Celebración

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La película

Los Klingenfeldt, una familia de la alta burguesía danesa, se disponen a celebrar el sesenta cumpleaños del patriarca, un hombre de trayectoria y reputación intachable. Por otra parte, es la primera vez que la familia se vuelve a encontrar al año aproximadamente de la muerte de una de las hijas del homenajeado. Poco a poco van llegando a la mansión paterna los hijos y otras familiares. En esta parte de la película se retratan a los personajes y la relación actual que mantienen.
Christian es el protagonista. Junto con su hermana gemela, la que se suicidó hace un año, es el mayor de los hermanos. Parece el más sensato de los hermanos, pero también se nos presenta ensimismado, encerrado en sí mismo.  Aparece solo andando hacia el lugar de la celebración y hablando por teléfono.  Se escucha parte de la conversación que está manteniendo: “Lo voy a hacer. Se van a quedar de piedra”. Poco después aparece un coche en el que va su hermano Michael, con su mujer y dos hijos. Michael manda bajar del coche a todos para que se monte Christian. Michael es el hermano pequeño, es un personaje agresivo. Trata a su mujer y al servicio de forma soberbia, despectiva y violenta.

Christian KlingenfeldtMichael Klingenfeldt

Tras ellos, llega a casa Helene, es la hermana pequeña. Llega en taxi. Consume cannabis mientras se insinúa al taxista y le pide que vaya más deprisa. Después nos enteraremos de que mantiene una relación con un hombre negro. Vive oponiéndose a las normas familiares.

Helene se aloja en la habitación donde se suicidó Linda, la hermana gemela de Christian. En ella encuentra una carta de Linda en la que explica por qué se suicidó. La esconde.

Comienza la celebración y Christian se levanta llamando la atención de los invitados golpeando su copa con una cuchara. Da a escoger a su padre dos discursos quien elige el de color verde. Christian afirma que se trata de el cuento de la verdad y denuncia por primera vez los abusos incestuosos a los que le sometió su padre a él y a su hermana gemela durante la infancia.

La gente guarda un incómodo silencio unos instantes, hasta que el abuelo comienza otro discurso, continuando el proceso de la celebración, como si nada hubiese sucedido. El padre, la familia, los amigos... nadie contesta a Christian.
Después, a solas, su padre le reta: “los que has dicho es muy grave ¿Llamamos a la policía?”. Christian contesta: “No me hagas caso. Son cosas mías, últimamente estoy muy cansado". Christian, alentado por el cocinero, amigo de infancia, se enfrenta a su padre por segunda vez. 

Vuelve a la mesa y de nuevo ante todos, brinda por “ el asesino de mi hermana”. Entonces el padre, indignado, se levanta y se va. Todos los invitados le siguen, en señal de apoyo. De momento Christian pierde.