El libro, testimonio cultural

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Origen

El libro, protagonista y testigo indispensable de la historia en su sentido más amplio, ha evolucionado al son de los diferentes acontecimientos sociales, políticos, artísticos, ideológicos, entre otros. La historia de nuestra cultura se caracteriza por la evolución y los cambios que no solo no "entierran" ideas, sino que las transforman en nuevos planteamientos.

Recuerda Magda Polo Pujadas en su artículo "El libro como obra de arte y como documento especial" que "[...] Cuando Deleuze y Guattari afirmaban, en 1976, cuando se publicó Rhizome, que el libro no estaba muerto es porque en las segundas vanguardias artísticas se habló en los escenarios de muchos movimientos de la muerte del libro aprovechando ese "objeto de deseo, contenedor de ideas y conocimiento" para transformarlo, precisamente, en arte". Por lo tanto, la idea de libro, como tradicionalmente se había entendido, no 'moría', tan solo se estaba transformando.

Los libros de artista cuentan con numerosos precedentes, las obras de los poetas Guillaume Apollinaire y Stéphane Mallarmé, La boîte verte (1934) o la Boîte-en-valise (1936) de Marcel Duchamp, Libros ilegibles y Prelibros (1950) del italiano Bruno Munari, entre otras muchas. Estas creaciones se convirtieron en un instrumento de ruptura e innovación en el panorama artístico, y estaban vinculadas a la ruptura del texto y de la página tradicional.

“Todo lo importante que he hecho podría entrar en una pequeña valija”, afirmó el artista francés Marcel Duchamp en una ocasión, y así entre 1936 y 1941 materializó su propio museo personal. En su caja-maleta, Boîte-en-valise, recopiló una serie de miniaturas y muestras de toda su obra (ready made, textos humorísticos, objetos, etc.); sesenta y nueve reproducciones entre las cuales hay tres réplicas en miniatura de ready-mades y un pequeño Gran vidrio de celuloide. "Un museo portátil, una minirretrospectiva que abre nuevos horizontes ante la idea de exposición". Isabella Rivers afirma que con esta obra "propuso un concepto de libro de arte que abrió las puertas a un campo de experimentación infinito, tanto físicamente como conceptualmente". El artista creó aproximadamente trescientas versiones de la Caja, siete ediciones distintas que se dilataron en el tiempo, entre 1941 y 1968.

Explica Polo Pujadas, que ante "el ocaso" del libro tradicional, surgen dos nuevos conceptos, el de "libro de artista" y el de "libro objeto". Los estudiosos de la historia del libro, como apunta Polo, coinciden en ubicar el origen del "libro de artista" en la década de los años sesenta con el conceptualismo, señalando sus dos objetivos fundamentales: por un lado, la democratización del arte que se valía del uso de un medio de difusión de masas para llegar al público, y, por otro, promover cambios sociales entendiendo el libro de artista como elemento transformador de la realidad. La experta Anne Moeglin-Delcroix perfila dos tendencias: la noerteamericana y la europea, ambas con sus respectivos representantes, los artistas Edward Ruscha y Dieter Roth.

El estadounidense, Edward Ruscha, publicó libros basados en fotografías sin texto como su primer libro de artista,Twenty-six Gasoline Stations, en 1963. Este fue considerado el primer libro de artista moderno. Magda Polo continúa en su artículo "[...] marca el inicio de una reconstrucción del libro a partir de la mirada fotográfica que le permite jugar con la linealidad y temporalidad de la forma del libro. Se circula por el libro de manera horizontal tal y como si estuviéramos en un coche y pasáramos por delante de 20 gasolineras. La forma del libro, una forma tradicional, se convierte en el objeto del arte. [...] Otro aspecto que inaugura Ruscha es el hecho de imprimir un libro de "fotografías" en un papel y materiales de impresión masiva para democratizar el arte". La importancia de esta obra venía dada por ser la primera vez que un libro eliminaba su parte literaria para mostrar una serie de fotografías que introducían el concepto de trayecto-recorrido.

Años más tarde, en 1966, y en la misma línea publicaría Every building on the Sunset Strip, una tirada de 1.000 ejemplares desplegables en acordeón.

 

Dieter Roth fue un artista innovador estrechamente vinculado a los movimientos Fluxus, la Poesía Concreta, el Pop Art y el Arte Conceptual. El grueso de su obra se caracteriza por el empleo de diversos formatos como la escultura, poesía, obra gráfica, libros de artista o pintura, entre otros. Utilizó un amplio abanico de medios no convencionales, como el material biodegradable o los alimentos por ejemplo. Precursor del libro-objeto, cabe destacar su obra Literaturwurts (1961-1967), en la que empleó libros y revistas alemanas, que tras ponerlas a remojo embutía a modo de "salchichas literarias" o "salchichas libro" que se consolidaron como precursoras de obras posteriores en las que se usaron alimentos como medio. Estos salchichones fabricados con pasta de papel eran más alimento del espíritu que del cuerpo.

 

A lo largo de la década de los años setenta y ochenta, ante el éxito obtenido entre los creadores plásticos, surgirán compañías concretas que se dedicaron a la  venta y distribución de los libros de artista en Estados Unidos. Una muestra más de la buena acogida fue la proliferación de exposiciones impulsadas y organizadas desde los distintos centros, bibliotecas, galerías y museos de arte. A finales de los años setenta el libro comienza a tener un perfil muy destacado, se trata de objetos con aspecto de libro y esculturas-libro. A lo largo de la década de los ochenta, se continúa con el libro escultura, con escalas superiores, y que además forman parte de instalaciones. La evolución del libro de artista se extendió a la forma electrónica, CD-Rom, hipertexto, etc. Es a partir de la década de los años ochenta cuando las nuevas generaciones de artistas multimedia, atraídos por las posibilidades que brinda el libro de artista, comienzan su incursión en este campo superando la barrera que hasta ese momento existía entre el arte y el diseño.

El libro de artista se ha consolidado como una forma de arte esencial que nació en pleno siglo XX, cuya presencia se mantuvo en todos los movimientos artísticos importantes, especialmente en los grupos de vanguardia experimentales, y que ha evolucionado como un género autónomo en pleno siglo XXI. Como Isabella Rivers afirma, en su artículo "El libro de artista, entre el mundo de la edición y el galerismo", "[...] El libro es un territorio artístico que reivindica su espacio en el mundo del arte contemporáneo, aunque su difusión va más allá del circuito convencional del arte". Para Rivers una de las cuestiones más importantes es el acercamiento del artista a un cada vez más extenso público. El libro de artista se configura como la herramienta perfecta para ello, es su adpatabilidad la que permite una "comunicación más íntima".