El libro, testimonio cultural

Se encuentra usted aquí

Evolución del libro impreso

El período comprendido por los siglos XVI, XVII y XVIII se caracterizó por los importantes acontecimientos que tuvieron lugar y que también influyeron en la evolución del libro: la Reforma de Lutero, la Contrarreforma iniciada en el Concilio de Trento y la Ilustración, movimiento cultural europeo del siglo XVIII.

Según Engelsing, hasta 1750, los que leían lo hacían “intensivamente” –tenían pocos libros, muchos de ellos devocionales, los leían muchas veces, unas veces en silencio, otras en voz alta -; pero a finales del XVIII se empezó a leer “extensivamente” –nada más acabar un libro se pasa al siguiente, la lectura empieza a ser solitaria, introspectiva y se deja de leer en voz alta -.

Por otro lado, durante esos años, se empezó a publicar principalmente en lenguas vernáculas.

La tirada media de los libros no pasó de 1.000 ejemplares hasta mediados del siglo XVI. En el siglo XVII oscilaba entre 2.000 y 3.000. Hacia 1775 se publicaban al año en Francia 4.000 títulos, entre legales y clandestinos. La mayoría tenían tiradas modestas, pero algunos se convirtieron en grandes éxitos. No obstante, los libros seguían siendo caros, casi un objeto de lujo.

 

Este óleo del pintor flamenco Léonard Defrance, realizado en 1780, muestra el ajetreo que había a la entrada de una librería de la ciudad de Lieja (Bélgica). La obra pretende transmitir el mensaje de que gracias a los libros se habían difundido ideas modernas, como la tolerancia religiosa que acababa de decretar el emperador José II.
En primer plano en el centro, un ministro protestante y un sacerdote católico se dan la mano. En la librería, en la pared de la fachada, hay carteles de libros de autores como D'Alembert, Rousseau, Montesquieu... También aparece el edicto del emperador José II proclamando la libertad de culto "Mandatum Tolerantiae".