Ingmar Bergman

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Biografía

Ingmar Bergman.

Nació el 14 de julio de 1918 en Upsala (Suecia). Fue el segundo hijo del matrimonio formado por un pastor luterano y una caprichosa burguesa, miembro de una acaudalada familia. Fue educado bajo una fuerte represión de la que se liberó gracias a su desarrollada imaginación. Entre los valores que le inculcaron desde pequeño están el mundo metafísico de la religión, los sentimientos de culpa, pecado y redención.

Toda su obra, de hecho, está caracterizada por la introspección, por el pesimismo de la filosofía existencialista y por el sentido de la culpa del luteranismo. Cursó estudios de literatura e historia del arte en la Universidad de Estocolmo antes de comenzar a trabajar como ayudante de producción en la Ópera Real de Estocolmo. En 1943, por el montaje de su obra La muerte de Gaspar (1942), la productora Svensk Filmindustri (SF) le contrató como guionista. A partir de este momento empieza a escribir guiones y enseguida a dirigirlos.

Entre los años 1944 y 1952 Bergman fue director artístico del Teatro Municipal de Helsinngborg, cargo que supo compaginar perfectamente con la dirección de sus primeras películas.

Sus influencias proceden de dos dramaturgos de Henrik Visen y August Strindberg, ambos mostraron a Bergman un fantástico mundo donde se manifestaban los temas q atraían enormemente su atención, una dramática, agobiante y desesperanzada atmósfera que dejará huella en el futuro director.

Su carrera puede dividirse en cuatro etapas. La primera de ellas abarca desde 1945 hasta el año 1955, fase en la que sus obras adquieren un reconocimiento internacional. En este periodo sus personajes se ven arrastrados por su propio destino más fuerte que ellos mismos. Esta etapa está caracterizada por un notable pesimismo y realismo poético francés. En los once años que dura est aépoca Bergman rodó quince de películas, entre las que cabe destacar: Crisis (Kris, 1945), La prisión (Fängelse, 1948), que tuvo gran acogida entre el público y que además contó con el apoyo de la crítica y Sueños (Kvinnodröm, 1955).

Ingmar Bergman.Con La prisión (1948) se inicia su reconocimiento internacional, que a su vez se vió favorecido por producciones como Juegos de verano (1950) y Un verano con Mónica (1952). Los lenguajes simbólicos, el uso de una cámara, la preocupación por la psique y su soledad, por una existencia biológica y la incertidumbre, inscriben su producción existencialista de entender la vida. Con la creación de Sonrisas de una noche de verano (Sommarnattenes leende, 1955) abre una nueva etapa profesional, un segundo período que durará diez años y en el que su actividad no cesa.

Su capacidad creativa hace que sea reconocido a nivel internacional. Este período se ve acotado por dos comedias pero entre ambas se hallan las producciones más trascendentes de toda su carrera, en las que refleja de forma magistral el papel que cumplía el artista en la sociedad, el miedo a la muerte y las preocupaciones religiosas.

 

Con el objetivo siempre claro y un expresionismo inmejorable crea El séptimo sello (Det sjunde inseglet, 1957), una lúgubre alegoría de la relación de la humanidad con Dios y la muerte, ambientada en la Edad Media. Con esta película logró demostrar empezó toda su altura, talento e ingenio creativo. De hecho, consiguió encajar el simbolismo y las metáforas visuales y narrativas, con habilidad e ingenio, e incluso, por paradójico que pueda parecer, hasta demostrar sentido del humor en determinadas secuencias. La película se adaptaba a toda la corriente existencialista.

Bergman empieza insistiendo en los mismos temas: la recuperación de la infancia, el sentido de la vida y la alienación de la existencia, el bien y el mal, la existencia de Dios y la angustia por su ausencia, la muerte como amenaza y como huida (suicidio), la pasión amorosa y la incomunicabilidad de la pareja.

A este periodo corresponden películas como Fresas salvajes (Smultronstället, 1957) en la que emplea narraciones superpuestas; El rostro (Ansiktet, 1958), El manantial de la doncella(Jungfrukällan, 1959)y la trilogía Como en un espejo (Sasom en spegel, 1961), Los comulgantes (Nattvardsgästerna, 1962) y El silencio (Tystnaden, 1963). 

El tercer período comienza con otra de sus grandes obras, Persona (1966) y culmina con la genial Gritos y susurros (Viskningar och rop, 1972). En esta nueva etapa trata temas como el vampirismo intelectual, la lucha contra el destino y el papel de los intelectuales en el mundo. Símbolo de esta fase son La vergüenza (Skammen, 1968), El rito (Riten, 1969), Pasión (En passion, 1969) y La carcoma (Beröringen, 1971). Cabe mencionar que durante esta etapa se hizo con uno de los cargos más importantes en el Real Teatro Dramático de Estocolmo, Teatro Nacional de Suecia.

La última etapa de su carrera se compone por un conjunto de nueve obras que realizó entre los años 1973 y 1980, año en el que decide su retirada del mundo del cine para dedicarse, como siempre lo había hecho, al teatro. Bergman en esta etapa de su carrera ya es mundialmente conocido y sus obras han recibido en numerosas ocasiones diferentes premios y reconocimientos. En este período crea su propia productora, dando lugar a series de televisión como Secretos de un matrimonio (Scener ur ett äktenskap, 1973), el rodaje de El huevo de la serpiente (Dans Schlangenei, 1977) y la producción de una película experimental como lo fue Después del ensayo (Efter repetititonen, 1984).

En su filmografía también se destacan obras de menor calidad, que recibieron una acogida muy diferente, entre las menos éxitosas se hallan: La flauta mágica (Trollflöjten, 1983), Cara a cara (Ansikte mot ansikte, 1976) o De la vida de las marionetas (Aus dem leben der marionetten, 1980). A principios de la década de los ochenta se dedicará de lleno al teatro, a la publicación de dos grandes obras literarias como Linterna mágica (1987) e Imágenes (1990) y a la realización de guiones con una fuerte carga autobiográfica.

Se consolidó como un interesante escritor y un reconocidísimo director y productor de teatro, cine, radio y televisión sueco, en definitiva, una de las figuras más reconocidas del mundo del cine escandinavo e internacional. Sus obras abarcan desde la comedia ligera al drama psicológico filosófico más profundo. En la comedia cabe destacar un tratamiento lírico del contenido sexual explícito, mientras que en sus obras dramáticas recurre constantemente a la relación de la humanidad con Dios y la muerte. En el caso de Fresas salvajes y Persona encontramos que el director se ha valido de simetrías compositivas, primeros planos y el empleo evocador de la música. En ambas películas se propone Bergman el estudio del alma humana recurriendo a los flashbacks, secuencias de sueños y visiones del pasado.

Una opinión generalizada por los críticos de cine ha sido y sigue siendo la brillante capacidad que este director posee para conseguir con la cámara los efectos buscados.

Ingmar Bergman.
 
“No soy aquél que creen que soy. No soy, tampoco, aquél que creo ser. Cuando alguien cree saber quién es, sabe en realidad muy bien que no lo sabe. Pero, si el público cree saber que sabe quién es uno, debemos dejarle creer que lo sabe; pues, si no les dejamos saber aquello que creen saber, todo el mundo estaría decepcionado y contrariado. Que la gente continúe entonces creyendo que pego a mis actores, o bien por el contrario que los dirijo con dulzura. Lo que pienso de mi mismo no tiene, en el fondo, ninguna importancia, puesto que, de todas maneras, han tomado la costumbre de considerarme como un bicho raro... Nunca he tenido necesidad de aburguesarme. Siempre he sido burgués, conservador, reaccionario, y todo lo que queráis, por otro lado, si eso os gusta... Es precisamente porque soy burgués que amo el circo, con sus caravanas y su carpa. Llevo barba como símbolo. Y me afeito como símbolo también. Hay en mí un actor abortado, y que se maquilla de forma diferente según las circunstancias. A veces mejor, a veces peor. De todas maneras una barba no es más que una mala máscara; y se oculta probablemente mucho mejor con un rostro recién afeitado…” 
 
Cahiers de cinéma. N. 85 (julio 1958).