El intendente Sansho

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La película

A finales de la Era Heian en el siglo XII, el gobernador de un pueblo es enviado al exilio. A pesar de que su familia quiere ir con él, su mujer debe renunciar a su marido y se ve obligada a vender sus hijos al cruel Sansho.

La película empieza con el viaje de una mujer llamada Tamaki y sus dos hijos Zushiô y Anju, acompañados de una sirvienta, a través de Japón. Regresan a su pueblo natal después de muchos años. Mediante varios saltos atrás se nos narran episodios del pasado y así conocemos el motivo de la huida. El padre, el gobernador Masauji, es desterrado a causa de su sentido de la justicia en favor de los campesinos.

En el momento de la despedida, el padre le hace prometer a su hijo Zushiô que será un hombre de bien. "Si una persona no siente la caridad no es una persona. Incluso ante tu enemigo hay que sentir caridad. Recuerda todos los seres humanos son iguales y no se les puede privar de la libertad”, son las palabras que Masauji transmite a su hijo. Además le entrega una imagen de buda, que llevará simpre colgada al cuello. Durante el viaje, los hijos van recordando todo lo que su padre les fue enseñando, principios de igualdad hacia todos los hombres y la piedad hacia los enemigos.

 

 

Tras engañarles con la idea de que les iban a llevar en barca a su destino, la familia es separada. Por un lado, la madre es llevada a la remota isla de Sado y obligada a ejercer como prostituta; y, por otro, los hijos, que van a ser vendidos como esclavos a Sansho, un cruel y miserable gobernador. 

Pasados algunos años, Zushiô se ha vuelto cruel, y Anju, que trabaja en muy malas condiciones, sufre por el cambio sufrido por su hermano. Un día llega al pueblo una nueva esclava que canta una canción donde cuenta la historia de una madre recluida como prostituta y de sus dos hijos vendidos como esclavos y la incesante búsqueda de la madre para recuperarlos. Al oírlo Anju se da cuenta de que su madre aún les recuerda. El cruel intendente Sansho obliga a Zushiô y Anju a abandonar a una anciana moribunda en el monte. 

Anju aprovecha para hacerle ver a su hermano en qué se ha convertido y le pide que huya y salve a la mujer. Zushiô tiene la intención de regresar más tarde para liberar a Anju, pero esta  se inmola para evitar que la tortura le obligue a decir el lugar en el que su hermano se oculta.

Unos monjes budistas acogen a los fugitivos y los esconden en el templo. Mientras la anciana se queda en el templo, Zushiô viaja a la ciudad para pedir su libertad al gobernador. Al contarle toda su historia el gobernador le devuelve su verdadera identidad y le nombra alcalde. Como alcalde Zushiô promulga un decreto para que todos los esclavos consigan su libertad y entra en las propiedades de Sansho para hacer cumplir su nueva legislación. Tras cumplir con este objetivo, Zushiô dimite de su cargo y va en busca de su madre.

El reencuentro entre ambos por fin es posible.