José Gutiérrez-Solana

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Obra

El interés por la pintura y el dibujo se inició desde muy temprana edad en José Gutiérrez-Solano. Su afición fue en aumento, hecho que no pasó desapercibido ni para su padre, ni para su profesor José Díaz Palma. Ambos serían decisivos para que el joven Solana se iniciara en el mundo de la pintura. Como ya hemos comentado, la infancia del artista fue muy triste y dura, la muerte de una hermana, la ruina de la familia en 1898, el posterior fallecimiento de su padre y la locura de su madre y hermano, hicieron de Solana un ser triste y obsesionado con la muerte algo que posteriormente, trasladaría a toda su obra artística. Con catorce años ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde tomaría contacto con el mundo artístico y literario, sobre todo en sus visitas al Café Levante. Sin embargo, y a pesar de sus contactos, Solana creará un estilo propio característico, alejado de las vanguardias artísticas del momento y del academicismo.

Aunque en sus comienzos se movió con soltura en la pintura y el dibujo, sus inquietudes artísticas le hicieron interesarse por el grabado, sobre todo en el aguafuerte, y al igual que en la pintura, su temática era muy parecida, un reflejo pesimista y tenebrista de la sociedad española. A pesar de que como hemos comentado, la obra de Solana tenía unas características propias, también se le ha vinculado con el movimiento expresionista, corriente artística nacida a principios del siglo XX, y cuyas características más importantes eran el color, el dinamismo y el sentimiento. De hecho las pinturas de Solana se caracterizaron precisamente por el sentimiento, el uso frecuente de los colores oscuros, en los que la luz apenas aparecía y en la que abundancia de los claroscuros. La visión pesimista de España queda reflejada en su pintura, algo muy característico de los miembros de la Generación del 98.

Paralelamente a su trabajo como pintor, Solana desarrolló una carrera como escritor, publicando algunos títulos como Madrid: Escenas y costumbres, 1913 y 1918, dos vols., La España negra, 1920, Madrid callejero, 1923, y Dos pueblos de Castilla, 1925. y la novela, Florencio Cornejo, 1926.

Florencio Cornejo, 1926.La España negra,Madrid, escenas y costumbres, 1913-18.

 

Además de la influencia del barroco y el tenebrismo, Solana se inspiró en las obras de los grandes maestros de la pintura como Goya y sus famosas pinturas negras, en El Bosco, Zurbarán, El Greco y en Velázquez, siendo fuente de inspiración para él.

Francisco de Goya. El pelele, 1791-1792.José Gutiérrez-Solana. El pelele, 1944-1945.

 

Una vez terminados sus estudios en la Academia de San Fernando, Solana estaba preparado para presentar sus primeros trabajos en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid (1904). Durante estos años realiza varias exposiciones, se relaciona con escritores y artistas, y frecuenta los ambientes más desfavorecidos de la capital madrileña. A Gutiérrez-Solana le gustaba mucho frecuentar junto con su hermano Manuel, los barrios más desfavorecidos de Madrid, y adentrarse en el mundo de las tabernas, los suburbios y las zonas más humildes de la capital. Todo ello quedará reflejado en sus obras, las miserias de la sociedad española de su generación.