Guernica de Picasso: historia, memoria e interpretaciones

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Josep Lluís Sert y Luis Lacasa

Josep Lluis Sert y Luis Lacasa fueron los arquitectos oficiales del Pabellón español de la Exposición Internacional de 1937. Tuvieron la constante ayuda y colaboración del recien licenciado Antoni Bonet i Castellana y del arquitecto francés Abellá.

Realizaron un edificio de construcción moderna, claro y racional, flexible, con predominio de formas horizontales y de sensación ligera motivada por los materiales empleados. Respondiendo a las características racionalistas de los años 30, el pabellón mostraba una necesidad básica y sin alteraciones de una geometría exacta y fría. El único leve gesto de calided lo daban las líneas de color rojo de la estructura metálica pintada, la lona roja y el patio como gesto doméstico y español. Las tonalidades de grises predominaron en todo la construcción. Este aspecto, al igual que los fotomontajes adheridos a la fachada, también de similar cromatismo, fueron bien conocidos por Picasso durante la elaboración de su Guernica. Las visitas del malagueño al Pabellón durante la construcción de este, y del mismo modo, las visitas de Sert a Picasso en su taller durante la elaboración de su pintura, hablan de la correlación entre ambos escenarios y creaciones. 

Algunos de los aspectos arquitectónicos, como el levantamiento del primer piso mediante pilotis, muestran un acercamiento a los preceptos de Le Corbusier. En este aspecto es importante destacar que el jovencísimo arquitecto Antoni Bonet, trabajaba desde 1936 para el arquitecto suizo en París.  Se debe destacar que igualmente Sert y Lacasa eran buenos conocedores de la arquitectura internacional y sabían a la perfección que se hacía en cada país y por qué. El lenguaje arquitectónico que deciden emplear, tiene muchas e importantes connotaciones ideológicas y políticas. Parece ser que no se pusieron de acuerdo fácilmente, ganando la batalla en la línea estética del pabellón Sert, y en lo que a museografía y contenido se refiere, Lacasa. El motivo de tales vicisitudes fue precisamente al posicionamiento estético e ideológico de cada uno de los arquitectos. Mientras Lacasa era más partidario de la arquitectura regionalista cercana al realismo social a la española, Sert estaba más interesado en un lenguaje que recuerda, incluso más que a la arquitectura moderna del G.A.T.E.P.A.C., al primer Constructivismo Ruso, ya abandonado por la institución estalinista. Será la arquitectura de Sert la que prevalezca en el pabellón, de ahí que sea su nombre el que siempre se ha destacado. Esto no quiere decir que Lacasa estuviera fuera de la composición del proyecto sino que prevaleció un modo de hacer. También es muy importante tener en cuenta que el proyecto tuvo que adaptarse no solo al terreno y  a los árboles de los jardines del Trocadero, sino al carácter efímero, a un contenido presupuesto y a una situación excepcionalmente dramática para España.

Lo interesante del pabellón y lo que le ha encumbrado como uno de los hitos arquitectónicos de la España del siglo XX, además del alarido de dolor que representaba, es el equilibrio entre vanguardia y tradición, un hecho tantas veces resaltado en los artistas e intelectuales españoles de la época, siendo Picasso y Federico García Lorca un buen ejemplo de ello. Uno de los gestos de este pabellón que mejor muestra este maridaje, es precisamente el patio-auditorium de la planta baja, es decir la zona descubierta que compartía espacio con el Guernica, la Fuente de mercurio y la vitrina mural Poeta asesinado en Granada, dedicada al malogrado Lorca. Este patio, que albergaba las funciones, las proyecciones cinematográficas y el bar, parece revelarse como el espacio más carismático y característico del pabellón. Como explica Fernando Martín en su texto de 1982 dedicado a este asunto, el patio representa en el pabellón la esencia popular de la más arraigada idiosincrasia española.

 

La contemporánea interpretación del patio introduce este elemento de la arquitectura popular de gran parte de la península ibérica, de un modo sutil y brillante. Si además tenemos en cuenta que es en este espacio donde se represetaban las funciones teatrales es casi imposible no recordar la tradición literaria en castellano de los clásicos del Siglo de Oro, con origen en el "corral de comedias" que no dejaba de ser un patio de vecindad. Esta decisión arquitectónica de reminiscencia doméstica sugiere la doble acepción de doméstico como casa-hogar y doméstico como país-nación. Esto puede entenderse como un logro más del pabellón, que pretende crear vinculos con lo español de un modo poético, interiorizado y sin aspavientos. Precisamente en la línea de esta idea se sitúa uno de los comentarios que salio en la prensa francesa en los días posteriores a la inauguración del pabellón: "Los amantes del pintoresquismo no llegaran a satisfacerse. Quienes esperen misterioras gitanas, toreros con capotes y jóvenes arrogantes, será mejor que se marchen." Del mismo modo expresaba un periodista inglés: "El pabellón español concentra la atención del espectador crítico en su espacio interior, en contraposición de la ostentosa agresividad de los pabellones de Rusia y Alemania los cuales aparecen enfrentados." Este segundo comentario refleja también el posicionamiento ideológico de la arquitectura de Sert, indudablemente alejada del nazismo pero tambien marcando una distancia profunda con el estalinismo. Sert esta reflejando la postura democrática de la República a través de su composición arquitectónica. La relación de todas estas ideas planteadas por Sert con el Guernica de Picasso, se genera por muchos más motivos que por las conversaciones que pudieron mantener ambos al respecto. El posicionamiento ideológico de Picasso ante la obra que realizó para el pabellón, era prácticamente idéntico al de Sert. Como explica la profesora María Dolores Jiménez-Blanco en su reciente artículo "Guernica de Picasso y la Escuela de Nueva York (1939-1947)", existe en la obra icónica del malagueño una coherencia total entre fondo y forma.  Cuando Picasso recibe el encargo del gobierno su lenguaje plástico no era aceptado por los dos grandes bloques ideológicos, para el nazismo era  degenerado y para el estalinismo era burgués, elitista y complejo en su lectura. Estas ideas radicales habían llevado a descolgar, tanto en Alemania como en la U.R.S.S., todos las obras de Picasso que colgaban de sus museos. Ante esta tesitura Picasso decide realizar una pintura libre, muy alejada de los totalitarismos, podría decirse que democrática.

Al finalizar la guerra, Sert se exilia a los Estados Unidos de América, donde tendrá una carrera excelente, y Picasso envía a Nueva York su Guernica. El arquitecto Luis Lacasa vive su destierro en Moscú hasta que fallece en 1966.