ARTIUM (2002-2012): Memoria gráfica y documental

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Marina Abramovic. Count on Us

02/02/2005 > 08/05/2005 (Sala Este Baja)

 

Artista: Marina Abramovic 

[Consultar documentación]

Comprometida y valiente, Marina Abramovic (Belgrado, 1946), es sin duda alguna, una de las artistas que mejor ha sabido establecer una perfecta simbiosis entre el arte y la vida. Su trayectoria artística y su propia experiencia vital corren en paralelo y son absolutamente indisociables. Su arriesgado e intenso trabajo en el campo de la performance y el body art (arte del cuerpo), que practica desde la década de los setenta, le han convertido en una de las artistas internacionales más significativas de las últimas décadas.

El principal territorio de creación y experimentación artística de Abramovic ha sido su cuerpo y su mente. A través de sus performances, ha llegado a explorar con coraje y pasión los límites del dolor, la resistencia física y psíquica - llegando en alguna ocasión a poner en peligro su propia vida -, el miedo, la incomunicación o la soledad, siempre en presencia de público, que ella considera como interlocutor y parte activa y fundamental de su obra. En los últimos años, la artista serbia registra sus acciones en vídeo que luego suele exhibir como videoinstalaciones, con escenografías de gran teatralidad.

Sus perfomances individuales de los primeros 70 como Rythm 0, Rythm 5, Rythm 10; las posteriores acciones realizadas con Ulay, su pareja artística y sentimental entre 1975 y 1988, entre las que destaca Relation work, Imponderabilia, la mítica The lovers; o los trabajos más recientes como Dragon heads, (1990), Balkan baroque (1997), The house with the ocean view (2002) entre otros, son una herramienta imprescindible para rastrear y comprender su singular y poderosa personalidad. Las acciones de Abramovic constituyen una verdadera radiografía de una sensibilidad intensa y emocional a la búsqueda de una profunda espiritualidad que le confiera el equilibrio vital y un estado de conciencia superior. El germen de sus ideas artísticas surge de una espiral introspectiva que le lleva a bucear, sin prejuicios ni complejos, en sus sentimientos, sus contradicciones e inseguridades, su identidad cultural, sus viajes, su percepción del arte…, en definitiva, en su experiencia de la vida. Además de este viaje interior, el trabajo de Abramovic tiene interesantes referencias multiculturales, fruto de sus estancias en lugares como los desiertos de Sahara, Thar, Gobi o Australia occidental, y de sus encuentros con monjes tibetanos, tribus africanas o aborígenes australianos, entre otros. De hecho, ella se considera como un puente entre dos mundos: “Oriente me recarga mientras que Occidente me descarga [….] voy el Este a recibir y al Oeste a dar”

Presentada por primera vez en España, la espectacular videoinstalación Count on us, que recoge una performance realizada en Belgrado en 2003, se despliega en la sala Este-Baja de ARTIUM mediante 5 grandes pantallas cuya disposición conforma una estrella de cinco puntas vista desde arriba (la estrella soviética). Count on us tiene un claro precedente en la famosa acción de 1974 Rythm 5, realizada en el Student Cultural Center de Belgrado, en la que la artista durante una hora y media, construyó con madera una gran estrella de cinco puntas y la roció con gasolina. Después, a modo de ritual la rodeó, cortándose la larga melena y las uñas, que depositó sobre los extremos en llamas. Desafiando al fuego, se adentró en el centro de la estrella, donde se tumbó hasta que tuvo que ser rescatada por unos espectadores al percatarse que debido al humo, Marina había perdido el conocimiento.

Treinta años después, Abramovic realiza nuevamente una performance en conexión con la anterior, y con aparente intencionalidad política. En una de las proyecciones aparece ella ataviada de esqueleto – clara referencia a la muerte - dirigiendo un coro de niños vestidos de negro que cantan con poco entusiasmo un himno sobre las Naciones Unidas. En la proyección de en frente, la artista, también como esqueleto, ocupa el centro de una estrella de cinco puntas, que ha formado también un grupo de niños. ¿Se refiere la imagen tal vez a la muerte del comunismo? La estrella es, desde luego, un potente elemento simbólico presente no sólo en Rhythm 5 sino también en la acción Lips Thomas, en la que grabó en su cuerpo, hasta llegar a sangrar, una estrella con las puntas invertidas para recalcar su lado más amenazante. Abramovic cuenta que este tipo de estrella estaba impresa en su partida de nacimiento, en su pasaporte, y era continuamente visible en la parafernalia propagandística del régimen de Tito. El reiterado uso que hace la artista de este icono parece que le purifica y libera, a modo de catarsis, de los fantasmas y miedos del pasado. Estas proyecciones están relacionados con otras dos en las que aparecen dos primeros planos de un niño y una niña respectivamente, que miran hacia arriba con orgullo y que, en un momento dado, cantan con tono nostálgico una canción de folklore tradicional.

Estas referencias y el propio título pueden hacer pensar erróneamente en la intencionalidad política de la obra. Count on us puede traducirse de dos formas: como "cuenta con nosotros", y también "cuenta con Estados Unidos" (US es el acrónimo de United States). Este irónico juego de palabras junto a algunas de las imágenes de las proyecciones, parecen aludir a la indiferencia, la ineficacia y el escaso peso de la comunidad internacional durante la guerra de los Balcanes. Sin embargo, la artista ha declarado en diversas entrevistas que este tipo de trabajo NO es político, simplemente, se trata de su respuesta emocional a un hecho: en este caso, el desconsuelo y la vergüenza que le produjeron los trágicos eventos vividos en su tierra natal.

Tesla, la quinta de las proyecciones de Count on us - cercana visualmente al cine de ciencia ficción de los años 20 - , es clave para comprender el trasfondo que subyace en el arte de Marina Abramovic. La artista sujeta un tubo de luz fluorescente junto a una bobina Tesla de transmisión eléctrica inalámbrica que recibe, en cierto momento, una fuerte descarga de energía. Nikola Tesla (1856-1943) fue un ingeniero croata, un auténtico genio, excéntrico y enigmático, a la vez que un pacifista convencido, que patentó más de 700 inventos como la radio, la luz fluorescente, la corriente alterna, o la bobina de Tesla. Su trabajo fue pionero con los misiles, la radiografía y los satélites y además fue precursor de la robótica y del rayo láser. Fue un verdadero visionario, injustamente olvidado por la historia. La fuerte descarga que recibe la artista en la imagen es una metáfora sobre la posible capacidad de la energía para cambiar el mundo, para trascender la política, las guerras, las naciones y sus gentes. Es la energía que Abramovic ha buscado constantemente a lo largo de su trayectoria personal y artística; una energía que ayude a desarrollar la capacidad espiritual por encima de la sensorial.

La exposición incluye además otros dos videos más que guardan relación con Count on us, la instalación principal. A la entrada de la sala se encuentra Stromboli, que recoge el rostro de la artista en plena unión con la naturaleza salvaje de esa enigmático isla mientras es acariciada por las olas de una playa. En el otro vídeo, Tesla Urm, situado a la salida, aparece una imagen que, de nuevo, nos remite a la búsqueda espiritual de la energía y el saber más allá de lo tangible.

 

Documentación asociada a la exposición

 

 FOTOS  FOLLETO   EN PRENSA

INVITACIÓN

 

 

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