Cuentos imaginados: el arte de la ilustración infantil

Se encuentra usted aquí

La primera mitad del siglo XX

En Europa, el siglo XX arranca con las llamadas vanguardias históricas, una serie de movimientos artísticos que buscan reinventar y renovar radicalmente el arte respecto a movimientos anteriores.

Con el nuevo siglo empieza también una época marcada por las innovaciones en la tecnología de la impresión a cuatro colores. Esto propició un auge de la acuarela y la aparición del libro como regalo o gift book. Durante los primeros años del siglo XX continúa el predominio inglés, y entre los ilustradores más notables e influyentes se encuentran Arthur Rackham, Edmund Dulac y Beatrix Potter.

Arthur Rackham (1867-1939) [1] se convirtió en un ilustrador muy popular. Fue quien empezó a obtener el máximo provecho de la impresión en color, después de los pioneros Walter Crane, Caldecott y Greenaway. Obtuvo su primer gran éxito cuando ilustró una edición de los Cuentos de Grimm en 1900. Imaginativo y detallista, puso imágenes a multitud de obras clásicas. Mientras ilustradores como Pyle o Dulac intensificaban los colores con el fin de obtener unos resultados satisfactorios al imprimir sus trabajos, Rackham eligió el camino contrario: usar colores apagados para mitigar los defectos de la impresión. Su misteriosa capacidad para dotar de vida a sus creaciones y recoger el espíritu propio de cada relato, está en el origen de la vocación profesional de muchos ilustradores posteriores.

 

 

Edmund Dulac (1882-1953) nació en Toulouse, Francia. Se fue a vivir a Inglaterra muy joven y se nacionalizó inglés. Desde que puso imágenes en 1907 a una versión de Las mil y una noches, su trabajo fue muy reclamado para ediciones de lujo. Sus ilustraciones estaban influidas por los prerrafaelitas, el arte modernista, los grabados japoneses y la miniatura persa. [2]

 

La escritora Beatrix Potter (1886-1943) [3] se considera la creadora de los primeros "clásicos" para niños. De pequeña se entretenía contemplando durante horas a los animales que tenía en su casa, estudiando su comportamiento y luego dibujándolos. Publicó en color, en 1902, El cuento de Perico el conejo travieso. Debido al éxito, continuó publicando hasta dos libros por año. En 1920 dejó de escribir. Sus extraordinarias ilustraciones son deudoras de Bewick y Caldecott.

 

Beatrix Potter es pionera de un nuevo tipo de autor-ilustrador, precedente de los álbumes ilustrados, y renovadora de las historias de animales antropomorfos que Disney popularizará años después. Potter conjuga talento para narrar, imaginación para estudiar los argumentos, capacidad de observación, calidad artística y sentido práctico. Sus cuentos son dulces y elegantes, y en ellos mezcla con gracia fantasía y realidad en un tono irónico y de comedia.

Sus argumentos provienen de las fábulas tradicionales y de la observación de sus propios animales, a los que a menudo dotaba de cualidades humanas. La novedad que aporta es la ruptura con modelos narrativos anteriores porque no usa un lenguaje infantil. Dibujaba a la acuarela todo tipo de animales. Además de conejos, ratones, raposos y cerditos, se interesó también por arañas, abejas y ciempiés, copiados de la naturaleza con minucioso detalle. Estos dibujos han influido en muchos ilustradores posteriores.

William Nicholson (1872-1949) comenzó como grabador e impresor, y posteriormente se convirtió en un famoso pintor e ilustrador. Utilizó el grabado en madera para ilustrar libros, con colores simples y dominio de las formas.

En 1899 hizo los grabados de un libro para niños, The Square Books of Animals, y las ilustraciones para la primera edición de la obra de Margery Williams Bianco, El Conejo de terciopelo. Dibujó y escribió libros que anuncian el moderno álbum ilustrado: Clever Bill (1926), y The Pirate Twins (1929).

 

Nicholson rompe la tendencia dominante de decorar toda la página que habían popularizado Walter Crane y otros ilustradores "Art Nouveau". Además, escribe el texto a mano y lo trocea en párrafos que se ajustan a la ilustración correspondiente, y así crea sentido de movimiento y de anticipación. Esa innovación, conocida como running text, supone un gran paso adelante hacia los álbumes ilustrados tal como los conocemos hoy.

A.E.H. Shepard (1879-1976) fue uno de los principales caricaturistas políticos de la revista Punch desde 1907. Su trabajo más conocido son las ilustraciones de El mundo de Puff (Winnie the Pooh) [4] de A. A. Milne, en 1926, reilustrado en color en los años cincuenta. Su estilo fresco y espontaneo, le ha convertido en uno de los ilustradores más apreciados por el público y uno de los más influyentes entre sus colegas.

 

En España, en el primer tercio del siglo XX (1900-1936) se alcanza la modernidad, y al igual que en otros países, las artes gráficas y la industria editorial experimentó un gran desarrollo. Esto favoreció la difusión de la obra de muchos artistas, entre ellos, los precursores de la ilustración de libros infantiles.

En las décadas anteriores a la Guerra Civil se aprecia en los ilustradores su vinculación con las corrientes vanguardistas de la época como el cubismo y el futurismo, a través de unas imágenes que evidencian una clara intención de educación estética para los niños. Los grandes centros de producción editorial eran Madrid y Barcelona. Entre los muchos artistas de esta época, destacaremos a tres: Salvador Bartolozzi, Joan Junceda y Lola Anglada.

El madrileño Salvador Bartolozzi (1882-1950) [5] fue uno de los dibujantes más importantes de su tiempo. Su padre trabajó en el taller de vaciado y reproducciones de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, y allí se formó como artista. Vivió unos años en el París de principios de siglo, donde se desarrolló definitivamente. Cuando volvió a España, en 1906, colaboró estrechamente con la editorial Calleja [6] durante muchos años. En 1912 ilustró una edición de las Aventuras de Pinocho. En 1925 popularizó al personaje de Collodi a través de un semanario infantil, Pinocho, donde desarrollaba historietas de una forma muy personal. En 1928 dejó de trabajar para la editorial Calleja, e inició una nueva serie de aventuras que se publicaron en el semanario Estampa hasta 1936, las Aventuras de Pipo y Pipa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Joan G. Junceda (1881-1948) fue uno de los precursores del diseño gráfico en España. Ilustró muchos clásicos juveniles como los Viajes de Gulliver y La isla del tesoro. Fue uno de los creadores de En Patufet (1904), la primera revista revista infantil en catalán, que gozó de gran popularidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lola Anglada (1893-1984) [7], escritora e ilustradora de cuentos infantiles, publicó mucho en revistas infantiles. Aprendió de Joan Llaverías a dibujar animales y plantas con mucha destreza. Entre sus obras destacan las historias de niños como En Peret (1924), Margarida (1930), Narcis (1930), y el lagarto Monsenyor Llangardaix (1929). Uno de sus trabajos más populares fue una adaptación de Alicia en el País de las Maravillas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El siglo avanza y el predominio inglés sobre la ilustración empieza a verse relegado por Estados Unidos, debido a la aparición de artistas de fuerte personalidad y formación cultural variada como Ludwig Bemelmans (1898-1962), de origen austríaco, ilustrador de los cuentos de Madeleine.

 

En Europa del Este también comienza a florecer una nueva tradición de libros infantiles. El artista del constructivismo ruso El Lissitzky (1890-1941) comenzó su carrera con ilustraciones de libros infantiles en yidis, en un esfuerzo por promover la cultura judía en Rusia.

 

En Francia, Jean de Brunhoff (1899-1937) es un destacado predecesor de los autores de álbumes ilustrados, pues es el primero que diseña un cuento dando primacía a ilustraciones amplias que ocupan casi toda la página y que van acompañadas de textos breves, con lo que consigue introducir fácilmente al lector en la narración. Es el autor de Los libros de Babar (1931), una serie de seis álbumes sobre un rey-elefante llamado Babar, de mucha popularidad y enorme influencia posterior. [8] Es el primer autor que trata temas de actualidad en un cuento para niños, pues habla de cuestiones como el gobierno, la convivencia entre los pueblos, la guerra y la paz. En ese sentido, sobrepasa los contenidos de los cuentos protagonizados por animales humanizados como los de Beatrix Potter.

 

En España, la riqueza artística alcanzada en las tres primeras décadas del siglo XX se vio truncada por el estallido de la Guerra Civil. Durante estos años las creaciones quedaron al servicio de ambos bandos, que llevaron a cabo una clara labor ideológica dirigida a la infancia y la juventud. Los años de la posguerra y la dictadura se caracterizaron por la escasez y la falta de calidad, con alguna excepción como Mercé Llimona y Juan Ferrándiz.

Mercé Llimona (1914-1997) estuvo muy influenciada por Arthur Rackham y los ilustradores ingleses de finales del siglo XIX y principios del XX. Sus ilustraciones fueron muy populares. En 1942 publicó Tic tac: las horas del día de una niña, el álbum ilustrado con que se consagró, y El muñeco de papel, un libro de gran valor histórico, considerado el mejor de sus trabajos. Además, ilustró muchos clásicos, entre ellos, una versión adaptada de Peter Pan y Wendy.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Ferrándiz (1918-1997) se especializó en cuentos infantiles y postales navideñas. Es conocido internacionalmente por la candidez de sus dibujos, generalmente representando niños en actitudes de la vida cotidiana. Ferrándiz creó una amplia colección de postales navideñas que se hicieron famosas en España en los años sesenta y que fueron reeditadas en el año 2006 en un libro recopilatorio titulado La Navidad de Ferrándiz [9]. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

____________________

[1] En Biblioteca: Rackham, Arthur. The Arthur Rackham treasury: 85 full-color illustrations. New York : Dover Publications, 2005. AR RAC-AR 2

Rackham, Arthur. Arthur Rackham: a life with illustration. London: Pavilion Books, 2010. AR RAC-AR 1

[2] En Biblioteca: Dulac, Edmund. El libro mágico de Edmund Dulac. Palma de Mallorca: José J. de Olañeta, 1987. LIT 217

[3] En Biblioteca: Potter, Beatrix. El cuento del travieso Perico y el conejito Benjamín: una aventura en pop-up. Barcelona: Beascoa; Random House Mondadori, 2008. INF 588

Potter, Beatrix. Cuentos completos. Barcelona : Beascoa, 2002. INF 216

Potter, Beatrix. El mundo de Perico el Conejo: incluye las historias de Perico el Conejo, Jeremías Peces y el gato Tomás. Barcelona : Beascoa, 2004. INF 186

[4] En Biblioteca: Shepard, Ernest H. Winnie de Puh; El rincón de Puh. Madrid: Valdemar, 2009. INF 705

Shepard, Ernst H. Winnie the Pooh's giant: lift the flap book. New York : Dutton Children's Books, 2009. INF 663

[5] En Biblioteca: Bartolozzi, Salvador. Salvador Bartolozzi: (1882-1950): dibujante castizo y cosmopolita. Madrid: Museosdemadrid. Arte Contemporáneo, 2007. AR BAR-SA 1

[6] En Biblioteca: Fernández de Córdoba y Calleja, Enrique. Saturnino Calleja y su editorial: los cuentos de Calleja y mucho más. Madrid : Ediciones de la Torre, 2006. M 1887

[7] En Biblioteca: Anglada, Lola. Exposición Lola Anglada: catálogo. [S.l : s.n.], 1973. AR ANG-LO 1

[8] En Biblioteca: Brunhoff, Jean de. Historia de Babar el elefantito. Madrid: Alfaguara Infantil, 2009. INF 717

[9] En Biblioteca: Ferrándiz, Joan. La navidad de Ferrándiz. Barcelona: Planeta, 2006. INF 702

Ferrándiz, Joan. Mantenga limpio el corazón. Barcelona: Planeta DeAgostini, 2009. INF 762

Ferrándiz, Joan. Minus y los ratoncitos. Barcelona: Planeta DeAgostini, 2009. INF 761

Ferrándiz, Joan. El urbano Ramón. Barcelona: Planeta DeAgostini, 2008. INF 760