El pasado

Se encuentra usted aquí

La película

Asghar Farhadi nos conduce a un fiel retrato de las relaciones complejas que se dan en la vida. Un entramado de acontecimientos del pasado aún por cerrar en el presente; y un presente que tiene que caminar hacia el futuro. El pasado  es el retrato de la vida y las relaciones difíciles entre seres humanos.

Farhadi, una vez más, juega con el cruce de géneros, bailando al compás entre el drama y el suspense con tintes sentimentales y problemas cotidianos de la vida, aderezado con interrogatorios y entrevistas entremezcladas. El pasado es una especie de investigación sobre un hecho del cual todos los personajes parecen tener versiones contradictorias.

El grueso de la historia se desarrolla en la casa de Marie, ex-mujer de Ahmed, que por otra parte, éste llega para cerrar oficialmente su divorcio con Marie después de 4 años desde que se fue Irán. A su vez, Marie está a punto de casarse con otro hombre (Samir), partícipe de otro drama (su drama) familiar, ya que la esposa de éste, se encuentra en coma por intento de suicidio tras descubrir la verdad de la situación entre su marido y Marie.

Los personajes en el cine de Farhadi representan a seres humanos corrientes, trabajadores con problemas extensibles a su contexto social. El cineasta iraní, extrae con brillantez dilemas morales de gran complejidad. Personajes siempre con una gran interpretación detrás, con gran realismo, el cual Farhadi consigue que realmente estemos dentro de la historia, la veamos cercana y nos sintamos en ocasiones inmersos en la misma.

Después de cuatro años de separación, Ahmed llega de Irán a París para iniciar los trámites de su divorcio. Se encuentra que Marie ha rehecho su vida con otro hombre pero el seno familiar (sus hijas y el hijo de Samir) está sumido en una tremenda decadencia, y todo lo que Ahmed haga para intentar ayudar o aconsejar,  dará pie a otros problemas enquistados directamente con la relación que ambos tuvieron años atrás.

El ritmo reposado de los acontecimientos,  hace que se construya toda la historia envuelta de sensaciones, donde se va creando un clima decadente en un drama familiar, que se nutre del fondo emocional  de los personajes y en la que todos ellos en realidad son víctimas y se sienten atrapadas en su contexto. Así, Farhadi nos introduce en la solidez del melodrama, a la vez que hace reflexionar sobre las relaciones sociales, afectivas y el sufrimiento y la dosis de realidad de la vida.

Como en todas sus películas, Farhadi no va a proporcionar un final positivo y de resoluciones bonitas, sino que nos muestra finales realistas, a la vez que hace que el espectador sea el que se tenga que imaginar y el que tenga que dar los posibles finales de la historia que nos cuenta, la cual, seguramente será muy cambiante dependiendo del interlocutor.