Álava: escenario artístico contemporáneo

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La ciudad medieval y moderna

En 1181 Sancho el Sabio de Navarra funda la nueva Victoria sobre la colina donde se ubicaba la aldea de Gasteiz, en una buena situación geográfica al centro de la Llanada y en un cruce de caminos hacia Vizcaya, Guipúzcoa y Francia.

Pronto se comenzó a desarrollar un urbanismo perfectamente planificado, gracias a su planta ovalada, propia de las villas medievales alavesas. Constaba de una calle mayor central, la calle de Santa María, flanqueada, al oeste, por la actual calle Fray Zacarías, y al este por la calle de las Escuelas, uniéndose las tres en los extremos. El conjunto quedaba cerrado por las murallas o Cercas Altas, y en los extremos se alzaban las iglesias-fortaleza de Santa María, al norte, y San Vicente, al Sur.

En 1202 un incendio asoló la villa, y Alfonso VIII de Castilla aprovechó para hacer la primera ampliación por la ladera oeste, añadiendo las calles de la Correría, Zapatería y Herrería, cortadas por los cantones de San Roque, San Pedro (actual cantón de la Soledad), Aldave (Carnicerías) y Portal Oscuro, cerrándose todo por unas nuevas murallas, las Cercas Bajas. Sobre la muralla se alzó, a mediados del siglo XIII, la iglesia de San Pedro. Extramuros se erigían los dos principales conventos de la ciudad, el de San Francisco, al sur, y el de Santo Domingo, al noroeste.

Una nueva ampliación, motivada por la prosperidad de la villa, fue realizada en este ocasión por el rey Alfonso X de Castilla, que extendió la ciudad hacia el este, con las calles de la Cuchillería, Pintorería y Judería (actual calle de Nueva Dentro), con sus cantones transversales de Urbina, San Ildefonso y del Hospicio. Se construyó la iglesia de San Ildefonso, y fuera de la ciudad, al sur, quedó un espacio dedicado a mercado público, la actual plaza de la Virgen Blanca.

De esta manera quedaba configurada la planta de la Vitoria medieval y moderna, con su característica forma almendrada, en cuya parte más alta se asentaban los nobles y los clérigos, en las laderas los mercaderes y artesanos, y los judíos en la calle de la Judería

Plano de Vitoria en 1181.Plano de Vitoria en 1202.Plano de Vitoria en 1256.

Durante los siglos XIV y XV, nuevas familias de nobles se asentaron en la ciudad, y construyeron casas fortificadas y torres como la del Cordón, la torre de los Anda, la torre de doña Ochanda o la torre de los Iruña. Un nuevo crecimiento económico y poblacional hizo posible la construcción del nuevo edificio de San Vicente y las reformas de San Pedro y San Miguel.

Durante el siglo XVI, en pleno Renacimiento, se construyeron palacios al estilo italiano como el de Escoriaza-Esquível, el palacio de Bendaña o de Arrieta Maestu, el palacio de Salinas o de Villa Suso, el palacio de Aguirre-Zuazo o de Montehermoso y el de Alava-Esquível. Además, se edificaron el convento de Santa Cruz y el hospital de Santa María para refugio de pobres. A inicios del siglo siguiente comenzaron las obras del convento de Santa Clara y el de San Antonio.

La riqueza urbanística y arquitectónica del núcleo medieval ha sido motivo suficiente para convertirlo en uno de los lugares más representados de Vitoria a través de las diferentes disciplinas artísticas. Las primeras imágenes que encontramos de estos rincones han llegado a nuestros días gracias a las revistas y los libros de viajes donde se publicaban estampas de lugares pintorescos de todo el mundo.

Entre los grabados más antiguos que se conocen de Vitoria, tenemos un dibujo de la ciudad realizado por Benito Casas en 1838 basado en otro de Julio Caro Baroja fechado entre 1764 y 1781. También una vista del desaparecido convento de Santo Domingo y la catedral de Santa María, dibujado por Salneuve y grabado por Le Camus, impreso en 1824.

En la Revista pintoresca de las provincias vascongadas, de Julio Lambla y publicada en la imprenta y libreria de Adolfo Depont, en Bilbao, aparecen grabados del Hospital de Vitoria, la iglesia de Santa María y la Plaza del Machete en el año 1846

El pintor riojano Juan Ángel Sáez (1811-1873), vivió unos años en Madrid y en la década de 1840 se trasladó a Vitoria. Allí representó un conjunto de vistas urbanas incidiendo en los rincones y edificios  antiguos más emblemáticos de la ciudad, en un estilo de pintura académica propia del romanticismo costumbrista, donde siempre está presente la figura humana. En 1854 realizó Entrada por el Portal del Rey, una de las entradas a la ciudad que existía desde el siglo XIII, donde se aprecia el convento de San Francisco. Vista de la Plaza Vieja, de 1855, representa a la perfección la ciudad gótica, con las entradas de sus calles en arco, y donde se aprecia con detalle el ambiente de la época en la plaza.

 

Gustave Doré, en su viaje por el mundo, pasó por Vitoria en 1862, y los grabados que realizó de la Plaza de la Virgen Blanca y los balcones de las casas de Vitoria, aparecen en el libro Le Tour du monde: nouveau journal des voyages XXV, publicado por Librairie Hachette et Cie, Boulevard Saint-Germain, Paris, en 1873.

 

Otra obra de viajes, titulada El oasis: viaje al país de los fueros, de Juan Mañe y Flaquer, publicado en la imprenta de Jaime Jepus Roviralta, Barcelona, en 1879, nos da buena cuenta del aspecto que ofrecía el casco antiguo de Vitoria en aquel año, con grabados de edificios como el Palacio de Villasuso, la Casa del Cordón, la parroquia de San Miguel, la plaza del Machete, la calle Cuchillería, el palacio de Bendaña o la Catedral de Santa María.

Como escenario general, encontramos en la primera mitad del siglo XX, los Golfillos (1923) que Ángel Olarte pintaba en el casco medieval y una obra de Ángel Sáenz de Ugarte, titulada La ciudad Vieja (1936). En la década de los noventa, Víctor Ugarte, pintaba el Cantón del Obispado y en la actual centuria, John Railton, Paseando por el Casco Viejo (2009) y José Ramón Guerra, Vitoria, Casco Viejo (2010). También hemos disfrutado del casco antiguo en el cine, en películas como El sacamantecas (1979), de los directores Jesús María del Val Sáenz De Ugarte y Juan Carlos Ruiz De Gordoa; Alas de mariposa (1991), de Juanma Bajo Ulloa; y Suerte (1997), de Ernesto Tellería; y en el cortometraje Por un infante difunto (1999), de Tinieblas González. Además, en él se han rodado varios videoclips musicales: el tema Si te besara (2003), de Patricia Manterola, dirigido por Joseba Vázquez; Hasta que digas mi nombre (2005), de Edgardo Monserrat; Anek idatzi dit zutaz (2007), de Mikel Urdangarin; o One love / one shot (2010), del grupo vitoriano Kodigo Norte y dirigido por Xabier Fornós. Pero podemos ir más allá, analizando cada uno de los rincones que hemos descubierto hasta el momento.

 

La planta almedrada de la ciudad medieval podemos encontrarla en una pintura de Juan Mieg de 1993, y en las fotografías de Josu Izarra García, AvalA, La almendra medieval (2006) y Gert Voor in't Holt Trama urbana, visión nocturna, Vitoria-Gasteiz (2000); y la muralla de la ciudad, reconstruida, aparece en el ya mencionado videoclip de Kodigo Norte.

 

La primitiva Vitoria de 1181 es la zona más alta de la ciudad, denominada en la actualidad El Campillo. Al norte se conserva la antigua catedral de Santa María, quizás el edificio más representativo y emblemático de la ciudad, y que ha inspirado gran cantidad de obras de todo tipo. Jesús Apellaniz la pintó en 1949, Iglesia de Santa María. En fotografía, Alberto Schommer la captó de fondo bajo el título Vitoria, en 1957; Jose Manuel Navia fotografió su Triforio (2003); Ana Valdeolivas la tituló Arquitecturas: la mirada contenida (2004); y Pilar Albajar y Antonio Altarriba, en una particular visión de la catedral bajo el agua, Santa María la sumergida (2005). A través de la literatura, la catedral vieja de Vitoria ha inspirado numerosas historias, como las novelas de Ken Follet Los pilares de la tierra, (1989) y Un mundo sin fin (2007), El Zahir (2005), de Paulo Coelho y A la sombra del templo (2005) y las obras de literatura infantil Santa Maria: katedral zaharra, berri (2002) de Patxi Zubizarreta, y Las aventuras de Noe, el enigma del trébol (2007), escrito por Laura de Armentia. En comic tenemos Raíces de piedra: los orígenes y el crecimiento de la Catedral de Santa María (2009), con guión de Gonzalo Martínez de Antoñana e ilustraciones de Pencho de Armentia, y De Colegiata a Catedral (2010), con guión de Gonzalo Martínez de Antoñana y Joseba Gómez, e ilustraciones de Jesús A. Peña. 

Detrás de la catedral está la Plaza de la Burullería, que Víctor Ugarte dibujó en 1992 bajo el título Plaza de la Brullería, y que observamos también en una acuarela de A. Benito Gastañaga. Junto a esta plaza, en el número 116 de la Calle Correría, se encuentra la Casa Armera de los Gobeo-Guevara San Juan, un edificio del siglo XVI que, entre 1966 y 1975 acogió el Museo de Armas de Álava, y el Museo de Arqueología de Álava entre 1966 y 2008. Esta casa aparece fotografiada por Pilar Albajar y Antonio Altarriba en el 2005 con el título El museo de las dunas

Enfrente se encuentra El Portalón, un símbolo de la arquitectura popular de finales de la Edad Media. El Portalón era una antigua casa de comercio que posteriormente se utilizó como parador de viajeros y diligencias. Este edificio aparece en las novelas El violín del diablo (2009) y A la sombra del templo (2005). El compositor Wynton Marsalis le dedicó una canción titulada Bulería el Portalón en el año 2010, y varios pintores lo representaron en su obra, como Adrián Aldecoa, que en 1945 realizó un óleo sobre lienzo titulado El Portalón de la estafeta, Carlos Sáenz de Tejada en los años cincuenta, en una ilustración para un calendario de la Caja de Ahorros Municipal de Vitoria titulada El portalón o Ángel Benito Gastañaga en El mayor espectáculo del mundo (1995) y en una acuarela que realizó para el Ayuntamiento de Vitoria en el 2008. Un poco más adelante se alza la Torre de los Anda, una de las torres que defendían los accesos a la ciudad medieval, construida a finales del siglo XV. La encontramos en un óleo de Carmelo Ortiz de Elguea de 1993. Una vista actual de la Calle Correría, la podemos observar en un cuadro del pintor José Ramón Guerra que realizó en el 2010 titulado Vitoria, Correría.

Bajando la colina hacia el oeste está la calle de la Zapatería, donde se rodó en 1984 el videoclip de La Polla Records, Txus. Patxi  Zubizarreta recrea esta calle en su libro Eztia eta ozpina, junto a otros rincones típicos vitorianos. La calle de la Herrería aparece en una pintura de José Miguel Jimeno Mateo de los años sesenta, Rincón de Vitoria. En la Herrería se encuentra la parroquia de San Pedro, en cuyo interior se rodaron escenas de la película de Juanma Bajo Ulloa, La madre muerta (1993). 

 

 

Estas tres calles desembocan en la Plaza de la Virgen Blanca, como se ha comentado anteriormente, la llamada Plaza Vieja. Esta antigua plaza del mercado, centro neurálgico de la ciudad, ha sido representada artísticamente en numerosas ocasiones. En pintura, Ángel Olarte realizó en 1922 una obra titulada La vieja del Mentirón, refiriéndose con este nombre al lugar donde se reunían los vitorianos para contar los cotilleos de la ciudad. Una vista más reciente de este lugar bajo un bonito manto de nieve es la obra de Víctor Ugarte Virgen Blanca (1993). Y más cercanos a nuestros días son los trabajos pictóricos de Miguel Torrús, Vitoria (2010), y Patxi Ortiz, Virgen Blanca (2010) y Caminando por la Virgen Blanca (2011). José Manuel Navia fotografía las galerías de las casas que conforman la plaza, Galerías de la Plaza de la Virgen (2003), y Pilar Albajar y Antonio Altarriba, hacen un montaje fotográfico titulado Plaza de la sabana virgen (2005). Un lugar convertido varias veces en plató de cine para el rodaje de películas como Y llegó el día de la venganza (1964) o Frágil (2004), y los cortometrajes El hombre ubícuo (2001) y Premonición (2005), o para los videoclips de Edgardo Monserrat, Hasta que digas mi nombre (2005), y de los vitorianos Triple Combo, Burn Babylon (2008). Las novelas Eztia eta ozpina (1995), de Patxi Zubizarreta y El túnel de los franceses (2002), de Eduardo LLinás Arjona, también localizan parte de su trama en esta plaza. 

 

 

Frente a la plaza se levanta la Parroquia de San Miguel, construída entre los siglos XIV y XVI sobre una iglesia ya existente en la primitiva aldea de Gasteiz. En el exterior se encuentra una imagen policromada del siglo XV de la patrona de la ciudad. Ángel Olarte entre 1921 y 1922 la pintó, Vista de la Virgen Blanca, y del año siguiente, 1923, es su Plaza de la Virgen Blanca, Iglesia de San Miguel. Carmelo Ortiz de Elguea pintó en 1993 el acceso a la iglesia por la calle Correría, Victor Ugarte, San Miguel, e Imanol López, Iglesia de San Miguel (2010). También aparece en la película de 1979, El sacamantecas (1979) y en la novela de Eduardo LLinás Arjona, El túnel de los franceses (2002). En la balconada de la Iglesia de San Miguel se rodaron los videoclips de Patricia Manterola, Si te besara (2003), y Iosu Bravo, Vente conmigo (2005), lugar donde Fernando de Amárica pintó en 1905 La ciudad con sol y en 1906, La ciudad con lluvia.

 

Junto a la parroquia de San Miguel se encuentra la Plaza del machete, cuyo nombre se debe al machete que se conservaba en una hornacina del ábside de San Miguel, sobre el que juraban los cargos los representantes de la ciudad. En esta tradicional plaza, se rodaron escenas de las películas Y llegó el día de la venganza (1964) y Fiesta (1995), y el videoclip de Patricia Manterola Si te besara (2003). Ángel Benito Gastañaga pintó en esta plaza La pequeña bailarina, dentro de una serie titulada Vitoria romántica (1996) y una vista desde la misma de José Ramón Guerra, titulada Vitoria I (2010). Pilar Albajar y Antonio Altarriba realizaron un montaje fotográfico que denominaron El lago del Machete (2005). 

Subimos hacia en casco antiguo por la Cuesta de San Vicente, donde el cantante vitoriano Raúl rodó el videoclip Se nos rompió el amor (2011) y Benito Gastañaga representó La ciudad viva (1996). Llegamos al Gaztetxe de Vitoria, una casa que pertenecía antiguamente al jardinero del obispado, y que se encuentra ocupada desde 1988. En su interior se rodaron los videoclips de Barricada Problemas (1994) y Triple Combo Burn Babylon (2008).

Volvemos al Campillo, y en la calle Fray Zacarías Martínez se encuentra un parking donde la artista donostiarra Maider López realizó en el 2005 una intervención titulada Coches. Un poco más adelante está el Palacio de los Aguirre, o de Montehermoso, un edificio del primer cuarto del siglo XVI situado también en lo alto del Campillo, fotografiado por Pilar Albajar y Antonio Altarriba para realizar un montaje titulado Depósito de aguas, lluvias y tormentas. Dentro de este antiguo depósito de aguas, el grupo musical Los enemigos rodó en 1994 el videoclip para la canción ¿Por qué yo?. En esta misma calle se encuentra el Palacio de Escoriaza-Esquibel, una pieza clave del Renacimiento alavés construído entre 1530 y 1541 por Fernán López de Escoriaza, médico de Carlos I. Carlos Sáenz de Tejada lo dibujó para ilustrar el calendario de la Caja de Ahorros Municipal de Vitoria en los años cincuenta, y Antonio Altarriba y Pilar Albajar lo representan en la fotografía titulada Iceberg de Escoriaza Esquivel

Continuamos el recorrido bajando por la ladera este, siguiendo la ampliación urbanística de Alfonso X. Nos encontramos con la calle Cuchillería. En esta calle se ubica el Palacio de Bendaña, construido en el siglo XVI sobre el anterior palacio de los Arrieta-Maestu, en la actualidad el edificio donde se ubica el Museo de Naipes. El pintor Jesús Apellaniz realizó una vista del mismo desde la parte trasera, titulada Palacio de Bendaña y Santa María (1940). En esta calle encontramos también la Casa del Cordón, de finales del siglo XV, y denominada así por el cordón franciscano que rodea una de las puertas de entrada. Esta casa aparece en la película del director Antonio Giménez-Rico, Mañana de domingo (1966). En la Cuchillería, y también en la calle Pintorería, se rodaron escenas del corto Akixo (1988). Por su parte, la historia de la medieval calle de la Judería, en la actualidad calle Nueva dentro, ha inspirado tramas de relatos literarios como El tiempo y la promesa (1991), de Concha López Narváez, o la obra de Toti Martínez de Lezea, La calle de la Judería (1999).