Madadayo

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La película

El director nipón, Akira Kurosawa, nos relata la historia del profesor Uchida, de sus incondicionales alumnos y de los avatares propios de la vida.

Inicia el film con una simbólica escena, el profesor se dispone a entrar en su aula, en el interior sus alumnos algo han tramado. Cuando éste entra, se encuentra una nube de humo a la que no aparece hacer mucho caso y se dispone a realizar sus discurso, en esta ocasión de despedida.


 

 

Uchida ha decidido abandonar la enseñanza para dedicarse por entero a la escritura. Sus alumnos reciben la noticia con tristeza, a pesar de la austeridad de la que este profesor hace gala sus pupilos lamentan su marcha, mostrando un gran pesar. Fotogramas en los que se observa al profesor Uchida despidiéndose de sus alumnos.

 

Uchida se decanta por la literatura, y se retira de la enseñanza para dedicarse a hacer lo que desea, escribir.Inicia su nueva etapa en una casa rodeada de naturaleza junto a su esposa; desde la mudanza hasta los imprevistos que le reserva la vida, el ex profesor, estará siempre arropado por sus ex-alumnos, un tanto diferentes a los pequeños que educó en las aulas. Akira nos sitúa en la Segunda Guerra Mundial, en pleno 1943, en Tokio. Las alusiones gráficas al ambiente bélico que dominaba el mundo son continuas, casas derruidas por las bombas, ruinas, toques de queda, el sonido aterrador de las sirenas, etc. Fotogramas en los que se observa al profesor Uchida despidiéndose de sus alumnos.

 

El protagonista es un hombre muy peculiar, tanto que ante el temor de su mujer a que les roben trama un plan de disuasión para los ladrones y para saber si da o no resultado, hace que dos de sus alumnos intenten entrar de noche en su casa. El plan que ha dispuesto es de lo más divertido, ha indicado la entrada, el paso y el área de descanso de los ladrones, sus dos pupilos a medida que avanzan por la casa y leen las notas que éste ha dejado en la pared no pueden dejar de reir.

Las continúas muestras de admiración hacia su persona y su ingenio perfilan a un individuo querido, sensible, de buen carácter y culto. Siempre rodeado de gente, no le faltan las muestras de admiración tanto es así que su cumpleaños se convertirá en un día muy señalado que originará la celebración del mismo por todo lo alto, siempre con la terrible sombra de la guerra a sus espaldas. Fotogramas en los que el profesor Uchida celebra su cumpleaños junto a sus incondicionales ex-alumnos.

 

Con la guerra las ciudades quedan devastadas, y cientos de civiles se quedan sin casa, así ocurre con el profesor y su esposa, que tienen que refugiarse en la caseta del jardinero cuando su vivienda sucumbe en uno de los bombardeos. Esta es la caseta del jardinero en la que se tienen que refugiar el Uchida y su esposa tras el bombardeo. A pesar de la humildad en la que deben vivir, Uchida no cesa en su original forma de “prohibir”. Ejemplo de esto es el dibujo que realiza junto a su casa y de la diversión que suscita.

 

Como cabe esperar, sus chicos, no abandonaran tan fácilmente la idea de encontrar para el profesor un lugar mejor, a pesar de las constantes negativas de éste a recibir ningún tipo de ayuda. Un elemento presente en toda la película es el fluir temporal, es decir, la marcha de la escuela y la dedicación absoluta a la escritura marcan el inicio de una nueva etapa, el estallido de la guerra, la destrucción de su hogar y la búsqueda de otro nuevo marcan el paso del tiempo, esta idea además la recoge Akira en una serie de imágenes que se suceden, la estampa es la misma, la caseta en la que vive el matrimonio en las diferentes estaciones del año. El fluir temporal también queda reflejado en sus diálogos. El paso del tiempo aporta al ser humano experiencia. Así mismo, afirma que la morada de cada uno también es efímera, como el propio morador.

 

Verano, otoño, invierno y primavera, las cuatro estaciones del año, fiel reflejo del paso del tiempo.

Sus chicos idean una manera de festejar el cumpleaños de Uchida, y recurren a una palabra que significa “todavía no”, se trata del término “Moouiikai, Madadayo, Maadha-kai”, así denominarán a la fiesta con la que celebrarán su aniversario. El profesor recibe encantado la noticia, además, la guerra ha tocado su fin y las editoriales vuelven a funcionar con lo que sus trabajos podrán ver la luz. El cumpleaños se convierte en un evento ineludible.

Akira se esfuerza en presentarnos a un profesor siempre rodeado de gente que le admira y quiere, y que al mismo tiempo expone en la entrad de su casa: “Prohibidos los visitantes”, resulta cuando menos curioso dado que el matrimonio siempre se muestra muy agradables ante sus visitas. La nueva casa es amplia y posee un pequeño jardín con un pequeño estanque con forma de “rosquilla”. Aquí cabe mencionar otro rasgo interesante de Uchida, es una persona muy sensible con la naturaleza y los animales, por ejemplo, el motivo por el que el estanque posea esa forma no es otro que el que los peces no tengan que doblar sus lomos o lo mal que lo pasa cuando desaparece su gato Nora, son muestra de su gran sensibilidad.

El paso del tiempo hace que el ex-profesor obtenga una nueva casa, con lago incluido. Adopta a un gato que aparece en su jardín, este es blanco y marrón, lo bautiza como Nora-Neko. La tristeza llegará pronto cuando un día, de repente, Nora no vuelva a casa.

El profesor quedará sumido en una profunda tristeza, dejará de comer, su sentido del humor desaparecerá e incluso escribirá un diario dedicado a Nora, en el que refleja las ansías por volver a encontrar al animal.

Todo el mundo se vuelca en la búsqueda de Nora, todo por ayudar a su tan venerado profesor, el cartero o la repartidora preguntan por el animal, y se preocupan por que alguien hay podido hacerle daño. Las muestras de cariño hacia el protagonista son inmensas. Gran tristeza por la falta del tercer miembro de la familia, su gato Nora. A pesar de la búsqueda incansable Nora no regresará, pero otro gato aparecerá en sus vidas, en esta ocasión un felino de color blanco y negro. Sus alumnos, siempre fieles a él, intentan consolarle y prometen que harán todo lo posible para que Nora regrese a casa. Los últimos fotogramas reflejan el dolor por el gato que se ha ido, y la ilusión por el nuevo que ha llegado, que se llamará Kurz.

El fluir temporal, la vida, los sentimientos, las experiencias vividas y los lazos de dependencia emocionales juegan, en esta película, un papel fundamental.

El calor de la gente hacia el profesor perdura en el tiempo, el cariño pasa de generación en generación venerándolo por su buen hacer a lo largo de toda su vida, y así lo muestran la ofrenda de flores, la entrega de una tarta de cumpleaños y los aplausos de sus ex-alumnos. El paso del tiempo aporta al profesor la recompensa de un trabajo bien hecho, el de la enseñanza, y la satisfacción de ser una buena persona, muy querida y, por encima de todo, respetada.

Querido y siempre dispuesto a dar buenos consejos, así retrata Kurosawa a Uchida. Merecerá la pena echar la vista atrás y ver que todo por lo que has luchado ha tenido sentido pleno en tu vida.