Metamorfosis arquitectónica: nuevos usos culturales para viejos edificios

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Los primeros museos de Bellas Artes

El hecho de instalar museos en edificios ya existentes no es un fenómeno reciente. Ya desde la época del Renacimiento italiano, las grandes colecciones que se abren al público lo hacen en palacios de gran valor arquitectónico y simbólico: las colecciones capitolinas en el Palacio de los Conservadores de Roma, los Uffizi de Florencia y la colección Grimaldi de Venecia.

Más adelante, en la segunda mitad del Siglo de las Luces, en el resto de Europa se crean los primeros museos estatales, y también se recurre a edificios existentes.

España se incorpora en 1818 a esta corriente cuando Fernando VII propone albergar la colección real de pinturas en el edificio de Villanueva en el Paseo del Prado para sede de la Academia de Ciencias y del Gabinete de Historia Natural, actualmente Museo del Prado. Comienza así la tradición española de implantar museos en edificios históricos, sobre todo los de propiedad pública. Esto servía también para proteger el patrimonio arquitectónico, ya que se otorgaba al edificio un buen uso como museo y no requería grandes alteraciones en su forma.

Los edificios que se elegían eran antiguos conventos, iglesias, hospitales, castillos o palacios, siempre que gozaran preferentemente del valor de antigüedad y estuvieran situados, por lo general, en el centro de las ciudades. Esta tipología de museo ubicado en un edificio histórico se mantiene en España hasta mediados de los años 70.

Los fondos de estos museos tienen como base fundamental las colecciones reales y eclesiásticas. Entre las colecciones reales españolas destacan la de Isabel la Católica, Carlos I, Felipe II, Felipe IV, Felipe V, Carlos III o Carlos IV. La Iglesia, por su parte, acumuló a lo largo de los siglos el otro gran tesoro artístico de España, parte del cual pasa tras los procesos desamortizadores a constituir la base de los museos provinciales, de titularidad pública.

Estos museos los encontramos en casi todas las ciudades de España y adquieren, generalmente, la denominación de Museo de Bellas Artes, cuyas colecciones abarcan amplios períodos históricos, desde la Antigüedad hasta el siglo XX. Algunos ejemplos de esta tipología ordenados cronológicamente son los siguientes:

Museo de Bellas Artes de Córdoba. Desde 1862 el Museo de Bellas Artes de Córdoba se encuentra en lo que fuera el Hospital de la Caridad, creado en el último cuarto del siglo XV. Sus fondos de Bellas Artes conforman una de las grandes pinacotecas nacionales, y proceden principalmente de la desamortización de los bienes de la Iglesia, así como de depósitos públicos y legados particulares.

Museo de la Alhambra, Granada. El museo, creado en 1870, está ubicado en el ala sur de la planta baja del Palacio de Carlos V. Este palacio fue construido por el arquitecto Pedro Machuca en 1527 como residencia imperial dentro del conjunto monumental de la Alhambra.

Museo de Bellas Artes de Badajoz. El Museo de Bellas Artes se inauguró en enero de 1920 utilizando unos salones del Palacio Provincial. El crecimiento progresivo de sus fondos movió a la Diputación Provincial de Badajoz a adquirir varios de los edificios colindantes, todos ellos de finales del s. XIX.

Museo de Bellas Artes de Santander. Inaugurado en 1925. El edificio fue diseñado en 1924 por Leonardo Rucabado destinado inicialmente a ser biblioteca que albergaría el legado de libros que había donado Menéndez Pelayo a la ciudad y los fondos de la biblioteca municipal.

Museo Julio Romero de Torres, Córdoba. Tras la muerte de Julio Romero de Torres, el 10 de mayo de 1930, la familia donó al pueblo cordobés los lienzos que el artista había presentado en la exposición Iberoamericana celebrada en Sevilla el año anterior y, de esta forma, el Ayuntamiento de Córdoba se constituyó en depositario de dicho legado. El edificio que alberga dicho museo ocupa parte del antiguo Hospital de la Caridad, mandado a construir bajo el patrocinio de los Reyes Católicos hacia finales del siglo XV.

Museo San Telmo, Donostia-San Sebastián. El actual museo se halla en un antiguo convento dominico de mediados del siglo XVI, cuyo claustro y torreón fueron declarados Monumento Nacional en 1913. Tras la reforma de los arquitectos Juan Alday y Francisco Urcola se inauguró en 1932.

Museo de Cádiz. Su origen se inicia con la Desamortización de Mendizábal en 1835 y el depósito en la Academia de Bellas Artes de la ciudad de una serie de pinturas procedentes de diversos conventos exclaustrados. En 1935 se estableció definitivamente en el edificio que ocupa en la actualidad.

Museo de Bellas Artes de Álava, Vitoria-Gasteiz. El museo de Bellas Artes fue fundado en 1941 en la Casa-Hotel del conde de Dávila, un edificio erigido a comienzos del siglo XX con proyecto de los arquitectos Luque y Apraiz.

Museo de Belas Artes da Coruña. Abrió por primera vez sus puertas en 1947 teniendo por sede el antiguo edificio del Real Consulado del Mar, construcción del último tercio del siglo XVIII, y donde ha permanecido hasta 1995.

Museu Frederic Marès, Barcelona. El Ayuntamiento de Barcelona, respetando la voluntad de Marès, acordó crear el museo y emplazarlo en un palacio del s. XIII, en el barrio gótico. En 1946 se abría su primera sala y en 1948 se inauguraba oficialmente el centro.

Museo de Navarra, Pamplona. Fundado en 1956, tiene su sede en el antiguo Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia, sito en un extremo del casco antiguo de Pamplona. Del inmueble originario sólo se conserva la portada y la iglesia, ambas del siglo XVI. En 1932 el hospital fue desalojado por traslado al Hospital de Navarra, y en 1952 José Yarnoz Larrosa realizó la reforma para transformarlo en museo.

Museo Provincial de Lugo. En 1957 se instaló en el Convento de San Francisco, al que se incorporó un edificio construido expresamente para sede del museo. El plan de esta restauración se encargó a L. Pérez Barja. Tiempo después, en 1997, se inauguró una segunda y ambiciosa ampliación que corrió a cargo del arquitecto A. González Trigo.

Museu Picasso Barcelona. Desde la inauguración del museo en 1963 a la actualidad, el museo ha pasado de uno a cinco palacios de los ss. XIII-XIV, que han sufrido remodelaciones a lo largo del tiempo, las más importantes en el s. XVIII. La ampliación del Museu Picasso, impulsada y financiada por el Ayuntamiento de Barcelona, ha sido realizada en fases sucesivas por el arquitecto Jordi Garcés.

Museo de Huesca. Fue fundado formalmente en junio de 1873. En 1968, el Museo de Huesca se instaló en la antigua Universidad Sertoriana, una magnífica construcción civil barroca, anexa a los restos aún conservados del Palacio de los Reyes de Aragón.

Museo Casa Natal de Jovellanos, Gijón. Palacio tradicional asturiano de principios del siglo XVI, obra del arquitecto Gregorio García de Jove “el Viejo”. Se trata de la casa que habitó don Gaspar Melchor de Jovellanos y que existió, con algunas reformas y ampliaciones de mediados del siglo XIX y de principios del XX, hasta 1943, año en que fue adquirida por el ayuntamiento de Gijón para albergar el museo. Se inauguró en 1971.

Museo de Burgos. Se inauguró en 1973 ubicado en la Casa de Miranda, Casa de Íñigo Angulo y Casa Melgosa, tres palacios renacentistas del s. XVI.

Museu d’Art Girona. El museo está emplazado en uno de los inmuebles más significativos de la ciudad, próximo a la catedral: el Palacio Episcopal, una construcción del siglo X. En 1976 se inauguró el museo. La restauración se encargó a los arquitectos Fina y Robot, que transformaron las estancias del antiguo palacio en espacios expositivos.

Museo de Bellas Artes de Asturias, Oviedo. El museo, inaugurado el 19 mayo de 1980 a partir de la colección de arte de la extinta Diputación Provincial, se encuentra instalado en tres edificios del barrio antiguo de Oviedo: el Palacio de Velarde, del siglo XVIII, al que está unido una construcción del XX, y la Casa de Oviedo-Portal, del XVII. La colección contiene sobre todo obras de pintura y escultura de los siglos XVIII al XX.

Museu d’Art Modern Tarragona. Este edificio, en su actual estado, es fruto de la unión de tres casas antiguas de la parte alta de la ciudad. En el año 1983, la Diputación adquirió el inmueble de la calle Santa Ana, y dos años más tarde encargó al arquitecto Jaume Mutlló Pàmies el proyecto de adecuación del edificio, hasta su inauguración en 1991.