El libro, testimonio cultural

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Rollo de papiro o pergamino

EGIPTO

La cultura egipcia fue la primera que contó con un soporte, el papiro, que tenía algunas características del posterior papel como: su ligereza, aspecto exterior, flexibilidad, capacidad de absorción, etc. 

La planta de la que se obtenía el papiro (Cyperus papyrus) era muy abundante en todo el territorio egipcio. La planta era cortada en pequeñas tiras que maceradas y engomadas formaban los famosos rollos de papiro egipcio de 20 a 40 m. de longitud. El tallo de esta planta se cortaba en tiras finas que se disponían en capas que se iban superponiendo, se encolaban, se secaban al sol y se pulían hasta formar una especie de tejido. Después se pegaban en largas fajas con las que se formaban los rollos. La adherencia entre las capas era sumamente resistente, como lo demuestran las hojas de papiro que se conservan en la actualidad y que todavía permanecen unidas.
El papiro era un material muy flexible que permitía ser enrollado fácilmente. Para manejar mejor los rollos y facilitar su almacenamiento y preservación se les pegaba al final de la última hoja un cilindro de madera, hueso o marfil y alrededor de él se envolvía la tira. En principio se escribía por una sola cara y para leerlo era preciso desenrollarlo. Todos estos papiros se conservaban en vasijas de barro, cajas de madera, estuches de cuero, etc. o simplemente se acumulaban en archivos o bibliotecas situados en templos o palacios. La mayor parte de los papiros se han conservado gracias a la costumbre religiosa de depositarlos en las tumbas.

Para escribir, en Egipto, utilizaban herramientas construidas con caña. Las cañas eran cortadas de forma oblicua en el extremo y luego se masticaban este extremo para separar las fibras. Al realizar esto se creaba una punta parecida a un pincel que permitía que la caña capturara el pigmento. El extremo cortado era humedecido en agua y luego pasado sobre el pigmento. La tinta se preparaba con hollín o carbón vegetal, extraído de los utensilios de cocina, y tratado con una ligera solución de cola. La tinta roja se utilizaba para los títulos y los comienzos de capítulo.

Otra de las aportaciones de esta época fue la inclusión de ilustraciones como complemento explicativo de los textos o simplemente como ornamento.

Los rollos de papiro, por su fácil manejo y transporte, superaron rápidamente a las tablillas de arcilla mesopotámicas.

En la cultura egipcia también se emplearon otros materiales y soportes como tablas de madera recubiertas con yeso, piedra caliza, recipientes de arcilla, pieles, etc., aunque de forma más marginal.

El contenido
El contenido de los papiros era muy diverso. La literatura funeraria fue una de las más importantes: himnos a dioses y textos funerarios. Aquí destaca el Libro de los muertos. Era parte de una tradición de textos funerarios iniciada por los más antiguos Textos de las Pirámides y Textos de los sarcófagos, que se inscribían sobre los muros de las tumbas o en los ataúdes. Más tarde el Libro de los muertos se introducía en el sarcófago o en la cámara sepulcral de la persona fallecida. A partir del año 1500 a. C. el Libro de los muertos se escribió en rollo de papiro.


 

El Papiro de Ani fue creado en Egipto alrededor de 1250 a. C. Representa el ejemplo mejor conservado, más largo, más ornamentado, y bien ejecutado de los conocidos como Libro de los Muertos.

 

 

 

 

 

También había una especie de género de educación moral o consejos de comportamiento. La estructura solía ser: una persona adulta dando consejos a un hijo o hija. Fueron utilizados como libros didácticos en las escuelas.
La literatura narrativa y poética era muy común encontrarla. Se trataba de transcripciones de aquellas historias más populares o tradicionales. Los textos poéticos elogiaban a un dios o a un faraón, por ejemplo un himno al río Nilo.
Literatura científica y técnica era, fundamentalmente, repertorios de diferentes conocimientos, donde los más abundantes fueron los libros de medicina con diagnósticos.

 

 

Fragmento de los Papiros de Lahun.

Papiro de Lahun VI, tratado médico. Han sido datados hacia el año 1800 a. C., durante el final de la dinastía XII del Imperio Medio. 

 

 

 

 

 

Instrucciones de Amenemhat, llamadas Enseñanzas del rey Ammenemes a su hijo Sesostris, es un poema escrito en Egipto durante el Imperio Medio (c. 2000 - 1800 a. C.). Está escrito como un monólogo que el espíritu del asesinado rey Amenemhat I dirige a su hijo Senusert. 

 
 
 
 
 
 
Los escribas
La persona que dominaba la lectura y la escritura fue objeto de una gran consideración en Egipto. Le correspondía una posición clave en la sociedad. Prueba de ello es el tratamiento artístico que recibían, como parte de la segunda clase social, después de quienes gobernaban y sus familiares. Podemos distinguir entre escriba secular y sacerdotal. Escriba secular formaba parte de la administración del Estado. Escriba sacerdotal tenía a su cargo el culto de los dioses y en una sociedad tan religiosa como la egipcia, tenía un poder inmenso.

 
Mastaba de Ti (Saqarah), relieve de escribas.
Las mastabas eran un tipo de tumba egipcia antigua. La mayoría aparecen decoradas con bajo relieves que muestran escenas de caza, del campo y en general de la vida cotidiana. En este caso, aparecen una serie de escribas que comprueban las cuentas del pan que se acaba de recibir. Es un testimonio más de la importancia que la vida de ultratumba tiene para esta cultura.
 
 
 
 
 
 
 
Bibliotecas
Las bibliotecas de Egipto eran denominadas casas de la vida y se encontraban en templos y palacios. Las más conocidas se cree que estaban en Karnak, Tebas y Tell-El-Amarna, aunque ha quedado registro arqueológico de ninguna de ellas ni de los materiales que albergaban debido a su escasa resistencia a los agentes físicos. Se tenía mucho interés por la protección de los documentos ya que se conocía sobradamente los enemigos del papiro: el tiempo, la humedad y toda clase de bichos. A diferencia de la tablilla de arcilla mesopotámica, cuya durabilidad ha permitido a la arqueología moderna descubrir archivos y bibliotecas muy completos, el papiro no ha sobrevivido al paso del tiempo, y solamente el azar ha permitido que una mínima parte de la documentación creada haya llegado hasta nuestros días. La mayoría de documentos hallados provienen de tumbas del Alto Egipto, y suelen estar relacionados con el culto funerario, mientras que prácticamente han desaparecido los archivos y bibliotecas de templos y palacios.
 
 
GRECIA
Los rollos de papiro siguieron usándose en Grecia y Roma.
El rollo de  papiro se impuso en todo el ámbito mediterráneo, especialmente gracias a su adopción por  Grecia, primero, y, finalmente, por Roma.  Para satisfacer esta demanda la producción en Egipto del papiro se “industrializó” de tal manera que se hizo posible ofrecer una gran variedad de tipos de hojas de papiro, adaptados a diferentes calidades y usos.
La cultura griega se escribió y transmitió también en rollos de papiro pero ahora el libro va a adquirir por primera vez su verdadera dimensión, debido principalmente a la aparición de la escritura alfabética, procedente de los fenicios, que facilitaba en gran medida la técnica de escribir, y a la democracia griega, sistema político inédito hasta el momento que permitía a cualquier persona libre que supiera leer y escribir participar en el gobierno.
En Grecia, va a surgir el pergamino. Existe una leyenda que cuenta  que Tolomeo V Epífanes, Rey de Egipto (203-181 a.c.) prohibió la exportación del papiro para dificultar la expansión de la Biblioteca de Pérgamo y así esta ciudad se viero obligada a buscar nuevos materiales. Se comenzó a escribir los libros sobre un material hecho a partir de las pieles de animales. El pergamino presentaba ciertas ventajas sobre el papiro, ya que se podía escribir en ambos lados, borrar y rescribir. Pero el proceso de elaboración del pergamino era complejo y costoso. No obstante, el formato seguía siendo el mismo, el rollo.
El contenido se diversifica, ya no sólo incluye textos burocráticos, sino también obras filosóficas, literarias, etc., además, las obras dejan de ser anónimas y se reconoce la autoría.
 
Bibliotecas
Las bibliotecas dejan de ser patrimonio de los templos. Aparecen bibliotecas en casas particulares, como es el caso de la biblioteca de Ulano, cerca de Pompeya, situada en la casa de un noble, que se ha conservado después de enterrarse en ceniza. Aunque, sin duda, en Grecia debemos destacar dos bibliotecas, la de Alejandría y la de Pérgamo.
  • La Biblioteca de Alejandría fue fundada por los Ptolomeos. Era en realidad un centro de estudios superiores, donde se dieron cita las personas más sabias de la época. La Biblioteca estaba destinada a albergar la obras  de la literatura griega, y contaba con traducciones al griego de las literaturas egipcia, babilónica y otras de la Antigüedad. Estaba formada por dos colecciones: una instalada en el templo de Serapis y otra instalada en el de las Musas. Se cree que pudo llegar a albergar 200.000 volúmenes (rollos). Sufrió numerosos avatares.
  • La Biblioteca de Pérgamo fue fundada, en esta ciudad de la costa de Asia Menor, por Átalo I, aunque no se desarrolló totalmente hasta el reinado de su hijo en el siglo II a. C. Esta biblioteca estaba organizada alrededor de un templo en honor a Atenea. Según Plutarco, acogía unos 200.000 volúmenes, y llegó a rivalizar con la Biblioteca de Alejandría. La tradición atribuye a esta biblioteca el empleo del pergamino como material de escritura.

 

ROMA

Las fluidas relaciones comerciales entre Roma y Egipto aseguraron la provisión de papiro en el mundo romano, aunque también se usaron otros materiales como las tablillas enceradas, los “Codex”. Empiezan a aparecer durante  los siglos I y III d.C.  Estas tablas de madera o marfil con un fino reborde realzado, como si de un marco se tratara, se ahuecaban y se cubrían de cera o yeso sobre el que se escribía con un estilete o un buril. En uno de los bordes de la tablilla solían hacerse dos agujeros por los que se pasaba un alambre o una cinta para sujetarlas, y se protegían con dos placas metálicas.
En Roma se usaron estas tablillas enceradas  no solo para documentos oficiales, sino también como borradores, libretas de notas, cuadernos de estudiantes, etc.  Entre las tabletas de madera se intercalaban hojas de papiro y posteriormente de pergamino. Con el tiempo fue aumentando la proporción de papiro o pergamino, hasta que terminaron por confeccionarse casi exclusivamente de estos materiales. 

Se comenzó la comercialización del libro, que dará lugar a la aparición de librerías editoriales, talleres donde se fabricaban y vendían los libros, donde los esclavos copiaban los textos. Además, se organizaban lecturas públicas, a modo de campañas de publicidad para dar a conocer las novedades.
Pero el libro escrito en formato rollo adolecía de un problema fundamental de portabilidad, y esto en dos ámbitos fundamentales. Por un lado, era difícil su lectura, al tener que disponer el lector de sus dos manos para desenrollar y enrollar al mismo tiempo, lo que exigía un espacio físico o un mobiliario específico para tal facilitar tal labor manual. Y por otro lado, no era fácil viajar con ellos. Además eran muy frágiles. Al principio, el códex encontró cierta resistencia como alternativa al volumen (rollo de papiro) pero su facilidad de consulta hizo que finalmente se impusiera su uso.

 

Retrato de Paquio Próculo, anónimo, 20-30 d. C.

Fue encontrado en la "Casa de Pansa" en las excavaciones arqueológicas de Pompeya. El fresco muestra a un matrimonio de burgueses pompeyanos. El hombre representado sostiene un rollo de papiro mientras que la mujer tiene en la mano una tabla de cera y un estilo para escribir. La pintura sugiere que el hombre participa en la actividad pública o cultural y que la esposa se ocupaba mientras tanto de la administración de la casa y los negocios. 

 

 

Se puede decir  que en todo el espacio mediterráneo se desarrollaron dos formatos: el rollo, como soporte de una escritura “definitiva”, y las tablas, como el soporte empleado para los usos de una escritura “efímera”. En un determinado momento (siglos I antes y después de nuestra era) ambos formatos se mezclarán y nacerá el códice.

Bibliotecas

En la Roma Imperial se crearon las bibliotecas públicas, de titularidad estatal, a las que tenía acceso cualquier persona. Asinio Polión inauguró la primera biblioteca pública en el año 39 a.C. Las más importantes fueron las bibliotecas Octaviana y Palatina creadas por Augusto, y la mayor de todas fue la biblioteca Ulpia por encargo del emperador Trajano. Durante el desarrollo del cristianismo, en los últimos tiempos del Imperio romano, también se crearon importantes bibliotecas cristianas, como la Biblioteca de Cesarea. En el Imperio romano de Oriente, Constantino fundó una gran biblioteca, la de los Embajadores, con obras tanto de la literatura cristiana como de la pagana. Ya en la época bizantina, Bizancio contaría con importantes bibliotecas privadas e institucionales.