Obra

Hatoum es una de las figuras artísticas más importantes de su generación. Alejada de su país natal, la artista se ha mostrado siempre sensible a la cuestión de la identidad, tanto palestina como artística. Su obra, multidisciplinar, incluye la escultura, el vídeo y la instalación. En sus piezas aborda temas como la vulnerabilidad del individuo frente a la violencia inherente a las estructuras institucionales, el papel de las mujeres en el Mundo Árabe, o el hogar, muchas veces visto como cárcel. En su obra se pueden encontrar influencias del minimal, del arte conceptual y del surrealismo.


Inicia su trabajo creativo en la década de los ochenta realizando, principalmente, una serie de performances y trabajos de video que se enfocaron con gran intensidad en el cuerpo humano, usando a veces su propio cuerpo en las obras. Es en esta época cuando realiza un trabajo más narrativo y con un fuerte contenido político.

Roadworks

Realizada en 1985 en las calles de Brixton, un barrio obrero y predominantemente negro, situado a las afueras de Londres. Hatoum realiza dos performances dentro de una acción organizada por el también artista Stefan Szczelkun titulada Road Works, en la que se pretende crear una relación con un determinado grupo de artistas que intervienen en una comunidad marginal. De esta forma éstos llevarían a cabo su trabajo en un entorno y para una audiencia muy distinta de aquélla que solía visitar los museos o las galerías. Hatoum, descalza, recorre las calles del barrio con un par de pesadas botas Doc Marten’s atadas a los tobillos. Sus pies aparecen desnudos e indefensos, frente a las poderosas botas tradicionalmente usadas por la policía o por los “cabezas rapadas”. La artista se presenta a sí misma como una persona marginal que cuestiona el sistema, intentando hacer evidente su violento funcionamiento estructural, en una acción en la que el mismo gesto de andar se convierte en dificultoso. En la otra performance de la artista, llevada a cabo con el propio Szczelkun, dos personas con la boca tapada con cinta adhesiva, vestidas con monos negros y también descalzas, se echan al suelo de forma intermitente, dibujando la que permanece de pie una marca blanca, como de forense, alrededor del cuerpo de la persona tumbada. Seguidamente, aquella que se encuentra en el suelo sustituye al forense imaginario delineando, esta vez, la silueta de la que antes se encontraba de pie, y dejando en el suelo el rastro de los cuerpos caídos.


 


Roadworks (Performance Still), 1985-1995, Blanco y negro sobre aluminio, 75,3 x 109 cm.

 


 

 

Evolución en la obra de Mona Hatoum

A finales de los ochenta Hatoum integra en sus propuestas otros tipos de medios como son las instalaciones y la escultura. Da además un giro a su obra, y aunque los temas siguen siendo los mismos, se tratan de una manera mucho más implícita, menos directa. Sus obras, aunque cada vez menos narrativas y más ambivalentes, no parecen abandonar ese sentido político de sus acciones de principios de los ochenta. En definitiva, Hatoum pasa de primar el contenido a primar el aspecto formal y estético de las obras.


El cuerpo de la artista va progresivamente desapareciendo de sus obras, para ceder su importancia a la presencia de ese otro cuerpo que es el del espectador. Hatoum persigue del espectador una respuesta emocional, un cuestionamiento de su entorno, de su relación con los objetos y con el mundo. Por eso, construye obras dominadas por lo ambiguo, de cara a lograr una mayor disparidad de interpretaciones. Y todo con el fin de cuestionar la realidad y lo que nos rodea, el poder, las tradiciones... Así, muchas veces, nos presenta objetos que, a primera vista o desde lejos parecen atractivos pero una vez que te acercas te das cuenta de que en realidad provocan rechazo o incluso son peligrosos. Esto es lo que se pretende en Doormat (Felpudo). Es una obra basada en un felpudo con la palabra “Welcome” (bienvenido). A lo lejos la superficie reluciente de la alfombra parece de terciopelo, pero al acercarnos nos damos cuenta de que está hecha de afilados pinchos de acero clavados sobre un bastidor y que apuntan hacía arriba. Lo mismo ocurre en Incomunicado, se trata de una cuna cuya base esta hecha con finos alambres tensados, con lo que un objeto que se supone que provoca sentimientos de dulzura y ternura se transforma de repente en un instrumento de tortura.


Incomunicado, 1993.

Una característica notable desde los inicios de su carrera ha sido la continua evolución de sus investigaciones acerca de la sutil pero intensa relación entre la estética, la ética y la política. Huyendo de la demagogia política y moral, Mona Hatoum apuesta por un método más íntimo y personal, que, no obstante, está imbuido de contenido político. Se sitúa a sí misma, y al espectador, en una posición privilegiada desde la cual examina los complejos fenómenos de la vida cotidiana. La construcción de esa posición se convierte en la esencia de su investigación. Lo consigue tanto desde su personal discurso artístico como desde dentro del propio sistema. Su obra nace principalmente de la vida cotidiana, libre de convenciones sobre lo que es público y privado o íntimo e institucional.


 

Los materiales

Hatoum concede gran importancia a los materiales, manipula los objetos domésticos y el cuerpo humano utilizando materiales diversos: industriales, naturales e incluso inmateriales (jabón, hierro ondulado, cuentas de cristal, pelo, recuerdos o imágenes), los escoge con gran precisión para desarrollar un concepto o contradecir la naturaleza de un objeto. Como en la obra Untitled (Crutches), [sin título (muletas)], las muletas tienen la función de sostener al cuerpo, pero estas muletas, hechas de goma, simplemente se derrumban en una esquina como un cuerpo desplomado. Muchas veces, trabaja con materias propias del lugar donde se encuentra: "Me siento influida por el lugar donde estoy, el estudio no es el centro de mi producción creativa (…) Mi trabajo es a menudo el resultado de accidentes afortunados y una serie de coincidencias que ocurren cuando estoy visitando, por primera vez, un lugar en donde me han pedido que exponga", confesó en cierta ocasión la artista.



Untitled (Crutches).

 

 

Corps étranger

Corps étranger, 1994.


Entre sus obras, destaca la instalación de video en 1994 Corps étranger (Cuerpo extraño, 1994). La obra fue concebida en 1980 pero Mona no pudo realizarla hasta 1994, cuando encontró el apoyo necesario en el Centre Georges Pompidou de París. El proyecto consistía en explorar el interior de su cuerpo con una cámara. La cámara era como un ojo científico que invadía las fronteras del cuerpo tanto por dentro como por fuera. El cuerpo de Hatoum se convertía en el objeto de una incursión que al mismo tiempo afectaba a su psique. Esta obra surgió a partir del interés de la artista por los mecanismos de observación y control social. En palabras de la propia artista: “tener una cámara invadiendo el interior de tu cuerpo es como ser observada hasta el centro mismo de tu ser”.


 


 


 


 


 


 


 

Present tense

La instalación Present Tense, significando a la vez "tiempo presente" (en el sentido de tiempo verbal) y "presente tenso", trata el tema de las áreas hoy habitadas por palestinos. Fue mostrada en la Anadiel Gallery, de Jerusalén, se trata de un mapa del Acuerdo de Oslo (1993), montado a partir de 2.200 pequeñas pastillas de jabón de aceite de oliva procedentes de Nablus y pequeñas piedras de cristal rojo. Las cuentas rojas introducidas a presión en el prisma de jabón delinean las pequeñas parcelas de territorio que, según el Acuerdo de Paz de Oslo, se suponían devueltos a la Autoridad Palestina. El títulode la instalación, Present Tense (Presente), expresaba el convencimiento de la artista de que las fronteras de un país no son eternas. Muy pronto haría la misma afirmación a escala global. En 1998, en la Kunsthalle Basel, trazó el contorno de los continentes con canicas de cristal, creando un mapa frágil que el menor temblor de la tierra hubiera destruido.


Present Tense, 1996.

El interés de Hatoum por la cartografía, que comparte con artistas como Alighiero Boetti, no es causal. Con la ayuda de los mapas se han hecho las guerras y se han colonizado continentes enteros. La artista trató este tema en Plotting Table (Mesa de estrategias, 1998), obra en la que evocaba el tipo de mesa sobre la que se plantean las maniobras militares. En la instalación de Hatoum, el tablero de la mesa estaba repleto de agujeros perforados a través de los cuales una luz fluorescente iluminaba el mapa desde debajo, sugiriendo que el escenario de las operaciones militares es el mundo. En la era poscolonial, el orden mundial de los poderes políticos ha cambiado constantemente; Hatoum lo reflejó en Continental Drift (Deriva continental, 2000), un mapa formado por limaduras de hierro sujetas a un brazo metálico giratorio que las mantenía en constante movimiento.

El hogar en la obra de Mona Hatoum

Otro de los temas más presentes en el trabajo de la artista es el del hogar. Estas obras generalmente tratan de cuestionar la noción idealizada del hogar y presentar un entorno que no se parece al refugio seguro y protector con el que normalmente se asocia dicha noción. En la instalación Home (Hogar, 1999), formada por varios artículos convencionales de cocina conectados con cables eléctricos a bombillas que se encendían y apagaban a intervalos irregulares, Hatoum le dio al montaje un toque inquietante con el sonido amplificado de la crepitación de la corriente eléctrica. En un montaje realizado un año después, Homebound (Encerrada en casa), la artista dispuso sillas, jaulas, catres y ropas metálicas alrededor de una mesa con varios objetos domésticos, conectados a la corriente. En ambas instalaciones existía una valla de alambre que cumplía una doble función, por un lado evitaba que el público entrara en contacto con la corriente de 240 voltios que recorría todos los objetos de las instalaciones, pero también tiene un significado simbólico, un hogar convertido en cárcel, que expresa los sentimientos de las mujeres atrapadas en sus hogares por las responsabilidades y la violencia doméstica, o un hogar como patria de la que uno ha sido exiliado y a la que no puede volver a entrar.



Homebound, 2000. Instalación.

 

 

Objetos esculturales

Hatoum ha alienado objetos como una silla de ruedas sustituyendo los puños por cuchillos. Tanto Untitled (Wheelchair) (sin título [Silla de ruedas], 1998), como Marrow (Médula), una cama de goma, eran objetos estéticos inútiles en la línea de los objets trouvés o las sculptures involontaires del surrealismo.


En cambio, un objeto como la cortadora de verduras de Hatoum, con un tamaño 21 veces superior al habitual y titulada La Grande de Broyeuse (Mouli-Julienne x 21) (La trituradora gigante: [Mouli-Julienne x 21]), realizada en el año 2000, tenía una escala humana que le daba un aire de instrumento de tortura. Esta asociación era consciente, ya que la obra se inspiraba en La colonia penitenciaria de Kafka, que trara sobre las cárceles y la tortura.


En estas obras conceptuales tan afinadas, Hatoum altera los puntos de vista y los sistemas de valores habituales. Contienen una crítica implícita a los hábitos de percepción que inmediatamente ahuyentan las cosas desconocidas o extrañas. El artista conceptual italiano Piero Manzoni consiguió ya en 1961 un cambio similar en la jerarquía de la visión. En su escultura Socle du Monde (El pedestal del mundo) Manzoni firmaba mediante una inscripción en un cubo de hierro, que era el “pedestal del mundo”, es decir, que el mundo se apoyaba en una base que él había creado.


Entre 1992 y 1993, Hatoum repitió la reivindicación de Manzoni con una ligera diferencia significativa. Su cubo estaba cubierto de limaduras de hierro que, polarizadas por miles de imanes minúsculos pegados a la superficie, formaban un diseño orgánico. El patetismo minimalista de Manzoni se transformó en un juego de fuerzas que oscilaba entre la forma y la no forma. Así, su Socle du Monde, 1992-93, es más un estado psíquico que una representación del mundo.


Socle du Monde 1992-1993.

Untitled (Wheelchair),1998.Mona Hatoum traslada ese lenguaje formal, frío y racional, que impuso el arte minimal en los años sesenta a una dimensión traumática. Sus objetos e instalaciones no son neutrales como los anteriores, sino que están llenos de asociaciones y son opresivamente plásticos. En Divan Bed, 1996, un cubo tumbado sobre un lado, que posee una superficie de acero de color herrumbre y una apertura en la juntura, hace que el diván se convierta en un ataúd. En Pin Carpet, 1995, un suelo, que por ejemplo Carl Andre ideó en forma de área practicable, se convierte en una alfombra con clavos.


Divan Bed, 1996.


El punto de referencia en las obras de Hatoum es el cuerpo. Por lo tanto, es especialmente importante el trabajo paralelo en sus objetos y en sus performances. Su propio cuerpo, que empleó en muchas acciones y vídeos, es un símbolo tanto del cuerpo femenino como del amenazado, que en los objetos se traslada al del observador.


 


 


 


 

Mona Hatoum en España

En el año 2002 el Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC) y el Centro de Arte de Salamanca (CASA) presentaron la primera exposición individual de Mona Hatoum en España.


El peculiar espacio salmantino, una antigua cárcel de hombres convertida en museo, inspiró varias obras a la artista, entre ellas la instalación permanente concebida específicamente para ese espacio Huis Clos (Sin salida). Se trata de una puerta giratoria que parece conducir a una salida, pero en realidad cuando entras no hay salida y simplemente vuelves al punto de partida, así que es una puerta sin salida. Para realizarla utilizó las puertas de las celdas de la antigua cárcel lo que potencia el significado de encontrarse atrapado, encarcelado. Esta referencia a las cárceles, al encierro, a la reclusión podemos encontrarla en muchas otras obras de la artista, como son Cage-á-deux (Jaula para dos), Untitled (Willow cage), [sin título (jaula de sauce) o en Vicious circle (Círculo vicioso).