El libro, testimonio cultural

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El libro electrónico

Los avances informáticos de los últimos años del siglo XX y primeros años del siglo XXI  han cambiado nuestra manera de vivir, de actuar y de relacionarnos. 
Ya en el siglo XXI nos encontramos ante un mundo totalmente global dominado por la inmediatez de la información - una información que puede ser leída en cualquier parte del mundo simultáneamente-  y por el avance y expansión de la digitalización. La informática e internet propician una sociedad basada en el conocimiento.

 

 

Pero la persona deja de ser una mera receptora de información, consumidora sedentaria de los medios tradicionales, y adopta un papel activo frente una oferta completa y heterogénea de contenidos que ella misma puede seleccionar según sus necesidades. Tal y como señala Luis Collado, director de Google Play Books en un artículo publicado en Deia “Antes, la cultura que estaba en los libros tenía una visibilidad reducida. Ahora con nuestro teléfono móvil tenemos acceso a un volumen de contenidos que era impensable”. 

 

 

 

Desde comienzos del siglo XXI, los teléfonos móviles han adquirido una prioridad en la vida cotidiana de las personas debido a su funcionabilidad, que va mucho más allá de limitarse a ser solo un dispositivo inalámbrico electrónico para acceder y utilizar los servicios de la red de la telefonía móvil, en su evolución han dado en denominarse teléfonos inteligentes, con mayores prestaciones de servicios para facilitar la vida moderna.

La tecnología de la imprenta ha ido evolucionado para adaptarse a los nuevos retos mejorando la calidad de reproducción de textos e imágenes y reduciendo los costes de producción significativamente  para adaptarse a las nuevas necesidades de comunicación.  Tal y como señala Alfredo Medina Chemor  en "Retos y Oportunidades en la imprenta del siglo XXI",  "En la actualidad las necesidades de impresión han cambiado de grandes tirajes para mercados masivos a tirajes cada vez más cortos orientados a mercados mucho más específicos. En la industria editorial la impresión bajo demanda permite que un solo ejemplar de un título de libro sea impreso después de que el cliente haga su pedido por internet".

Todos los medios de comunicación están en medio de una revolución tecnológica. Los grandes  periódicos  y revistas han reducido sus tirajes de prensa, principalmente porque el medio digital permite mucho mayor inmediatez de la información, es decir la noticia de ayer, hoy es casi obsoleta, y también porque gran parte de la información tradicional de un diario se consigue gratuitamente en la red. Vivimos en un mundo digital dominado por el teléfono móvil. La gente lee las noticias mientras camina por la calle, mientras espera el autobús, mientras hace cola en el supermercado... La mayoría de las personas, y especialmente las más jóvenes, reciben la información de manera digital y a través de las redes sociales.

Según datos recogidos por Jorge Batista Prats en el artículo "El desplome de la prensa de papel", en 2006, la suma de difusión diaria de El País, El Mundo, ABC y La Razón se situaba en torno a los 1.900.000 periódicos. En 2016, estaba en torno a los 500.000.
Pero si la red le ha quitado lectores a las versiones impresas de los diarios, también les ha dado mayor número de visitantes a sus sitios.
Según recoge el artículo citado, The New York Times, con una difusión de lunes a sábado de cerca de un millón de ejemplares, tiene 22 millones de usuarios únicos por mes en internet dentro de los Estados Unidos. The Guardian vende unas 300.000 copias por día en el Reino Unido pero su edición electrónica es vista por cerca de 36 millones de personas en todo el mundo. The Times de Londres tiene 673.000 compradores por día y 21 millones de visitas por mes.

La televisión abierta, por ejemplo, pierde espectadores a gran velocidad frente al consumo de televisión online.  Son los más jóvenes los que lideran la caída pero el trasvase de espectadores afecta a todas las edades. El aparato de televisión ha dejado de ser imprescindible y los smartphones, las tabletas o los portátiles permiten acceder a series, películas o programas deportivos.

EL LIBRO ELECTRÓNICO

El libro electrónico supone una revolución comparable al que supuso la aparición de la imprenta frente al manuscrito. Una vez más la irrupción de un nuevo formato trae consigo cambios en los hábitos de lectura y en los factores asociados a ella.

La verdad es que los libros electrónicos existen desde que los libros se editan con ordenadores pero no se publicaban en este formato.  El principal problema era leer dichos libros en los monitores de esa época, cuya resolución y calidad no eran suficientes como para leer documentos cómodamente y sin que la vista sufriese por ello.
La mejora en las pantallas de ordenador popularizó la aparición de documentos en formato digital que además se distribuían por red: correo electrónico, webs,...  La gente empezó a leer en pantalla y a no imprimir los documentos que le llegaban.
A finales del siglo XX, existían muchos dispositivos que podían ser utilizados como lector de libros electrónicos: PC, PDA, portátiles, y en general cualquier dispositivo que tuviera pantalla y memoria.

Sin embargo, en la primera década del siglo XXI comenzaron a aparecer dispositivos cuya función era servir exclusivamente para la lectura de libros electrónicos. Es decir, dispositivos móviles con bajo consumo de energía para permitir lecturas prolongadas sin necesidad de recarga, pantallas con dimensiones suficientes para mostrar documentos tradicionales y alto nivel de contraste incluso a plena luz del día.

Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), el término “libro electrónico” tiene  dos acepciones:

1. Dispositivo electrónico que permite almacenar, reproducir y leer libros.
2. Libro en formato adecuado para leerse en ese dispositivo.

 

Inicialmente los libros electrónicos se regían por las características del libro impreso: narración lineal y estaba compuesto principalmente por texto e imágenes estáticas. Empezaron siendo la digitalización de los libros impresos.  Eran considerados electrónicos únicamente por estar en un soporte digital: CD, DVD, etc.

 

En 1971, a un joven estudiante de la Universidad de Illinois llamado Michael Hart le fueron asignadas algunas horas de uso de la computadora universitaria para trabajo de investigación. Hart supuso que el gran valor de las computadoras no estaba solo en su poder de procesar números, sino en su capacidad para almacenar, recuperar y buscar texto. E inicia su proyecto de digitalización de libros impresos: el proyecto Gutenberg.

Hoy es considerada como la biblioteca digital más antigua del mundo y las colecciones que alberga son en su mayoría de dominio público, un formato libre y abierto que se pueda utilizar en cualquier equipo.
Según palabras de Hart: “Quería fomentar la creación y distribución de los libros electrónicos. Proporcionar la mayor cantidad de libros en varios formatos como sea posible para el mundo entero, para que los lean en tantos idiomas como sea posible”.

 

 

Según Jane Camargo en “El libro electrónico: La industria editorial en la era de la revolución digital”, “Con las nuevas tecnologías el libro electrónico ha encontrado la forma de mejorar a sus antepasados: interconectar unos con otros, incorporarle elementos incapaces de estar contenidos en un libro impreso (por ejemplo audio y vídeo), obtener rápidamente fragmentos, almacenar y trasladar gran cantidad de ellos de un lugar a otro, y permitirle a los lectores intervenir en la trama del libro (por ejemplo, los lectores a través de un foro en una página web pueden cambiar la historia de las obras)". Es decir,  “el libro electrónico es concebido inicialmente como la digitalización de los libros impresos y termina siendo, en la actualidad, un hipermedia (hipertexto y multimedia), que por su complejidad son obras en colaboración en las que participan diferentes profesionales (músicos, escritores, editor, diseñadores, ilustradores, entre otros) especializados en las distintas partes que componen un libro electrónico hipermedia”.

 

 

En 1981 sale a la venta el primer libro electrónico: Random House’s Electronic Dictionary. Pero fue en marzo de 2001 cuando el libro digital experimentó su máxima expansión gracias al novelista Stephen King, quien lanzó al mercado a través de la red su novela Riding the Bullet.
La obra, en apenas 48 horas, vendió más de medio millón de copias, al precio de dos dólares y medio la copia.

 

 

 

 

 

En el año 2002 aparece la tinta electrónica, una tecnología en blanco y negro con diferentes escalas de grises, que no tiene retroiluminación y que por tanto no cansa la vista. Las últimas investigaciones se dirigen a conseguir un sistema de tinta electrónica a color que permita presentar libros electrónicos a color. Las ventajas de usar pantallas con tinta electrónica son: no cansa la vista, consume poca energía, mayor duración de la batería, permite hacer dispositivos finos y de poco peso.

A partir del año 2007 se abre un nuevo periodo en la historia del libro electrónico con la consolidación en el mercado digital de plataformas globales de venta online: Amazon, Google, Apple Store,… Ese mismo año, la librería más grande del mundo, Amazon, sacó al mercado su primer dispositivo de lectura, Kindle, que utilizaba tinta electrónica. Tres años después, Apple lanzó el iPad y comenzó a vender también libros digitales.

 

Amazon popularizó el libro electrónico con una plataforma de ventas. Comenzó a ofrecer un catálogo de libros online de distintas editoriales. La persona interesada podía buscar con suma facilidad dentro de la oferta. Su llegada generó dificultades a las librerías, pero no por el e-book, sino por la capacidad de vender puerta a puerta con una logística espectacular y la posibilidad de vender libros a precios muy bajos.

 

 

 

Surge una nueva forma de leer el sistema de lectura digital por suscripción, pueden leer lo que quieras a cambio de una cuota mensual.

  • Acceso a un extenso y variado catálogo de libros que incluye novedades editoriales.
  • Tarifa plana por una cuota mensual asequible, acceso ilimitado al catálogo.
  • Lectura en la nube, sin necesidad de descargas.
  • Lectura sincronizada en distintos dispositivos.
  • Lectura social: compartir lecturas y opiniones.
  • Lectura con y sin conexión a internet.

(Más información sobre las plataformas de suscripción en España en "Del libro “a la carta” al “all you can read”, un repaso por las plataformas de suscripción en España")

Se ha pasado de un paradigma analógico a uno digital. De un paradigma analógico, que giraba en torno a la producción en masa, al almacenamiento físico y a la venta en librerías a un paradigma digital que gira en torno a internet, donde los objetos se producen a petición y  no se almacenan. Las nuevas tecnologías y dispositivos representan  este cambio de paradigma.

Lectura

Nuestra forma de leer libros está cambiando a medida que leemos libros electrónicos. La herramienta que utilizamos para leer y para escribir nos condiciona. Cada soporte va a asumir unas características de lectura.

Numerosos estudios indican que el comportamiento lector basado en la pantalla se realiza en forma de exploración, de escaneo, no se realiza una lectura lineal, sino centrada en la búsqueda de palabras clave. Se trataría de la lectura de páginas webs. Este tipo de lectura se asemeja a la que hacemos cuando pasamos páginas de algún periódico o revista en papel.

Pero, ¿qué sucede cuando leemos libros?

Cuando nos ponemos delante de un libro, tenemos una lectura lineal, reflexiva y en profundidad.

La mayor diferencia entre el libro electrónico y el libro tradicional se estableció  al incorporarse al electrónico los hipervínculos y lo audiovisual. Ya no se trata solo de leer sino también de navegar. Nuestra atención se ve fracturada por estos hipervínculos. El hipervínculo no sólo nos guía a obras relacionadas o complementarias sino que nos incitan a pulsarlos. Es decir, se rompe la lectura lineal. La cacofonía de estímulos que ofrece internet es muy estimulante a nivel intelectual, pero, a la vez, disminuye nuestra cuota de concentración y nuestra paciencia para profundizar en temas complejos.

Se advierte que esta nueva forma de leer puede terminar afectando a los tipos de libros que publicarán las editoriales. Se tenderá a publicar más libros ligeros que lecturas farragosas. La literatura tenderá a ser accesible a fin de que el lector no pierda el hilo.

 

Ventajas del libro digital:

  • No ocupan espacio físico.
  • Aunque se pierda el dispositivo pueden conservarse en un archivo.
  • Los libros son más baratos.
  • No existe impresión, lo que permite disponer con mayor rapidez de libros sobre temas de actualidad y, además, son fácilmente actualizables.
  • Pueden ser entregados casi al instante y se tiene una gran oferta en internet.
  • No tienen ediciones agotadas,el libro está siempre disponible y a nivel global.
  • Facilita el acceso a la lectura para personas con deficiencias visuales, y hay algunos lectores de libros electrócnicos que están diseñados especialmente para estas personas. De cualquier modo, todos permiten mostrar el texto en diversos tamaños de letra y algunos reproducen audiolibros.
  • Se puede buscar una palabra o frase instantáneamente; asimismo, la mayoría de los lectores de libros tienen diccionarios incorporados o permiten incorporarlos, y se pueden instalar otros diccionarios si se lee en diferentes idiomas. También tienen hipervínculos para buscar información adicional.
  • Socializan la lectura, pues fácilmente se comparten citas a través de Facebook, Twitter y otras redes.
  • Son portátiles, pesan muy poco.

Desventajas del libro digital:

  • Los libros electrónicos necesitan de un ordenador y también de una conexión a internet para comprar los libros.
  • El lector de libros electrónicos se puede estropear, es un equipo electrónico y como tal puede averiarse.
  • Requiere un conocimiento mínimo en tecnología. La persona que lo use necesitará ser capaz de conectarse a internet, buscar un libro, descargarlo y pasarlo al lector.
  • Los libros electrónicos no tienen olor y se pierde el tacto del papel. 
  • Los digitales pueden tener más facilidad de piratería.
  • Muchos autores y editores tienen temor de la pérdida de control comercial de la obra por las copias no autorizadas.
  • Supone un gasto inicial elevado. 
  • No todos los libros se han digitalizado. Hay ediciones antiguas o libros que ya se han descatalogado que no se pueden leer en el lector de libros digitales. 

 

¿Qué consecuencias tiene la irrupción del digital para el libro impreso?
Aunque la irrupción de los nuevos dispositivos electrónicos en la industria del libro hizo presagiar la desaparición del papel en un plazo relativamente corto, los datos de consumo de los últimos años indican la fortaleza del soporte tradicional.
Entre los años 2009 y 2013 se produjo un notable crecimiento del mercado del libro digital a nivel internacional, motivado principalmente por el salto de los primeros lectores a este formato  y las primeras campañas mediáticas.

  • A mediados de 2009 las ventas de libros electrónicos en Amazon, la compañía estadounidense de comercio electrónico, habían alcanzado un tercio de los resultados de los libros impresos. En diciembre de 2010 las ventas de libros electrónicos en la plataforma habían superado a las de los libros impresos.
  • En 2010 se vendieron en el mundo 17 millones de dispositivos de formato tableta, y casi el 90 % fueron iPads de Apple. Se vendieron 11 millones de lectores de libros electrónicos, de los que el 41,5 % fueron Kindles de Amazon.
  • En el año 2011 las ventas de libro electrónico se incrementaron en Estados Unidos un 201%.

Analizamos los las últimas cifras recogidas en el artículo de Ernest Arlós publicado en El Periódico  “El 'e-book' se queda lejos del 'sorpasso'” en junio de 2016.

El ‘Global eBook. A report of market trands and developments’ indica una estabilización del formato del libro digital. Esta estabilización deja a EEUU y Reino Unido, los pioneros en la adopción del libro electrónico, justo por debajo de la cuota de  mercado del 30%. En los países donde hay la cuota de mercado es más baja -Alemania con un 4,3%, España con un 5%, Francia con un 5,7%, Italia con un 3,4%-, el crecimiento aún no se ha detenido. Estas cifras se refieren al total del mercado editorial, incluyendo el libro de texto y otros sectores donde la presencia de lo digital aún es testimonial.
En EEUU, Nielsen, una de las fuentes líderes en información de mercado, señala que tras llegar el libro electrónico en el 2013 a un 28% de la cota de mercado en apenas cinco años, en el 2015, se había quedado en el 24%. Según un estudio publicado en la revista The Bookseller, los cinco grandes grupos editoriales de Reino Unido vieron por primera vez en el año 2015 un descenso en las ventas del libro electrónico, con una caída del 2,4%, tras el crecimiento del 15% del año anterior.

Esta caída de las ventas de los libros electrónicos señalada tiene que ver con la subida de precios digitales.  Los nuevos contratos que han firmado los grandes grupos editoriales han supuesto un aumento del precio  libro digital.

Estas cifras oficiales contabilizan solo los grandes grupos editoriales. Hay otros estudios que aseguran que estas cifras no son exactas y  que frente al descenso de ventas del libro electrónico publicado por el sector editorial se está produciendo un aumento de compras de libros autopublicados. El libro autopublicado suma el 22% del mercado editorial británico, mientras que en EEUU el 37% de los e-book no tienen registro ISBN.


Esta línea de evolución se refleja también en el caso del Estado español, donde la venta de libros digitales (excluidos libros de texto, académicos, técnicos y auto-publicados), según los datos de Libranda, en 2015 generó 30 millones de euros, un 16,9% más que en el año anterior, mientras el papel (excluidos libros académicos, técnicos y autoeditados) alcanzó los 900 millones. Con estas cifras, la cuota de mercado del e-book en España se sitúa a por debajo de un 5%.  Por otro lado, en el mercado hispano el aumento de ventas online de las editoriales independientes y la autoedición también obligaría a corregir las cifras al alza. Por último hay que añadir las estimaciones de la piratería. En este sentido, el último estudio de consumo de contenidos digitales del Observatorio de la Piratería señala que el 15% admitía en el año 2015 leer libros electrónicos pirateados, frente al 11% del 2014.


Con todos estos datos se tiende a llegar a la conclusión de  que las ventas de contenidos digitales siguen creciendo de forma sostenida año a año, pero sin grandes aspavientos. Si bien este crecimiento no se refiere a lo que se considera sector editorial tradicional, sino a los contenidos autoeditados, non traditonal publishing. El principal motivo del trasvase de compra de contenidos publicados por el sector editorial a contenidos autoeditados es el precio.

Es de suponer que el libro impreso tradicional convivirá con el electrónico.