Guernica de Picasso: historia, memoria e interpretaciones

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El papel de Dora Maar

Dora Maar,  la fotografía y el Guernica.

«El Guernica es una gran fotografía sobrenatural», José Bergamín.

La artista surrealista Dora Maar [+info] jugó un papel destacado en la elaboración del Guernica de Picasso. Además de la labor documental llevada a cabo mediante la realización de las fotografías que plasman la metamorfosis de la pintura desde su primer estadio hasta su ejecución final, Maar ejerció cierta influencia sobre Picasso y su obra, como artista comprometida y activista política. El crucial encuentro entre Dora Maar y Pablo Picasso se dio en el café parisino Café Deux Magots a principios de 1936. Este hecho será el detonante para que unos meses después se fragüe una compleja y desmesurada relación sentimental, a la par que una particular correspondencia artística donde el trabajo fotográfico y poético de Maar atrae al Picasso surrealista de los años 30. Cuando Picasso recibe el encargo de la pintura que acabará siendo el Guernica, la fotógrafa se convierte en pieza clave, convirtiendo la realización de la obra en un esfuerzo común. Maar incluso pintó algunas de las pequeñas rayas verticales que aparecen sobre el caballo en la parte central de la composición, algo anecdótico pero especialmente simbólico.

Dora Maar era además una buena conocedora de la situación política internacional y sufría una fuerte indignación por lo que estaba ocurriendo en España. Probablemente, la artista fue una importante interlocutora para Picasso a la hora de compartir sus preocupaciones por el desarrollo de la guerra civil. Todo ello subyace en los trabajos de estos años: El Rey Ubu, una de las fotografías más conocidas de la artista, sirvió a Picasso como fuente de inspiración en la figura que representa al futuro dictador en Sueño y mentira de Franco (1937).

La estrecha colaboración artística que existía entre ambos durante esos años, dio lugar a la realización de una serie de fotogramas y grabados cliché-verre. Esta técnica mixta de estética fotográfica en la que compartían sus saberes, tendrá presencia en la pintura de Picasso…

Qué el Guernica nació en un momento en el que Picasso estaba inmerso en un escenario artístico marcado por la fotografía de Dora Maar, se revela difícilmente discutible.

la placa fotográfica gira sobre su eje a mayor velocidad que las imágenes que a su alrededor se agitan para descubrir ya marchito el ramo de sorpresas sin cortar todavía pero dejando colgada en cada reencarnación la larva testigo de que a pesar de lo inconstante de los rayos de luz que golpea hasta hacerle sangre el cuerpo todo desnudo arrastrado al galope de los recuerdos ya archivados y sin dejar una sombra de duda acerca de su identidad comprimida por los cuatro costados en la fogata amplitud del péndulo de la luz que lo ilumina sosteniendo el peso todo del andamio de la esfera de colores en la fogata la amplitud del péndulo de la luz que ilumina sosteniendo el peso todo del andamio de la esfera de colores molidos toscamente en la cortina transparente de las sensaciones inadvertidas inicialmente

Pablo Picasso, 1940.

 

 

 

La mujer que llora

La presencia de Dora Maar en los trabajos que forman parte del universo del Guernica también es muy notable. La serie de plañideras o mujeres que lloran está protagonizada por la artista, ella es la portadora de todo el dolor que Picasso necesita expresar en aquel tiempo: el dolor de la guerra, el de la pérdida de su madre,...  Aunque en la tradición histórico-artística las lágrimas no tienen especial protagonismo, las pocas que se repiten, en algunas tablas flamencas, en los primitivos italianos o en la imagineria española, son bien conocidas por Picasso. Coincidiendo con estos años de nueva lectura de lo religioso por parte de algunos surrealistas, Man Ray organiza en París una exposición donde pueden observarse algunas de las dolorosas españolas que Picasso había conocido durante su infancia y juventud en la iglesias de Málaga.

La imagen de la Dolorosa de la Iglesia de los Mártires de Málaga se perdio en los años 30, algunas informaciones afirman que durante la quema de imaginería e iglesias que se dio en España en 1931, en cambio F. D. Russell asegura que fue durante la guerra civil. Sea como fuere lo que parece evidente es que regresa en 1937 a la mente de Picasso, para ser reinterpretada en el rostro de Dora Maar. Pedro de Mena refleja el realismo típico de la tradición barroca española, mostrando el dolor y el sufrimiento a modo de lágrimas en las mejillas; Picasso en cambio suma al fluido corporal la descomposición de un rostro roto por la angustia. Esta imagen de mujer sufriente esta presenta ya en los bocetos del Guernica, cristalizando de manera definitiva en la piedad de la mujer que grita a los cielos la injusta muerte de su criatura.