía artística de un autor, que a través de su obra, desnuda su personalidad e invita al visitante a entrar en su original mundo, sensorial y psicológico, y lleno de matices. Una atmósfera personal y compleja en la que es fácil quedar fascinado.

El artista que hoy se define a sí mismo como o el ignacio besado por la lengua moral, seudónimo de Ignacio Sáez (Bilbao, 1971) ha logrado recrear en la sala una estética recargada, próxima al barroco – que tanto admira- , tenebrista, y de colores cargados de luces y sombras. Las obras se muestran como reflejos de sus tensiones y deseos, al tiempo que se disponen como miembros de un mismo cuerpo, silueta y pensamiento de este artista, cuyo compromiso y sinceridad hacia su arte se dejan sentir en los cerca de 60 trabajos expuestos.

Nada más acceder a la exposición nos impregna el mundo físico y psicológico de Ignacio Sáez. Todos nuestros sentidos se activan al primer contacto. Las telas que cubren los muros desde el techo para plegarse o extenderse por el suelo, transmiten la atmósfera densa del taller del artista, e intencionadamente, el olor al aceite de la pintura. El color intenso de la obra, ese olor y el sonido producido por unos ventiladores, acompañado por el movimiento de las telas, transportan al espectador al espacio vital del autor, anfitrión de nuestras sensaciones. Abre su intimidad a los ojos del que quiera y sepa mirar.

Pintura, dibujos, y fotografías se muestran cargados de referencias a su propia experiencia, a sus mundos interiores y a su gente, compañeros creadores de emociones, acariciadores de angustias, compartidores de pensamientos y experiencias de realidad.

Así, las referencias a los espacios físicos que habita son recurrentes en su obra. Fotografía las calles de Bilbao la Vieja, Galdakao, imágenes del taller con los signos de su trabajo, donde se retratan sin jerarquías las telas, el bafle, él mismo, o el espacio. Fotos documentales del área compartida con el público, que reconoce esquinas, actitudes e impresiones.

En sus lonas sin bastidor, amarillas, en un duro contraste con la mancha en negro, repite signos, tramas mezcladas con representaciones a modo de iconos, citadas posteriormente en sus dibujos y lienzos. Su pintura, ágil, busca reflejar con precisión su mundo, integrando sobre la tela su interior y su contexto, la causa y el efecto, con pasión y sin dar tiempo ni a la compasión ni al lamento. A menudo se sirve del tríptico para la creación de sus espacios, en un universo de apariencia, a través del uso trágico del color, entre religiosa o de publicación de ciencia ficción. Pinta retazos de su propio cuerpo, autorretratos en actitud de ascensión u ofrenda, flanqueado por abstracciones con origen en aparentes deformaciones anatómicas. Figuras en tensión, imágenes del inconsciente o parodias que evitan el objeto superfluo.

En el mismo contexto en el que son mostradas estas pinturas, una voz nos da acceso a monólogos interiores, a voces inconexas que en su apilamiento, crean un soporte, emotivo y sensorial, al trabajo que observamos en la sala. En mitad del espacio, se almacenan objetos, restos de anteriores obras, e intentando no cercenar parte de si mismo, obras que por una coherencia expositiva, no han podido ser presentadas en los muros.

Espiritual y carnal, su obra se cubre de autorretratos tras la batalla por mantener el orgullo intacto, mostrando las a veces pequeñas heridas, otras, las suturas, y en ocasiones, la victoria, pero siempre orgulloso, en obras inteligentes, con un realismo psicológico, que por preciso, resulta cercano e identificable al espectador.

 

Documentación asociada a la exposición

 FOTOS  FOLLETO   EN PRENSA

INVITACIÓNPUBLICACIÓN ARTIUM

 

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