Metamorfosis arquitectónica: nuevos usos culturales para viejos edificios

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Centro de Arte El Tanque, Santa Cruz de Tenerife

 

 

Uso original: antiguo tanque de petróleo de Cespa

 

 

 

 

                    

       

 

                                         

 

Uso actual: Centro Cultural El Tanque
Fecha rehabilitación: 17 julio 1997
Fecha inauguración: 1998
Arquitectos: Felipe Artengo, Fernando M. Menis y José María Rodríguez-Pastrana
Dirección: C/ Candelaria, 23 38003 Santa Cruz de Tenerife
Tel: 922 239504

 

 

 

Historia del edificio:

A lo largo de la historia, la rehabilitación de edificios para uso cultural ha sufrido muchos desaciertos. Debido a este motivo la UNESCO y el ICOM potenciaron el establecimiento de criterios de rehabilitación:

1. Valor documental del lugar donde se halla ubicado el edificio. Es decir, su posibilidad de vinculación con una célebre personalidad o un acontecimiento histórico.

2. Valor de representatividad respecto de una época o de una sociedad determinada.

3. Valor estético del edificio histórico, no sólo en sí mismo considerado, sino también en cuanto a la posibilidad de presentar en un marco atractivo las colecciones [las acciones] de un museo [o instalación].

Estos tres criterios se dan en el Espacio Cultural “El Tanque” y por lo tanto, creo que no exagero al afirmar que es el caso de una impecable readaptación de un espacio industrial, en recinto cultural, con una intervención austera y estéticamente impecable que toma conciencia de la misión del arquitecto como activo intérprete del patrimonio y asume la voluntad de convertirse, por medio de esa intervención arquitectónica, en un auténtico centro de proyección sobre su entorno social.

La obra de adaptación del Tanque para su apertura al público, de la que tanto se dijo luego, tuvo un coste de 19 millones de pesetas.

Con la apertura del Tanque ofertamos un espacio cultural muy diferente a lo habitual, tanto en su concepción, como en su tamaño.

Todas las ideas artísticas que se han desarrollado en el Tanque han cambiado la actitud inicial tanto del creador como del espectador, que intervienen activamente en el proceso dentro de la máxima libertad individual. En el Tanque puedes moverte como quieras.

Así pues el Tanque pasó a ser un paraje de arqueología industrial convertido en espacio cultural, un ejemplo más de Reciclaje industrial como el caso del Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles, la sala de exposiciones e instalaciones del Tinglado 2 de Tarragona, el posterior Matadero de Madrid, el Centro de Arte Le Magasín de Grenoble o la ampliación de la Tate Galery a la Tate Modern en una antigua fábrica de electricidad.

El proyecto se apoya en el mantenimiento del aspecto original (tanto exterior como interior) del antiguo depósito. En el interior sólo se realizó una limpieza exhaustiva y se eliminaron unos calentadores, queriendo remarcar así su aspecto de “templo”, más que el de un instrumento caduco.

Lo han definido como una “catedral [de planta centralizada]del Siglo XXI”, a lo que podríamos añadir, el parecido al deambulatorio o girola de ésta (ese lugar donde reside la parte más importante de la ceremonia), dado la flexibilidad y armonía que emana de este “espacio único”.

Es una gran extensión limitada que lo convierte en un caso ideal de espacialidad de estructura interna, que facilita la clara orientación de los visitantes en el interior, aunque paradójicamente parezca un desmesurado laberinto de pilares (50) –tramoya escenográfica-.

Así, en el interior se crea una atmósfera particular, tensa a la vez que serena, eso sí, siempre misteriosa y perturbadora. Al exterior irradia majestuosidad y omnipotencia, despertando curiosidad y desasosiego en el espectador.

La sencilla intervención realizada a este “gran dormido” ha ejercido de complemento, sin perturbar su imagen básica y por lo tanto, incidiendo en las proporciones volumétricas. Esta actuación se fundamentó en la construcción de un vestíbulo semienterrado de hormigón, pequeños aseos públicos y punto de información, donde se aprovecharon los muros de piedra existentes, tanto del basamento del depósito como el de separación de parcelas.

Desde aquí arranca una ligera pendiente que nos lleva a la rampa de acceso que se encuentra bajo las entrañas del antiguo contenedor. Así el entrar se convierte en mágico ya que se estrecha el pasillo de entrada hasta que de repente encuentras el enorme espacio interior de hierro de 20 metros de altura.

Existe una interesante y pormenorizada descripción arquitectónica realizada por Farshid Moussavi y Alejandro Zaera-Polo la cual cito a continuación:

“[...] La actuación más relevante se relaciona directamente con la necesidad de proporcionar un acceso y unos servicios a la sala, de cincuenta metros de diámetro y dieciocho de altura; razones evidentes de conservación de la extremada nitidez espacial del antiguo artefacto industrial cuya rehabilitación se propone, aconsejan desplazar aquellos elementos fuera del volumen principal del antiguo tanque; esta pequeña construcción, que ocupará el espacio residual comprendido entre la envolvente cilíndrica exterior y una de las calles interiores de la antigua residencia, resuelve su cubierta mediante azotea plana, coincidente con el nivel de la base de asentamiento del tanque.

El conjunto se complementa con una plaza exterior de ingreso, que se dispone en el interior de los muros de otro antiguo tanque de la refinería, demolido, situado junto al definitivamente recuperado. El pavimento de este espacio exterior de entrada es de lapilli rojo volcánico compactado, de cuya superficie sobresale la primitiva cimentación [En esta explanada se ubica un antiguo fínger –encontrado en un desguace cercano, utilizado con anterioridad en la antigua estación de Jet-Foil del Muelle Sur- que salva el desnivel con la calle colindante, auspiciando “la incursión en un lugar mágico”, al igual que la pequeña intervención realizada].

La cota de entrada al tanque se sitúa cuatro metros por debajo del pavimento interior del tanque. Una puerta pivotante de acero [cortén] de cinco metros de anchura facilita el acceso a un pequeño edificio desarrollado en rampa, en cuyo interior se sitúan un punto de información, una sala polivalente y los [pequeños] servicios sanitarios. La suave rampa del pavimento, junto con el techo y paredes laterales, configuran un espacio de acusa perspectiva, que proporcionan una gran profundidad visual a este espacio de acceso; desde este ámbito de entrada se accede directamente a la puerta practicada bajo la cimentación del antiguo tanque, produciéndose un espacio de altura reducida que provoca un efecto de presión sobre el visitante, previo a su definitiva entrada al interior del tanque, que se realiza a través de una segunda rampa de acero [también de la clase cortén; el acceso actúa “como un recorrido iniciático de preparación para el acceso al monumental espacio interior.

La traducción de esas funciones en términos gráficos se consigue a partir de la creación de tres elementos cuadrados, que representan: un croquis de localización del lugar, una fotografía del depósito y un logo afianzando el nombre y uso del nuevo espacio. Estos símbolos serán una constante en el diseño de la línea, variando su ubicación en ella según necesidades compositivas. La referencia visual a cada espectáculo específico se resuelve por medio de la inserción de una fotografía alusiva al evento, acentuando la función de reclamo.

El empleo del negro como fondo de la composición responde a la presencia dominante y rotunda de la oscuridad en el interior del bidón de crudo, en el que el efecto de la luz sobre la forma imprime un carácter teatral. El uso del color constituye una parte importante en la estética de la línea gráfica de “El Tanque”. Las imágenes fotográficas son siempre tratadas empleando un bitono de negro más un color que varía en cada nuevo evento.

Un espacio no convencional concede al diseñador una cierta flexibilidad, traducible en el uso de formas no habituales; el formato escogido para el cartel responde a esta licencia: una forma casi cuadrada de 48 x 52 cms. Una tipografía de palo seco, la helvética black, otorga un carácter conciso y contundente a la presencia tipográfica [...].

El tratamiento brutalista de los materiales de acabado de estos espacios de ingreso, hormigón y mampostería, acentúan el carácter ritual de este recorrido de acceso al monumental espacio interior del tanque rehabilitado.

Los materiales y los elementos constructivos utilizados en la construcción de la nueva planta son el hormigón y fragmentos de chapas [de 40 mm. de un antiguo tanque, similar al rehabilitado] y tubos metálicos procedentes del desguace de la refinería [elementos reutilizados]. La piel interior del tanque ha sido simplemente arenada pintada [se aplicó el chorro de arena].

Los requerimientos de ventilación derivados de los nuevos usos propuestos para la antigua instalación industrial se resuelven de forma natural, potenciando un efecto de tiraje entre los orificios practicados en la cubierta superior y los tubos cubiertos en su parte baja perimetral; las corrientes de convección generadas por esta doble serie de perforaciones, con las consecuentes ascendentes de aire caliente deben mostrarse suficientes para la renovación del aire en el interior del tanque”.

Conseguimos hacer compatible la forma con las performances, lo efectivo con lo afectivo y la razón con la imaginación. Solo por eso ya valió la pena. Y lo hicimos a finales de un siglo que había nacido con ruidosas toneladas de producción industrial, con turbinas, altos hornos u producciones en cadena, y que fue dando paso poco a poco a la sigilosa Internet, a las comunicaciones de vértigo y a los fríos y distantes satélites espaciales. El Tanque es hoy patrimonio de una época que tampoco conviene olvidar. (Fuente: Dulce Xerach Blog de una parlamentaria)

Actividades:

Desde su inauguración, la sala ha acogido un elevado número de espectáculos musicales, teatrales, audiovisuales, de danza, exposiciones y montajes multimedia, muchos de ellos creados de manera específica para este espacio y que han servido como muestra de las enormes posibilidades que ofrece el antiguo depósito de carburante. La sencilla y respetuosa intervención realizada al antiguo depósito de petróleo ha sido galardonada con el Premio Regional de Arquitectura Manuel Oraa y Arocha 1998 (Colegio de Arquitectos), destacada por su "brillantez y acertada disposición secuencial de los recorridos de acceso al espacio interno" así como el uso de un [lugar] de "características únicas".

Asimismo fue seleccionada en los premios IBERFAD (Barcelona) en el mismo año y premiada –distinguida– en la V Bienal de Arquitectura 1999, organizada por el Ministerio de Fomento y el Consejo Superior de Arquitectos de España. Además, se ha dado a conocer, tanto el espacio como su diseño, en ARCO (Feria Internacional de Arte Contemporáneo) desde el año 1998.

Por otro lado, la línea gráfica del Espacio Cultural "El Tanque" fue también galardonada con el premio LAUS´99 de Comunicación Municipal, convocado por la Asociación de Diseñadores Gráficos, FAD. La creadora del diseño, Cristina Saavedra, es la diseñadora gráfica del área de Cultura del Cabildo de Tenerife. El certamen es el más importante y prestigioso de cuantos se conocen en España dentro del campo de la creación audiovisual. Este mismo diseño gráfico ha sido seleccionado para una exposición que se celebra en el Museo Reina Sofía (Madrid) que lleva por título "Signos del Siglo. Cien años de Diseño Gráfico en España".

De tal manera, estamos ante la creación de un nuevo monumento urbano, con identidad propia, que da cabida a los acontecimientos culturales no convencionales, donde la multifuncionalidad y especialización, dos tendencias contrapuestas, se dan cita, además de la diversidad y polivalencia. Se convierte por esta causa, y por las enumeradas con anterioridad, en una de las "obras arquitectónicas" de mayor impacto y repercusión de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife. (Fuente: Centro de Arte El Tanque)