Premios Pritzker, viaje por la arquitectura contemporánea

Se encuentra usted aquí

Obra seleccionada

Museo Brasileño de Escultura, MUBE, São Paulo, Brasil, 1987-1995.

 

El Museo Brasileño de Escultura, MUBE, se sitúa en una zona residencial de São Paulo. El solar, de 7000 metros cuadrados de superficie y forma triangular, limita al sur con la Avenida Europa y al oeste con la calle Alemania.

El proyecto tiene su origen en las aspiraciones de un grupo empresarial de construir un centro comercial en la parcela. Ante la oposición de los residentes de la zona y asociaciones culturales, el ayuntamiento cede el terreno a condición de que se edifique una obra de carácter cultural para la comunidad. Finalmente se decide la construcción de un museo dedicado a la escultura y la ecología.

Se convoca un concurso cerrado en el que se invita a participar a varios estudios de arquitectura de la ciudad. Entre las premisas del concurso se limita la construcción a 3000 de los 7000 metros cuadrados de la parcela y se exige que la altura del museo respete la de las viviendas colindantes. Paulo Mendes da Rocha se alza ganador del concurso con un proyecto innovador que respeta las premisas solicitadas. La construcción comienza en 1987, dura ocho años y es financiada en gran parte por donaciones privadas.

El museo se concibe como una gran explanada que comprende parte del programa: un anfiteatro al aire libre, jardines y parte de la exposición de esculturas, que se complementa con un espacio interior semienterrado. Mendes da Rocha comprende que un museo de escultura debe exponer tanto en espacios interiores como en el exterior, lugar idóneo para las esculturas. Además, el proyecto trata de generar espacio libre y abierto que se integre de forma fluida en la ciudad.

Para hacer el programa visible, Mendes da Rocha concibe un gran dintel de sección rectangular que acoge al anfiteatro y encuadra los jardines. La altura de este dintel es de unos dos metros y medio, la altura media de una casa común, un nivel que no causa impacto visual en el entorno. Este elemento que a modo de gigantesco umbral cobija parte del programa produce, debido a sus proporciones, un aspecto de levitación. Está construido a base de hormigón pretensado con acabado natural para simplificar la construcción y desnudarla de ornamentaciones superfluas. Además, es una pieza de considerable complejidad técnica, ya que se apoya en nudos articulados con elastómeros, que permiten la libre dilatación para absorber las deformaciones del hormigón armado. Entre los soportes y la viga hay un pequeño espacio libre que permite cambiar los elastómeros cuando sea necesario y visualmente separa ambos elementos.

El dintel del MUBE es un elemento simbólico y punto de referencia del programa. Paulo Mendes da Rocha concibe el mismo como una piedra en el cielo, para constituir una referencia fundamental, con un carácter similar al de Stonehenge. Ofrece sombra y cobijo, determina y marca un lugar, pero no apunta al terreno que hay debajo, sino que establece una referencia, una señal escultórica en el horizonte. También es un pórtico de los jardines del museo y de la exposición de esculturas al aire libre. Se establece además un contraste entre la gigantesca viga (12 metros de ancho, 60 metros de largo) y el discreto museo. Desde la lejanía se ve la pieza suspendida, como si no tuviera apoyos, produciendo un cierto efecto hipnótico en el observador.

“Es la suprema realización de aquello que soñaba tanto, porque colocar una piedra como dintel era el único medio de una cierta época de colocar al hombre debajo de una construcción, pero el hormigón armado justamente es el nuevo símbolo. Vea eso como una virtud, yo consigo hacer una piedra horizontal sólo con hormigón pretensado. Y cosas sutiles que me gustaría contarles, que son en mi opinión supremas manifestaciones de arquitectura.” (Entrevista a Paulo Mendes da Rocha en “Cuadernos de arquitectura FAUUSP, nº2, p. 43)

Bajo la gran explanada, a nivel semisubterráneo, se hallan las salas de exposición con la obra de menor tamaño o que ha de preservarse de la intemperie. Se sitúan en estas zonas interiores, además de las salas de exposiciones, zonas de administración, depósitos, un auditorio y los servicios. A pesar de estar bajo el nivel del suelo estos espacios disponen de luz cenital que ilumina de forma natural las obras y no hay en absoluto una sensación opresiva o claustrofóbica, aunque es patente en cualquier espacio del proyecto que el verdadero protagonista es el exterior.

La circulación de los espacios se establece a través de un sistema de escaleras, rampas y ascensores, que organizan los diferentes recintos, siendo las rampas las que procuran el acceso a los diferentes niveles y una sensación de continuidad exterior-interior. La entrada al museo es pequeña, acorde con la discreta topografía del mismo.

Las cubiertas de los suelos del programa interior que forman el pavimento de la gran explanada son totalmente horizontales, realizadas con placas prefabricadas. Esta horizontalidad favorece la filtración de las aguas pluviales, que se realiza a través de un sistema de recogida en diversos puntos, evitando de esta forma su estancamiento. Además, una gran red de drenaje protege el interior de posibles infiltraciones producidas por el elevado nivel freático del terreno.

El proyecto paisajístico del jardín es diseñado por Roberto Burle Marx, y cuenta con árboles, plantas autóctonas y espejos de agua.

El MuBE, Museu Brasileiro da Escultura, fue inaugurado en mayo de 1995. Es una de las obras más emblemáticas de Paulo Mendes da Rocha por su naturaleza creativa, rotunda y provocadora.