ARTIUM (2002-2012): Memoria gráfica y documental

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Nos: identidad y diferencia. Javier Tudela-Raymund van Well

20/04/2005 > 20/07/2005 (Sala Este Alta)

Artistas: Javier Tudela, Raymund van Well
 

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Hasta ahora han sido muchos los artistas que han desarrollado individualmente proyectos específicos para ARTIUM, sin embargo, es esta la primera vez que de manera consciente se ha propiciado un encuentro creativo entre dos artistas de distinta procedencia y lenguajes artísticos heterogéneos. Una cita en la que los protagonistas han compartido un espacio físico, han dialogado desde su perspectiva sobre la identidad, y sobre todo, han construido un discurso individual pero convergente. El resultado de esta aventura intelectual entre un artista vasco, Javier Tudela, y un artista alemán, Raimund Van Well es Nos: Identidad y diferencia, un proyecto en el que se presentan un conjunto de instalaciones que nos desvelan espacios privados, autorretratos ideológicos que incluyen en su estructura la idea del otro, y en el que se percibe la importancia del proceso de la práctica artística en la presentación de sus obras. Por tanto, es la conciencia y noción de diferencia entre cada uno de los participantes, y la influencia del propio proceso de creación e instalación del proyecto, la que determina y matiza el acercamiento a cada artista y la lectura de sus propuestas.

Javier Tudela y Raimund Van Well crecieron en contextos geográficos diferentes y políticamente agitados; por un lado, la Euskadi de la transición, y por otro, la Alemania dividida traumáticamente en la posguerra. En ambos entornos, la conciencia de identidad despierta inquietudes y se vive con intensidad, bien por ideales separatistas, bien por afán reunificador. En cada uno de estos contextos, marcados por el cambio social y económico, y por las luchas y posicionamientos ideológicos manifiestos, las palabras identidad y diferencia pueden ser interpretadas como una provocación, o al menos, percibirse de manera ambigua y resbaladiza. Hace dos años comenzaron las primeras conversaciones entre Tudela y Van Well. Preguntas, empatías, conexiones y desencuentros entre los dos artistas irían dando forma al proyecto y convirtiendo en realidad su compromiso artístico. Sin perder la individualidad artística de cada uno y con el poso de su propia idiosincrasia, el arte ha sido una vez más el elemento vertebrador, el vehículo de comunicación capaz de transgredir fronteras físicas e ideológicas para llegar al consenso, y para construir y experimentar “un lugar común”. Los recursos desarrollados por los autores en su experiencia vital y artística para exorcizar sus propias tensiones, para descubrir sus deseos y habitar los rincones de su propia naturaleza, son los que, una vez trascendidas las identidades particulares, se han fundido y dialogado en un espacio y tiempo común.

Es en este espacio compartido donde el espectador se enfrenta a su entrada con una serie de imágenes, instalaciones, sonidos, pantallas, esculturas y objetos cotidianos; es la experiencia del encuentro, y del consenso establecido por los artistas. En su propuesta, Javier Tudela incluye objetos realizados por Van Well, imágenes sin sonido del diálogo entre ambos, o elementos que interactúan entre sí o con el espectador. Los títulos de las obras, también clarificadores - Quiero ser un artista alemán o Los músicos de Bremen -, aluden a una buscada reconstrucción de la autoría, revisando los modos de hacer y de abordar la creación artística. El título de la obra Agitar las ideas, una videoproyección que discurre en uno de los muros interiores de un precario invernadero, recoge el espíritu final de esta colaboración.

Por su parte, Raimund Van Well propone un universo de grandes estructuras verticales con imágenes impresas y objetos, que invade el espacio y se expande sin orden de manera circular, como arrastrado por una fuerza centrífuga. Estos elementos configuran una especie de sitio sagrado, cargado de memoria colectiva, aspecto que remarca a través de los diferentes objetos cotidianos y etnológicos que se exhiben. El aspecto casi circular del conjunto y la alusión del título – Carta vasca - a la identidad de este pueblo nos remiten al recinto sagrado ancestral del cromlech oteiciano. Frente al trabajo reflexivo de Tudela, con evocación a la memoria individual, Raimund propone en esta obra un territorio global en el que todos podemos incluirnos, y en el que a pesar del aparente caos reinante, impera el equilibrio y la armonía del conjunto.

El “experimento” de fundir dos identidades culturales y artísticas diferentes bajo un mismo techo se llevó hasta sus últimas consecuencias en un espacio de la sala reservado a la interacción final de los dos artistas en la fase de montaje de la exposición. El resultado supuso una incógnita hasta el momento de la inauguración, y hoy, su lectura e interpretación – nunca idéntica y siempre diferente - debe ser concluida por cada uno de los espectadores que se acerquen al museo.

 

Documentación asociada a la exposición

 FOTOS  FOLLETO

   EN PRENSA INVITACIÓNPUBLICACIÓN ARTIUM

 

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