A través del graffiti: de la pared a los libros

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El graffiti en la actualidad

El graffiti siempre ha sido objeto de polémica debido en gran parte a su naturaleza vandálica. El investigador Fernando Figueroa-Saavedra* ha analizado los principales argumentos a favor y en contra de este tema.

Argumentos en contra:

 

  • El graffiti es un hábito primitivo, una actividad propia de pueblos culturalmente inferiores.

 

  • Se considera un síntoma de desequilibrio o desajuste mental, algo anormal.

 

  • Se trata de una manifestación infantil, una muestra de inmadurez o deficiencia de algunas personas.

 

  • Es un acto vandálico o de naturaleza antisocial, obra de delincuentes, seres marginales o asociales.

 

  • Sus contenidos son censurables, no aceptados por los cánones oficiales de expresión.

 

  • Genera inseguridad ciudadana, abandono o desprotección.

 

  • Provoca trastornos en el desarrollo de la actividad diaria de las ciudades.

 

  • Es una agresión contra el patrimonio cultural, especialmente el monumental.

 

  • Genera contaminación visual y es un atentado contra el medio ambiente urbano.

 

Argumentos a favor:

 

  • Es un medio de expresión terapéutico, una forma de desahogo intelectual.

 

  • Se trata de un revulsivo cultural o social que puede aportar una renovación y mejora del modelo social vigente.

 

  • Es un medio de prevención de explosiones sociales o individuales, evitando otro tipo de actos violentos.

 

  • Permite, desde la esfera marginal, el desarrollo de un cauce extraoficial de opinión e información, libre de las tendencias oficialistas.

 

  • Es un baluarte democrático, una práctica popular asociada a la libre iniciativa.

 

  • Se perfila como un medio o herramienta de autoconocimiento personal.

 

  • Su desarrollo como un medio artístico enriquece culturalmente el espacio público urbano.

 

  • A través de su práctica los individuos establecen vínculos afectivos o identificativos con el entorno o el territorio que habitan.

 

En la actualidad se puede afirmar que el graffiti está consolidado. Su presencia es cada vez más numerosa en concursos, festivales, publicaciones, exposiciones, publicidad y por supuesto, internet.

Sin embargo, este auge hace que el debate se traslade ahora al seno de la propia comunidad artística. Hay quienes opinan que, el hecho de que el fenómeno esté en gran medida aceptado por la sociedad y hasta fomentado por las propias instituciones, hace que haya perdido su verdadero sentido y que el auténtico graffiti es el que se desarrolla exclusivamente en la calle, de forma espontánea e ilegal.

*Figueroa-Saavedra, Fernando. “Estética popular y espacio urbano: el papel del graffiti, la gráfica y las intervenciones de calle en la configuración de la personalidad de barrio”. Revista de Dialectología y Tradiciones Populares. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2007. Vol. 62, n. 1 (enero-junio 2007); pp. 111-144.