Fernando Zóbel

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Obra en Artium

 

 A pesar del formato vertical, Adriática, de 1976, es una marina, una gran masa acuosa de azul gris en la que se aprecian apenas los suaves movimientos del agua, vaivenes de un oleaje minúsculo, reflejos de luz y sombra. O quizás sea una marina enfocada exclusivamente hacia el cielo, en la que no aparece el mar sino como reflejo, un espejismo en el que el ser humano, la tierra, los animales y las plantas han desaparecido para dejar sólo la reverberación de ese mar plomizo y claro tan característico de Venecia o de Rímini. Un fulgor: estos paisajes de Fernando Zóbel llevan a sus últimas consecuencias los postulados de Monet sobre la captura de un instante luminoso, con la diferencia de que Zóbel no se interesa tanto por el instante, como por la duración, el prolongado destello de un marco paisajístico en el que la luz, ese paradigma de inmaterialidad, construye levemente las formas.