La habitación

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La película

La película La habitación, del director irlandés Lenny Abrahamson, está basada en la novela Room, de Emma Donoghue. La escritora recibió en 2010 dos premios por esta obra, el galardón canadiense Rogers Writers' Trust Fiction Prize y el Irish Book Award. La película también obtuvo el reconocimiento del público especializado y fue premiada en diferentes ocasiones.

El filme gira en torno al implacable amor de una madre, ahonda en lo que esta es capaz de hacer por defender a su pequeño ante la falta de libertad. Los protagonistas son una joven llamada Joy y su hijo Jack de cinco años. Joy fue secuestrada siendo muy joven mientras caminaba por la calle y, tras dos años privada de libertad, nace Jack. Ambos viven recluidos en "habitación", en realidad una caseta de la que no pueden salir. Su único contacto con el exterior es una claraboya, por la que entra la luz del sol y la que les permite tener conciencia de que al otro lado de la puerta existe un mundo real.

Joy consigue impregnar su día a día de cierta normalidad, enseña a su hijo hábitos saludables que hacen más llevadero su cautiverio: lavarse los dientes, bañarse, peinarse, jugar, leer, descansar las horas necesarias, hacer ejercicio, etc. Jack, que acaba de cumplir los cinco años, posee una gran imaginación, su visión de la vida es reducida, por el espacio en el que ha habitado desde su nacimiento, pero comienza a planterse cuestiones que obligaran a su madre a contarle qué ocurre en sus vidas. De esta forma el niño comenzará a imaginar un mundo que todavía no ha conocido.

Joy y Jack preparan juntos la tarta de cumpleaños de este, aunque el pequeño se enfada porque no tiene velas para soplar. Para Joy supone un gran esfuerzo contarle a su hijo que no ha podido hacerse con las velas, porque, en realidad, no depende de ella comprarlas o no. Las imágenes oscuras por la escasa luz que poseen dentro de "habitación" contrastan con la actitud positiva, las sonrisas y las muestras de cariño entre ambos protagonistas. Viven recluidos pero Jack, quien desconoce la tremenda realidad, es feliz junto a su madre.

Mientras que para el pequeño Jack "habitación" es todo un universo, para su madre, "habitación" no es más que el cubículo en la que encerraron años atrás, y del que no ha podido salir, un espacio reducido en el que es sometida a los caprichos de su secuestrador. Además de la claraboya, tienen un televisor en el que Jack puede ver los dibujos animados. Estos alimentan la fantástica imaginación del pequeño, quien saluda todas las mañana al lavabo, al armario y el resto de objetos que componen su realidad diaria. Jack irradia alegría, ingenuidad e inocencia, mientras que su madre vive momentos en los que mantener la compostura le resulta imposible, entonces la desesperación se apodera de ella y algo cambia. Joy y Jack mantienen una intensa charla que cambiará sus vidas.