Louis Malle

Se encuentra usted aquí

Biografía

Nace en Thumeries, una pequeña localidad francesa, en 1932. De familia acomodada, industriales del azúcar, pasó por distintos internados católicos. Aunque comenzó a estudiar Ciencias Políticas en la Universidad de la Sorbona, su gusto por el cine le llevó al IHEC, el prestigioso Institut des Hautes Etudes Cinématographiques (Instituto de Altos Estudios Cinematográficos).

En 1955 es ayudante de Jacques Costeau en el documental El mundo del silencio, obra de divulgación científica que relata las exploraciones submarinas que realiza el investigador francés a bordo del Calypso. El mundo del silencio obtuvo la Palma de oro 1956 del Festival de Cannes, primera vez en la historia del festival que el galardón recae en un documental. También consigue un Óscar como mejor largometraje documental.

Su primer trabajo en el cine fue junto a Robert Bresson como asistente de dirección en la obra Un condenado a muerte se ha escapado (1956).

Con 25 años debuta en  solitario con el thriller Ascensor para el cadalso (1958). Es la adaptación de una novela de Noël Calef sobre una pareja de amantes que decide salir de la clandestinidad de su relación asesinando al marido de ella, jefe de él. La película tiene como protagonista a Jeanne Moreau y la música corre a cargo de Miles Davis. Sería su primera colaboración con dos actores que marcarían de forma profunda su filmografía, Jeanne Moreau, su musa, y Maurice Ronet. (Más información sobre la banda sonora de la película en Las singulares aventuras de Miles en París).

Los amantes (1958), su siguiente película, narra la infelicidad de una mujer burguesa (Jeanne Moreau) que despierta a la sexualidad después de varios años de frustraciones. Su destino se verá truncado por la aparición de un joven que simboliza las ansias de libertad de una época que desembocaría en el mayo del 68. La película causó gran revuelo. La protagonista no solo era una adúltera sino que además no era ni juzgada ni condenada. En Estados Unidos, el dueño de una sala de cine llegó a ser procesado y multado por exhibirla, aunque el Tribunal Supremo, ante el que recurrió la sentencia, anuló la sanción por no considerar que el film fuera pornográfico.

En Zazie en el metro (1960), Malle realiza una incursión en la comedia. Vemos el mundo a través de los ojos de una niña despierta e imaginativa obsesionada con ir en metro. El cineasta contrapone los aires de libertad que corrían en los 60 con las secuelas de la Segunda Guerra Mundial.

En 1963 rodó El fuego fatuo, adaptación de Le feu Follet, una novela corta escrita por Pierre Drieu La Rochelle en 1931. Tanto la novela como la película plasman las últimas jornadas en la vida de un suicida, Alain Leroy, un treintañero que acaba de salir de un centro de rehabilitación para alcohólicos y que se debate sobre el sentido de una existencia que nunca será tan maravillosa como su excitante juventud. En 2011, el danés Joachim Trier para su segundo largometraje, Oslo, 31 de agosto, se basa también en la misma novela. Esta vez estará ambientada en la capital noruega. 

Como hemos visto hasta ahora los personajes de Malle tratan de rebelarse contra su destino: una pareja de amantes que quieren asesinar al marido de ella, un alcohólico que desprecia el mundo, una mujer infiel,… El director muestra a estos personajes con sus comportamientos sin tapujos, sin condenarlos, sin transmitir ningún mensaje moral.

En 1971, Malle tocará en El soplo al corazón uno de los temas más controvertidos, el incesto. La película narra la estrecha relación entre una madre y su hijo adolescente que acabará convirtiéndose en incestuosa.  De nuevo Malle no emite juicios al respecto, y trata la relación de un modo sensible y sutil.
Años más tarde, la controversia vendría por el aspecto político. En Lacombe Lucien (1974), Malle describía el lento progreso de un joven campesino, de familia desarraigada y humilde, hacia el colaboracionismo, cerca de Toulouse. Tampoco formulaba ahí ningún tipo de juicio, no describía al joven colaboracionista como un monstruo, solo como alguien a la deriva que se equivocaba.

Tras estas últimas polémicas emigra a Estados Unidos.
La pequeña (1978), que dio a conocer a Brooke Shields, marca el comienzo de su etapa estadounidense. Protagonizada por Keith Carradine y Susan Sarandon, es la historia de una niña nacida en un burdel de Nueva Orleans, hija de prostituta y cuyo destino es empezar en ese mundo siendo aún una niña. Malle denuncia en esta película la hipocresía de las apariencias.

En Atlantic City (1980), con Burt Lancaster y Susan Sarandon, relata las desventuras de un pícaro retirado y de su vecina, en la ciudad de los casinos. Atlantic City  ganó el León de Oro en Venecia y fue candidata al Oscar de mejor dirección.

En Mi cena con André (1981), dos amigos  (Wallace Shawn y André Gregory) se reencuentran y en el curso de una cena debate sobre cómo vivir sus vidas plenamente. En el transcurso de la misma escarban en algunas de las vicisitudes existenciales que más preocupan al hombre.

En su vuelta a Francia retoma el tema nazi con Adiós muchachos (1987). Nos sitúa en un internado de la Francia ocupada donde se desarrolla la intensa amistad entre dos jóvenes, uno de ellos judío. Se trata de un alegato contundente contra la culpa de Europa en el Holocausto.

Filmó a continuación la comedia Milou en mayo (1989). En Herida (1992), que protagonizaron Jeremy Irons y Juliette Binoche, tuvo que cortar cinco segundos para que no fuera clasificada pornográfica y por tanto viera restringida su difusión en Estados Unidos. En la película retrata la vida de un alto cargo de la política británica, un conservador interpretado por Jeremy Irons, que destruye su matrimonio y su familia dejándose llevar por una pasión tardía hacia una amante muy joven que, además, es la novia de su hijo. (Entrevista a Louis Malle sobre la censura, publicada en El País).

Su último trabajo fue Vania en la calle 42 (1994), adaptación de la pieza teatral de Antón Chéjov.

Malle falleció en Beverly Hills, Los Ángeles, el 23 de noviembre de 1995, a los 63 años de edad.