Guernica de Picasso: historia, memoria e interpretaciones

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La ayuda de Picasso a los artistas exiliados

Aunque el apoyo de Pablo Picasso a la causa republicana durante la guerra civil española se ha comentado en numerosas ocasiones a través de la presencia de sus obras en el Pabellón español de la Exposición Internacional de 1937 celebrada en París, llevándose prácticamente todo el protagonismo el Guernica; el artista malagueño lo demostró también asumiendo el cargo como director del Museo del Prado en septiembre de 1936 y de modo más directo y decisivo ayudando a artistas, intelectuales y familiares a salir de los campos de concentración que se organizaron en Francia tras finalizar la guerra. Con esta acción directa de rescate de sus compatriotas en territorio francés y ayudandoles a partir después hacía otros países, Picasso también libró a muchos de ellos a un destino fatal en los mortiferos campos de la Alemania nazi.

El profesor e investigador del C.S.I.C. Miguel Cabañas Bravo ha sido el coordinador de los estudios más recientes y exhaustivos sobre todo lo que tiene que ver con lo artístico y político del periodo republicano y la posterior guerra civil. En su artículo Picasso y su ayuda a los artistas españoles en los campos de concentración franceses, compartido en el Congreso Internacional de la Guerra Civil española (36-39) celebrado en el 2011, Cabañas se centra en tres casos concretos, la ayuda de Picasso a los pintores: Manuel Ángeles Ortiz (1895-1984), Pedro Flores (1897-1967) y Antonio Rodríguez Luna (1910-1985). También ellos habían participado en el Pabellón republicano del 37 en París. Tal y como indica Cabañas también rescató a sus sobrinos los pintores Xabier y Josep Vilató Ruiz, sacándolos del campo de Argelés-sur-Mer, de aquí consiguió liberar también al escultor Baltasar Lobo, a Apel·les Fenosa, Antoni Clavé, Carles Fontseré, Miguel Prieto o el mismísimo Josep Renau. No solo consiguió sacarles de aquel infierno, mediante sus contactos y gastando ingentes cantidades de dinero, también les hacía llegar una mensualidad para poder vivir dignamente hasta que se instalaran y consiguieran resursos. Es importante tener en cuenta que casi todos ellos tenían además mujer e hijos a los que mantener. En el caso de los miembros del Consejo Editorial de la revista valenciana Hora de España y a la Junta de Cultura Española, los ayudó a todos.

Picasso fue sufriendo una paulatina politización que se vió aumentada de manera notable por el estallido de la guerra civil española y por la relación que comenzó también en 1936 con la concienciada artista Dora Maar.  Desde esta fecha crucial Picaso facilitó la compra de armas para la República, además de sufragar comedores infantiles que llevaron su nombre tanto en Madrid como en Barcelona. Cabañas recuerda que poco antes de que finalizará la guerra se organizó en el Ateneo de Barcelona  una conferencia dedicada al artista. La encargada de la misma fue la crítica de arte y diputada Margarita Nelken quien tituló la ponencia "La voz colectiva de Picasso" que a través del análisis de las obras del malagueño: Guernica y Sueño y Mentira de Franco trató de insuflar aliento y ánimo a unas tropas republicanas ya exhaustas y conscientes de su fatal final.

 

Juan Larrea, autor de la primera publicación razonada dedicada integramente al Guernica, comentó en el primer número de la revista España Peregrina publicado en México en 1940 por los exiliados españoles: Picasso será siempre para nosotros un símbolo primordial en este filo en el que estamos. Su triunfo actual es considerado para nosotros como nuestro.

Picasso se ganó por meritos propios este reconocimiento por parte de sus compatriotas porque su actividad continuo durante los años de la primera posguerra: formó parte del Comité de Ayuda a los Intelectuales Españoles en Francia, organización a  la que donó el 25 % de lo que sacaba de la venta de sus obras en los Estados Unidos de América; participó además en gran cantidad de muestras antifascitas, otras a favor de los niños españoles y otras para recaudar dinero y poder sacar a las gentes de los campos de concentración franceses. El peregrinaje de su mítico lienzo con el fin de recaudar fondos para los refugiados españoles también contribuyó a que el Guernica y  su autor se convirtieran en símbolos del exilio español.

 

En octubre de 1944, por la necesidad de posicionarse ante una situación como la que fue la segunda guerra mundial y la muerte de gran cantidad de amigos en los campos de concentración, como el caso de su querido Max Jacob, Picasso se afilia al partido comunista francés. Paradójicamente Estados Unidos, el país que refugiaba al Guernica, le veta la entrada a su autor por su posicionamiento político. Desde ese momento Picasso será espiado por la C.I.A.