Metamorfosis arquitectónica: nuevos usos culturales para viejos edificios

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El "antimuseo"

Dentro de los espacios para el arte contemporáneo, merece un apartado especial el denominado kunsthalle o antimuseo. Se trata de un modelo alternativo de espacio expositivo que se aleja totalmente del concepto tradicional de museo institucional. En su mayoría, son espacios para exposiciones temporales, y no contenedores de colecciones de arte. Por ese motivo casi siempre se denominan centros de arte en lugar de museos.

Generalmente se basan en la recuperación de edificios industriales, pero en estos casos, por iniciativa de grupos de artistas, coleccionistas, aunque en ocasiones también de las administraciones públicas. Son artistas o grupos que se apartan del museo tradicional por razones diversas, tanto por la naturaleza de sus obras como por razones ideológicas. Por ello, los lugares que se buscan están apartados de los circuitos oficiales de difusión artística o del centro histórico de las ciudades. Suelen ubicarse en los barrios y en las periferias, e incluso en lugares perdidos en el paisaje. En estas experiencias prima la idea de acontecimiento puntual, efímero. Así, el cambio, el dinamismo, es lo que les caracteriza, no sólo por el tipo de obras de arte que se van sucediendo, sino también por la adaptación del espacio en relación con cada montaje o exposición. Por ello, la arquitectura juega un papel determinante.

Los primeros ejemplos de antimuseo surgen en Estados Unidos y Europa en los años setenta, asociados a tendencias artísticas como el Minimal, Conceptual, arte povera, performances, instalaciones... En un principio se trata de naves industriales, almacenes, escuelas, lofts, donde el artista posee total libertad de instalación, y donde se pretende que la intervención arquitectónica o museográfica pase desapercibida, respetando al máximo el carácter original del espacio y su estética industrial. Sin embargo, con el tiempo, el concepto original va desvirtuándose a medida que este tipo de actuaciones se institucionalizan y los espacios son reformados por arquitectos.

Los ejemplos de museos no convencionales son múltiples y se dirigen en muy diversas direcciones. Surgen al margen de la cultura oficial y reivindican nuevas interpretaciones del arte. En muchos casos no son obras de firmas conocidas, sino experimentos de jóvenes autores. Poco conocidos, no son fácilmente accesibles y consumibles, sino que siempre requieren la voluntad el esfuerzo de sus visitantes.

Existen varios ejemplos de interés que además, han ayudado a la recuperación de su entorno, tanto paisajístico en el medio rural, como industrial en las áreas urbanas.