Cuentos de la luna pálida de agosto

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La película

La película Ugetsu monogatari del director de cine Kenji Mizoguchi constituye una fábula sobre la ambición y sus consecuencias, además está considerada como uno de los clásicos del cine japonés. Se trata de una adaptación cinematográfica cuyo título ha sido traducido al castellano como Cuentos de la luna pálida, Cuentos de la luna pálida de agosto o Cuentos de la luna vaga después de la lluvia.

Para la creación del guión el equipo de Kenji Mizoguchi trabajó sobre dos cuentos escritos por Akinari Ueda, La cabaña entre las cañas esparcidas y La impura pasión de una serpiente, ambos recogidos en la colección de relatos Ugetsu Monogatari, traducida como Cuentos de lluvia y luna y que data del siglo XVIII.

"Cuentos de lluvia y de luna (Ugetsu Monogatari) está considerado por la crítica como uno de los máximos exponentes de la literatura clásica japonesa en el género de lo fantástico y sobrenatural, y su autor, Ueda Akinari, uno de los principales narradores de historias de misterio y suspense del siglo XVIII"
"'Cuentos de lluvia y de luna’, de Ueda Akinari" por María Jesús López-Beltrán

La trama se sitúa en el Japón feudal, en pleno siglo XVI, y sus protagonistas son dos hermanos campesinos. Genjuro vive con su mujer y su hijo pequeño y es alfarero, aspira a convertirse en un hombre rico gracias al esfuerzo y sacrificio constantes, su hermano, Tobei, vive con su esposa y está obsesionado con ser samurai. Ambos inician su periplo en la misma aldea, y los diferentes sucesos harán que sus vidas den un giro inesperado.

Los dos hermanos deciden ir a la ciudad cegados por el ansia de prosperar, Genjuro quiere vender las vasijas, cuencos y demás utensilios cerámicos; Tobei desea convertirse en samurai. La guerra ha estallado y resulta peligroso alejarse de la zona rural, pero desoyen los consejos de sus respectivas esposas e inician su aventura. Genjuro está muy contento con las ventas, sus trabajos gozan de éxito y sabe que cuanto más produzca más dinero obtendrá. Su fijación por enriquecerse va en aumento hasta que la guerra llega a la aldea en la que viven y rompe su estabilidad familiar y profesional. Tobei, por su parte, está obsesionado con poder convertirse en un respetado samurai, ambición que marcará su destino y el de su mujer.

Genjuro se siente orgulloso de poder ofrecer a su esposa e hijo todo aquello que necesitan, se siente responsable del bienestar de su familia, así tras la venta del género compra telas, pasta, harina, aceite y una larga lista de productos a los que no todos los campesinos pueden acceder. Esta idea obnubila a Genjuro quien no es consciente de la situación que viven, la guerra acaba de estallar, los soldados avanzan arrasando todo a su paso y siembran el terror allá por donde van. La situación se complica por momentos, y ambas familias se verán obligadas a huir.

A partir de este momento las vidas de todos los protagonistas cambiarán. La familia de Genjuro deberá esconderse en la montaña evitando el asalto de maleantes y soldados.  Genjuro y su hermano prueban suerte en la ciudad vendiendo los utensilios de cerámica. Tobei verá el desfile de un grupo de samurais y saldrá corriendo detrás de él intentando pasar a formar parte del mismo. Genjuro, por su parte, quedará ensimismado con la aparición de una enigmática mujer; y Ohama, mujer de Tobei, empeñada en acompañar a ambos hermanos no correrá mejor suerte.

Los protagonistas observan la ciudad como un espacio de oportunidades, bien para enriquecerse o bien para lograr el sueño de ser samurai. Pero los acontecimientos hablan por sí solos, cuanto más cerca están de alcanzar aquello que anhelan de forma obsesiva, más lejos se hayan de la auténtica felicidad. Como apunta Santiago Sánchez Pérez “Korvec” en su artículo "Cuentos de la luna pálida de agosto (Ugetsu Monogatari)", publicado en la revista Cinefagia, el director en esta película "[...] logra una especie de historia con moraleja, cuyo mensaje, todavía en vigor, nos alerta de los peligros de la ambición, de la avaricia, de descuidar a los seres queridos o del peligro que se corre al concentrarse en los medios y olvidar su finalidad".