Patti Smith

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Poemas


Analizando la larga e intensa trayectoria profesional de Patti Smith hallamos que sus obras están repletas de héroes y heroínas a los que homenajeaba. Por ello, cuando hablamos de la poesía de Patti Smith, no podemos pasar por alto, entre otros, el nombre de Arthur Rimbaud, poeta francés del siglo XIX que inspiró a Patti desde el mismo día que leyó su obra. Tanto es así que la influencia de este autor ha perdurado a lo largo de toda su carrera. Afirma: “Rimbaud y yo estábamos juntos en las entrañas de esa basura de fábrica. Fue mi salvación”.


Rimbaud fue uno de los puntos comunes que Patti mantuvo con Jim Morrison, otro gran artista a quien Patti también admiró. Se observa así que aun cuando Patti no tenía muy claro a qué dedicarse, su gustos y aficiones le estaban indicando el camino que años más tarde seguiría. La poesía, la música y el arte en su vertiente plástica marcarían de forma absoluta su periplo profesional.


La influencia de artistas, músicos y personajes, propiciaron que Patti se convirtiera en la artista que hoy en día es. Lecturas de Balzac, las figuras femeninas de largos cuellos y tez blanca de Modigliani o las obras de Oscar Wilde, procuraron el caldo de cultivo perfecto para que ella encontrara su camino. Influencias todas estas que la hicieron sentir artista.


Sus primeros poemas se caracterizaban por no seguir los esquemas convencionales, y guiarse por el ritmo propio del rock y referencias procedentes de la cultura Pop.


Además de estas influencias, Patti contó siempre con la fantasía que su madre, desde bien pequeña, le inculcó. Su infancia estuvo marcada por una delgadez extrema, una marcada osamenta, unas largas piernas y una larga melena oscura que hicieron de ella una niña tímida, con un marcado estilo, más propio de chicos que de las niñas de su edad. Además, cabe mencionar que pasó largas temporadas enferma con fiebre alta que le provocaban alucinaciones y que durante estos períodos, Patti escuchaba música que su madre le compraba. Así, creció pensando que ella era diferente, desarrollando una desbordante imaginación con la que entretenía a sus hermanos pequeños.


Se juntan así varios elementos clave en la vida de Patti que enmarcarán su obra literaria, las alucinaciones consecuencia de la saltas fiebres que padeció de pequeña, su imaginación, la fantasía inculcada por su madre, las lecturas de escritores cuyas vidas se vieron envueltas en circunstancias adversas, en definitiva marginados de la sociedad, como ocurre con Charles Baudelaire, Jean Genet o Rimbaud. Son figuras complejas, que actuaban sobrepasando los límites admitidos por la sociedad en la que se veían inmersos. Encontraba en sus excitantes y ajetreadas vidas algo que le inspiraba en sus creaciones.


De Rimbaud llegó a firmar que “adoraba a Rimbaud. Me gustaba tanto y le dediqué tantos, tantísimos de mis sueños de jovencita […] Me gustaba un montón mi Rimbaud cuando era joven…”. De hecho, los inicios de Patti están marcados por la realización de recitales junto a Lenny Kaye, y uno de ellos estuvo dedicado a este poeta francés, titulado Rock’n Rimbaud, también ha de ser mencionado su poema dream of Rimbaud.


Con su marcha a Nueva York en 1967, conocerá a Robert Mapplethorpe, fotógrafo, con quien terminaría forjando una gran amistad. Éste motivaría a la joven Patti, incitándola a escribir y dibujar. De su temática, muy vinculada a la música, terminó surgiendo una fascinación por el resultado de mezclar la poesía y la música. Junto a Mapplethorpe reseñar la influencia de Bob Neuwirth, quien también apoyó a Patti en su trayectoria literaria.



El conocer a diferentes personalidades del entorno literario favoreció notablemente a su peculiar carrera, como Sam Shepard, dramaturgo, que también la animó a que continuase con su propósito, o Gerard Malanga, poeta cercano a Andy Warhol, que permitió a Patti colaborar en uno de sus recitales en 1971. A finales de este mismo año, Patti proseguía con su andadura poética, cada vez más consolidada. Su primera gran obra vio la luz bajo el título Seventh Heaven, considerado uno de los libros más intensos de Patti.


1972 es un año importante en la carrera de Patti ya que poesía y música adquieren gran importancia en su vida. En este año publicó Kodak compuesto por nueve poemas, y un año más tarde verá la luz Witt, este libro se compone de poemas dedicados a Rimbaud, a W. Burroughs, Picasso y O’Keeffe. En 1973 pudo hacer de telonera en el Mercer Arts Center, su recital de poseía impresionó y gracias a esto consiguió ser contratada, realizaba su espectáculo sin acompañamiento musical. Algo que cambiará fines del mismo año cuando Lenny Kaye junto a su guitarra se incorpore y ambos realicen estos recitales.


La poesía de Patti tenía un carácter propio que la distinguía, quizás uno de los rasgos que más llamaba la atención, era que sus obras debían publicarse con el espaciado y puntuación que ella había plasmado en el papel. Por ello no es de extrañar que revisando su obra poética encontremos minúsculas tras puntos, por ejemplo. Estos eran los pequeños detalles que junto la temática que empleaba la convertían en una poetisa diferente, como apunta Nick Johnstone “las palabras estaban ahí para ser manipuladas”. La obra de Patti refleja un juego constante con las palabras y las variaciones fonéticas, ejemplo de estas licencias que Patti empleaba lo son las palabras rat que significa rata y art que significa arte.


En cuanto a su forma de abordar la creación de sus poesías una muy joven Patti afirmaba, provocativamente, lo siguiente: “No considero que escribir sea un acto silencioso, introspectivo. Es un acto físico. Cuando estoy en casa, con mi máquina de escribir, me vuelvo loca. Camino como un mono. Me humedezco. Tengo orgasmos. En vez de inyectarme heroína, me masturbo catorce veces seguidas. Tengo visiones. Naves descendiendo sobre las pirámides aztecas. Templos. Así es como escribo mi poesía”.


El grueso de su obra abarca diferentes temas, quizás una de las más reseñables sean sus héroes y heroínas, quienes de alguna manera inspiraron a Patti a creerse artista y a desarrollar su trayectoria. Personajes importantes en su vida lo han sido, los ya citados como Rimbaud, Genet, o figuras femeninas como Marianne Faithfull, en el caso de iconos femeninos. Todos los personajes son figuras que le han aportado algo, desde inspiración hasta refugio en sus tiempos de juventud. Por supuesto su padre se encuentra entre éstos, así como estrellas del cine, Anna Karina o Jean Paul Belmondo.


Y como no podía resultar de otra manera, estrellas del panorama musical de entonces y de ahora, como Bob Dylan.


Su obra poética también está presidida por las obsesiones con el amor, el sexo aludiendo a esa sexualidad violenta que transmite en muchos de sus escritos, la muerte con la que hace referencia a personas desaparecidas a las que estaba emocionalmente vinculada, la idea de identidad también está presente en su temática, e insiste, continuamente, en su idea de libertad para vivir de forma intensa.


Su labor literaria en la década de los ochenta, coincidiendo con una etapa de retiro y vida hogareña, incluyó un amplio repertorio de cuentos, piezas teatrales, novelas y poemas que todavía permanecen sin publicar.


Ya en los años noventa su actividad poética aumentó de forma notable, publicará Woolgathering (1992), Early work: 1970 – 1979 (1994), The Coral Sea (1996), Patti Smith complete (1998) y Wild Leaves (1999). Podría afirmarse que Patti nunca ha abandonado la poesía, y muestra de esto lo son todas las publicaciones.