Miquel Barceló

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Obra

La obra de Miquel Barceló es esencialmente personal, compleja, y difícil de clasificar o catalogar dentro de ningún movimiento artístico. Aunque se le puedan encontrar sintonías con algunos artistas, su obra es original y singular, con un lenguaje propio único.

Pintor de luz y de materia, de transparencias y relieves, en el trabajo de este artista hay un espléndido tratamiento del material pictórico, creando en ocasiones efectos de resalte con la riqueza material de la obra. Experimenta con todo tipo de materiales, empleando aquellos que le rodean, incluso los orgánicos, y se interesa además por su descomposición.

Miquel Barceló trabaja sobre todo con grandes series temáticas: la naturaleza muerta, los libros y bibliotecas, plazas de toros, museos y cines, retratos, paisajes, tanto desérticos como marinas, son elementos que una y otra vez surgen en su obra, aunque con diversas variaciones. Barceló siempre se ha interesado por la naturaleza, tanto por los espacios (el mar o los desiertos), como por la propia vida, la putrefacción de la materia orgánica, la muerte o el paso del tiempo.

Sobre su método de trabajo son muy significativas sus palabras referidas a un cuadro que pintó en 1983: “El tema vino dado por la técnica… Cosa que ocurre a menudo. Primero hago algo y luego pienso que parecen las escamas de un pescado. Entonces pinto un pescado”.

Su extraordinaria trayectoria se ha visto muy influida por sus innumerables viajes y estancias en Europa, Estados Unidos y África, y su obra, así como su residencia, está en continuo cambio.