Álava: escenario artístico contemporáneo

El 21 de junio de 1813 se libró en la capital alavesa la batalla de Vitoria, entre las tropas francesas que escoltaban a José Bonaparte en su huida a Francia y las tropas inglesas, españolas y portuguesas bajo el mando del Duque de Wellington. La victoria aliada provocó la retirada definitiva de las tropas francesas de España, la devolución de la corona a Fernando VI y el fin de la Guerra de la Independencia Española. Este hecho se ha recordado y conmemorado a través del tiempo en multitud de ocasiones. En el año 1819 se publica en Londres el libro Victories of the Duke of Wellington, de R. R. A. Westall, en la imprenta Rodwell and Martin, con aguatintas coloreadas a mano, y en 1840, Movements of the British Army during the war, from 1808 to 1814, en la imprenta James Wyld, Geographer to the Queen, Londres.

Tras la batalla, Ludwig van Beethoven compuso la obra sinfónica opus 91 Wellingtons Sieg (La Victoria de Wellington), Die Schlacht bei Vitoria o Siegessymphonie, que se convirtió en una de las piezas más célebres del compositor: 

 

Para conmemorar la victoria sobre los franceses se encargó la realización de un monumento en la plaza de la Virgen Blanca de Vitoria. Se realizaron distintos diseños y, finalmente, se escogió la escultura de Gabriel Borrás, que se inauguró en el año 1917.

 

Este episodio de la Guerra de la Independencia fue llevado a la gran pantalla bajo el título La espía de Castilla, del director Robert Z. Leonard. La película fue rodada en 1937 y la recreación de tan famosa batalla supone uno de los momentos culminantes de la misma. En 1985 José Luis Salinas y Aldolfo Usero crearon un cómic sobre el mismo tema titulado La batalla de Vitoria, y en el 2002 Eduardo Llinás Arjona escribe la novela El túnel de los franceses, cuyo protagonista realiza un viaje a aquella época y recorre los rincones más emblemáticos de la ciudad.

 

 

Durante aquellas primeras décadas del s. XIX se inician importantes obras de infraestructura, entre ellas, el derribo de las Cercas Bajas, la traída de aguas desde Arechavaleta y la construcción del cementerio de Santa Isabel.

Se urbanizaron las calles de la Constitución, Postas, el Prado, Portal del Rey, Portal de Castilla y San Antonio, y se mejoraron el paseo del Prado y del Mineral. También se comenzaron los paseos de La Florida y la Senda.

Al sur de la ciudad se crean espacios como la plaza de Bilbao (actual edificio de Correos) y la plaza de la Unión (General Loma). Se construyeron edificios importantes como el Teatro, actual Banco de España, la Diputación Foral y el hospital de Santiago.

 

Entre los años 1833 y 1840 estalla en España la primera guerra carlista, que tuvo una fuerte repercusión en la zona del País Vasco y Navarra. Grabados de libros como Civil war in Spain, publicado en 1837, o el de Manuel Miranda, Panorama español, crónica contemporánea, publicado en Madrid en 1942 recogen acontecimientos de esta guerra en diferentes escenarios, entre ellos, la ciudad de Vitoria.

 

Tras el paréntesis de la guerra se levantaron nuevos edificios como el Instituto (actual Parlamento Vasco) y los cuarteles. También se amplió el parque de La Florida.

 

 

A partir de la segunda mitad del siglo la ciudad fue creciendo lentamente hacia el sur, creándose un eje urbano, la actual calle Dato, para unir la plaza mayor con la estación de tren.

 

Entre 1846 y 1849 tiene lugar la segunda guerra carlista en España. Aunque el escenario del conflicto fue fundamentalmente Cataluña, se sucedieron algunos episodios en Aragón, Navarra y Guipúzcoa. Aprovechando las publicaciones del siglo XIX que documentaban estos hechos podemos encontrar lugares de Vitoria de aquella época, como por ejemplo, la fortaleza del polvorín, vigías en la catedral de Santa María, la inauguración de la estación de tren de Vitoria, o la perforación del pozo artesiano en la plaza de la Virgen Blanca, todo esto en el libro titulado La Ilustración española y americana: museo universal: periódico de ciencias, artes, literatura, industria y conocimientos útiles, publicado en la imprenta de T. Fortanet, Madrid, entre 1874 y 1877.

 

 

Estos nuevos espacios urbanos y las nuevas edificaciones pronto se convierten en objeto de representación en el arte contemporáneo. En el cementerio de Santa Isabel se desarrollan escenas de la película de Juanma Bajo Ulloa, Alas de mariposa (1991), y de la obra literaria Txantxa.Quick (2006), de Patxi Zubizarreta.

 

 

La calle principal y el centro neurálgico de la ciudad actual es la calle Dato. En esta calle se han rodado varias películas, entre ellas Suerte (1997), de Ernesto Tellería, Asesinato en febrero (2001) y Frágil (2004), y los cortometrajes Encrucijada (1998) y Premonición (2005), además de algunos momentos del videoclip de Iosu Bravo Vente conmigo (2005). En el año 2003, fue una de las localizaciones para la realización de la videoinstalación del artista Ángel Borrego Peace O'Mind. El trompetista y compositor Wynton Marsalis dedicó a la calle Dato una pieza titulada Fiesta en la calle Dato, dentro de su obra Vitoria Suite (2010), y en pintura, Patxi Ortiz ofrece una visión muy actual con las vias del nuevo tranvía de Vitoria en Paseo por Dato (2011). 

 

 

Entre las calles que conforman el conglomerado del ensanche sur de la ciudad está Postas, una calle que el pintor Victor Ugarte inmortalizó en un cuadro titulado Rincón del estanco, calle Postas (h. 1990). La calle Prado aparece en escenas de la película Llach: La revolta permanent (2006), del director Lluís Danès, y la calle General Álava, en una pintura de Juan Ramón Guerra, Vitoria (2009). Entre ambas calles se encuentra la plaza del General Loma, que aparece también en un cuadro de Patxi Ortiz, con motivo de la escultura que se ubica en ella, La Mirada de Gasteiz (2011). Otra calle céntrica de la ciudad es la calle San Prudencio, donde se rodaron escenas de las películas El sur (1983), de Víctor Erice, y Suerte (1997), y se desarrolla parte de de la novela de Patxi Zubizarreta, Estatua bat eta artista bi, en referencia a la escultura El caminante, que se encuentra en esta calle. En esta calle estaba también el antiguo Gran Cinema Vesa, actual Edificio Opera, que se ve en una escena de la película El Sur. En la calle Florida, estaban los antiguos Teatro Ideal Cinema y Teatro Albéniz; ambos se pueden contemplar gracias a las obras de Carlos Marcote, Andamios en el Ideal Cinema (1985) y Teatro Albeniz de Vitoria (1985).

 

 

Otro escenario habitual es el parque de La Florida, el enclave romántico vitoriano por excelencia. En este parque se rodaron escenas de las películas Mañana de domingo (1966), El sacamantecas (1979), La madre muerta (1993), Suerte (1997), Asesinato en febrero (2001) y Frágil (2004). El pintor vitoriano Jesús Apellaniz recogió en sus cuadros varios rincones del parque, Parque de La Florida (1950), Rincón de la Florida (1957), Arbol de otoño, La Florida (1957) y La Florida y el Canciller nevado (1960). Su hijo, Andrés Apellaniz, siguió su ejemplo con La Florida (1959). Ángel Moraza pintó en 1950 La Florida, fachada calle Ramón y Cajal y Gerardo Armesto, en la misma década, La casa de La Florida. Jorge Moreno realizó una bonita instantánea del quiosco del parque en 2007, parte de su serie titulada Vitoria-Gasteiz, y B. Duarte, en blanco y negro, Nocturno N.2 (2005).

 

 

Gran parte de los edificios de esta época han aparecido en diversos largometrajes. Entre ellos se encuentra el palacio de la Diputación, obra del arquitecto Martín Saracíbar, realizado en dos fases entre 1833 y 1828, y que encontramos en escenas de la película Frágil (2004). El hospital de Santiago Apóstol, construido entre 1804 y 1807, e inaugurado en 1820, aparece en el film Y llegó el día de la venganza (1964), y la estación de ferrocarril, de 1864, en La madre muerta (1993) y también en Frágil. Por otro lado, el videoclip del grupo  vitoriano Korroskada, Torero (1986), fue rodado en la plaza de toros de la ciudad, construída en el año 1880.