Cuentos imaginados: el arte de la ilustración infantil

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Principios del siglo XIX: Inglaterra, Estados Unidos y Francia

 

La Época Victoriana en Inglaterra y el siglo XIX en general es el verdadero clímax de la ilustración en los libros. Debido a la industrialización e introducción de nuevas técnicas en la producción, los libros pasan de ser un artículo de lujo a poder ser consumidos por un público con menores recursos económicos y nivel cultural.

Al demostrarse el atractivo comercial de la ilustración de calidad, empiezan a proliferar los libros infantiles o toy books. El panorama seguía dominado por la ilustración en blanco y negro, pero pronto se introduce el color en las ilustraciones (en un comienzo a mano) lo que facilita la aparición del llamado picture book, que se compone en su práctica totalidad de imágenes.

Uno de los primeros libros infantiles ilustrados es El baile de la mariposa, un cuento de William Roscoe (1753-1831) con dibujos de William Mulready (1786-1863), que se publica en Londres en 1808.

Entre los ilustradores más importantes de la primera mitad del siglo XIX se encuentran H. K. Browne (1815-1882), conocido como Phizz, y George Cruikshank (1792-1878) [1]. Ambos adquirieron gran popularidad sobre todo debido a su trabajo con los cuentos de Charles Dickens. Phizz era ilustrador y grabador y supo recoger la atmósfera de los relatos de Dickens con detallismo, ingenio y espontaneidad. Cruikshank era ilustrador y caricaturista. Creó un estilo nuevo, imaginativo y con toques de humor y llegó a convertirse en el ilustrador más reclamado de su época. Era un gran profesional que adaptaba su estilo a la técnica del grabador. Su carrera profesional abarcó todo un siglo. Entre otras muchas cosas, Cruikshank ilustró también los Cuentos de los hermanos Grimm en 1820.

Edward Lear (1812-1888) era escritor y dibujante. Se crió en el seno de una familia muy numerosa, y desde niño estuvo muy familiarizado con versos infantiles y rimas cómicas. Su obra es muy extensa, pero lo que le ha dado fama son sus libros de nonsense, publicados por primera vez en 1846 bajo el título A book of nonsense. Estos consisten en una sucesión de poemas de cinco versos o limericks humorísticos y absurdos, donde abundan afirmaciones disparatadas, "palabras-maleta" y todo tipo de caprichos verbales [2].

 

En esta época destacan en Estados Unidos F.O.C. Darley (1821-1888), un ilustrador y pintor de acuarelas conocido fundamentalmente por ilustrar a grandes escritores del siglo XIX como Charles Dickens o Washington Irving. En 1848 Darley realizó los dibujos de la primera edición totalmente ilustrada del Rip Van Winkle de Dickens.

Unos años más tarde aparece Winslow Homer (1836-1910). [3] Fue aprendiz en una imprenta y en 1859 comenzó a trabajar por su cuenta. En 1873 empezó a pintar acuarelas y su trabajo derivó hacia las escenas de vida al aire libre. Llegó a ser un acuarelista excepcional y demostró tener un talento particular para captar escenas llenas de movimiento y dinamismo, de cazadores, pescadores, o marineros en acción. Algunos de sus primeros trabajos fueron ilustraciones-grabados para relatos infantiles, pero también colaboró con revistas juveniles. Su importancia se debe a la influencia que tendrá en otros ilustradores y a la identificación de su obra con el mundo de niños y jóvenes que refleja la literatura norteamericana de la época como Mujercitas y Tom Sawyer.

Aunque el centro neurálgico de la ilustración infantil en estos momentos es Inglaterra, merecen especial atención dos figuras muy importantes que aparecen en Francia: Gustav Doré y Louis Maurice Boutet de Monvel.

Gustav Doré (1833-1883) despuntó desde muy joven como un extraordinario dibujante y grabador. Sus obras ilustradas tienen un estilo barroco característico que le han consagrado como el más famoso de los ilustradores. Entre los muchos libros que ilustró están las Fábulas de La Fontaine, y las de Samaniego, los Cuentos de antaño de Charles Perrault y Gargantúa y Pantagruel, de François Rabelais. [4]

 

Louis Maurice Boutet de Monvel (1851-1913) se dio a conocer como pintor en 1874. Fue un conocido ilustrador que publicó muchos trabajos en la revista norteamericana Saint Nicholas. Puso imágenes a textos de otros escritores e ilustró sus propios libros. Su obra más conocida es Juana de Arco (1896), donde cuenta la vida de la heroína francesa con sobriedad y ajustándose a los datos históricos. Sus ilustraciones están ejecutadas a modo teatral, con un dibujo muy limpio y colores planos y suaves.

 

 

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[1] En Biblioteca: Cruikshank, George. Graphic work of George Cruikshank. New York: Dover Publications, 1979. AR CRU-GE 1

[2] En Biblioteca: Lear, Edward. El cuento de los cuatro niños que dieron la vuelta al mundo: (y algunos limericks). Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora, 2010. INF 725

Lear, Edward. Disparatario. Barcelona: Tusquets, 1984. LIT 215

[3] En Biblioteca: Winslow Homer [Vídeo]: an american original. [S.l.]: Devine Entertaiment Corporation, 2002. DVD LYN-GR 1

[4] En Biblioteca: Perrault, Charles. Cuentos de Perrault. México: Editorial Tomo, 2007. INF 712

La Fontaine, Jean de. Fábulas de La Fontaine. Edimat Libros, 2003. INF 713

Taylor Coleridge, Samuel. Una visión en dos sueños: La balada del viejo marinero ;  Kubla Kahn. México D. F. Fondo de Cultura Económica, 2005. LIT 212

Doré, Gustave. Gustave Doré: obras de la colección del Musée d'Art Moderne et Contemporain de Strasbourg. Caja Duero, 2004. AR DOR-GU 1

Rabelais, François. Gargantúa y Pantagruel. Edimat Libros, 2010. INF 724