Carmen Calvo

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Obra

Carmen Calvo.

De Carmen Calvo, el crítico e historiador de arte Francisco Calvo Serraller ha dicho: “en cierta manera siempre he pensado que la obra de Carmen Calvo tenía algo de autobiografía novelada. Lo de novelada no hay que interpretarlo como historia de ficción, sino como historia de lo privado, que es la historia no pública, no oficial”.

Desde sus inicios podemos verla experimentando con materiales como el barro cocido en sus composiciones plásticas de forma que este elemento se convertirá en un icono de trabajo. Y hacia la década de los noventa, empieza a introducir las imágenes fotográficas, creando escenografías en base a la manipulación y alteración de aquéllas.

 La utilización de los más diversos materiales, del barro cocido a la fotografía, facilita otros tantos elementos iconográficos que construyen un mundo expresivo capaz de crear evocaciones múltiples y personales. El afán compositivo que preside la trayectoria estética de la artista valenciana se traduce en una búsqueda incesante de un orden, patente en su obsesión por el detalle y la minuciosidad geométrica, que se convierte en metáfora y diálogo continuo de la vida cotidiana, cuyos objetos más triviales pueden convertirse en signos artísticos para plasmar las inquietudes de Carmen Calvo.

Carmen Calvo crea escenas para la memoria, tomando objetos personales para reconstruir un corpus estético que bascula entre la ironía mundana y la espiritualidad personal. Las obras de Carmen Calvo son, por así decirlos, documentos de una vida, de unos pensamientos, de unos recuerdos y unos sueños.

Caracterizar la producción de Calvo dentro de un género específico no es nada fácil. Su obra se mueve entre distintas manifestaciones artísticas; no es estrictamente pintura, escultura, fotografía o montaje y, sin embargo, participa de todas estas técnicas. Su genialidad radica en su capacidad de trabajar en el margen de uno y otro tipo de arte.

Tanto a la artista como a su obra se le ha etiquetado como obra surrealista y/o dadaísta, acercándonos a la producción de artistas como Duchamp, Man Ray o Max Ernst, y como ella mismo afirmó se sentía cercana a los postulados de André Breton. Sus composiciones algo grotescasy superposiciones de objetos encontrados, no al azar, la acercan a la obra de Francis Picabia, rozando la estética kitsch.

Carmen Calvo buscó desde sus inicios artísticos definir un lenguaje, más allá de los debates entorno al arte y de los convencionalismos, en un ambiente en el que se reivindicaba libertad en los procedimientos, frente a las restricciones del arte académico. De ahí que sus obras más tempranas se caractericen por su abstracción, caminando hacia un discurso donde abundan las metáforas poéticas.

Las obras de la artista valenciana pueden desarrollarse en el tiempo, es decir, deja trabajos sin terminar, sometiéndolos a una constante crítica y revisiones, añadiendo y quitando pigmentos u objetos hasta que queda satisfecha con el resultado para mostrarlo al espectador.

 

Carmen Calvo ante una de sus intervenciones en la Catedral de Burgos, 2005.
 
 
 
 
Serie paisajes, 1975. Técnica mixta, barro cocido y cuerda sobre lienzo, 85 x 118 cm. 
 
 
 
Table, 1990. Técnica mixta y objetos, mármol, hierro, 80 x 120 x 104 cm. 
 
 
 
Las sombras, 1990.Técnica mixta, objetos, papel, 152,5 x 109 cm.
 
 
 
 
In memoriam, 1993. Técnica mixta, 150 x 190 cm. 
 
 
 
 
Semilla canaria, 1993. Técnica mixta, collage, 100  x 100 cm. 
 
 
No es lo que parece, 1999. Técnica mixta, collage, fotografía 190 x 122 cm. 
 
 
Testigos, 2000. Técnica mixta, collage. 160 x 102 cm. 
 
 
Aún sonríen sus labios, 2002. Técnica mixta, collage, fotografía. 150 x 100 cm. 
 
 
 
Ausencias, 2003. Técnica mixta, collage, fotografía. 70 x 100 cm. 
 
 
El tordo, 2003.Técnica mixta, collage, fotografía. 70 x 100 cm. 
 
 
Conclusión, 2003. Técnica mixta, collage, dibujo. 100 x 100 cm. 
 
 
Mi conocimiento y mi vida, 2003. Técnica mixta, figura de barro, tela y vidrio. 57 x 57 cm. 
 
 
La verdad es humilde y sencilla, 2004. Técnica mixta, collage, oro. 80 x 80 cm.